viernes, 14 de octubre de 2011

La orientación, clave para el desarrollo formativo y profesional

Recientemente, la consultora Élogos ha hecho público un estudio titulado Estrategias y alternativas de la formación profesional para el empleo y la incorporación delos jóvenes a la vida laboral, financiado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración y la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. En el capítulo de conclusiones y propuestas, el informe del estudio incluye un apartado sobre “Actuaciones en el ámbito educativo. 1. Potenciar la orientación profesional”. No intento sacar pecho al afirmar que el contenido de esta propuesta contiene aportaciones muy similares a las que realicé en un artículo publicado en la revista “Escuela” (octubre de 2009) titulado La orientación, clave para el desarrollo formativo y profesional. Sin embargo, el estudio de Élogos me da pie para realizar ahora algunas nuevas aportaciones como añadido a sus conclusiones y a mi viejo artículo.

I.    “Las fuerzas”

Actualmente, podemos observar diferentes “fuerzas de presión” que actúan sobre las instituciones de formación. Por ejemplo:
·  La mundialización de los mercados que implica, entre otras cosas, una difusión y penetración de ideas que, sean de la naturaleza que fueren, se difunden a lo largo y ancho del mundo.
·    La competición (la competencia, no es tan claro) entre entidades que trabajan en el ámbito de la formación.
Esta competición está interesada en que las instituciones educativo-formativas preparen futuros profesionales o técnicos muy competentes y capaces de encontrar un sitio en un mercado de trabajo internacional, también competitivo. Es decir, asistimos a 1) una internacionalización de los contextos de formación y de trabajo – movilidad de la mano de obra y reconocimiento internacional de competencias (títulos)-; 2) unos cambios tecnológicos que facilitan la transmisión rápida de nuevas ideas y ofrecen la posibilidad de realizar actividades complejas a un coste/beneficio “interesante” – nuevas competencias, nuevos empleos y bases de datos en las que figuran todas ellas -; 3) el aumento exponencial de los conocimientos que pone en cuestión los aprendizajes y la manera de adquirirlos. A medida que los conocimientos se renuevan con rapidez, se pone en evidencia que todo tipo de formación debe fundamentarse en el desarrollo de competencias, es decir, en la capacidad de las personas en formación para resolver problemas concretos.

Además de las fuerzas de presión mencionadas, hemos de hacer referencia también a “fuerzas interactivas” – me permito aplicar un término tal vez no demasiado adecuado -. Por ejemplo, 1) los cambios demográficos, caracterizados por las migraciones y una nueva configuración del tejido social; 2) la alta tasa de abandono y “fracaso” escolar; 3) la ausencia de proyecto de futuro y la ambivalencia vital de muchos jóvenes; 4) el aún bajo número de jóvenes que realizan estudios de formación profesional y técnica (característica muy española, aunque no sólo); 5) el gran número de jóvenes que, al final de la secundaria, no tiene idea precisa sobre qué hacer o estudiar; 6) el perenne sexismo en la elección de estudios y profesiones.

Al lado de – o frente a – estas fuerzas de presión e interactivas, hay algunas “fuerzas cooperadoras” – que deberían cooperar - que las instituciones de formación y orientación pueden facilitar: a) la velocidad de la comunicación, que puede ser una “fuerza de presión” que aporte ventajas, como proveer información sobre nuevos saberes, conocimientos, competencias; b) la contribución a cristalizar la personalidad desde edad temprana; c) la exploración, mediante actividades didácticas, de las relaciones entre lo que se aprende y las exigencias del mundo de las relaciones sociales y del trabajo.

II.       “La movilización”

En mi referido viejo artículo acababa diciendo: “Complementariamente, es cada vez más urgente establecer una coordinación de los diferentes dispositivos de información, análisis, orientación, intermediación y sobre riesgos laborales que existen en los diferentes territorios y dependientes de diferentes administraciones –de nivel diverso-, así como de las organizaciones sindicales y empresariales”. Todos ellos cooperadores necesarios.

Considero que, dadas las fuerzas en presencia, la orientación debe ir más allá de los muros de la escuela y necesita, para ser útil – ya no diré eficaz y eficiente -, acompañar a los jóvenes, desde edad temprana, y a los mayores en su periplo educativo-formativo, social y laboral. Por ello, la orientación no puede considerarse solo como un instrumento en manos del sistema educativo, sino que debe ser una herramienta que:
·      Constituya un componente de la cultura educativa y de la cultura laboral.
·     Tenga un enfoque holístico, de descubrimiento, autoconocimiento y capacitación.
·  Ilumine y desdramatice las elecciones personales en un contexto de asistencia individualizada para que cada persona sea actor de la propia madura decisión.
·   Forme parte de un proceso a largo plazo, continuo y progresivo, que contribuya a preparar y gestionar las transiciones (dentro de la escuela, escuela-trabajo, empleo-desempleo-empleo, mejora de competencias, jubilación).

Ello supone situar la orientación en el centro de las acciones destinadas a educar-formar a las personas y supone, asimismo, que la orientación sea considerada un derecho de las mismas, como parte clave del proyecto personal y del propio proceso de enseñanza-aprendizaje y de adquisición de competencias.

Se trata, pues, de poner en funcionamiento – movilizar – un sistema global de orientación, que, de manera lineal y transversal, desarrolle acciones en el ámbito escolar y en el laboral. El sistema debería favorecer la construcción progresiva de itinerarios individuales y garantizar la “vuelta atrás” de las decisiones/elecciones, mediante la utilización de un dispositivo de acompañamiento personalizado, a fin de facilitar la reorientación y de favorecer el uso de pasarelas. El sistema debería también ayudar a la preparación y la gestión de las transiciones, reforzando las relaciones entre los diferentes niveles educativos y de estos con el mundo laboral, así como en el interior del mismo.

Evidentemente, un sistema así articulado exigiría la clarificación del papel que deben jugar los diferentes actores (enseñantes, educadores, orientadores, asesores personales…), así como la definición de la complementariedad entre unos y otros. Todos ellos deberían ser ayudados por una política de formación que contribuyese a reforzar sus competencias en materia de ingeniería de la orientación.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La apropiación indebida de las palabras

Οι λέξεις είναι όπως παλιά πόρνες που ο καθένας χρησιμοποιεί, αλλά λάθος.
“Las palabras son como las prostitutas viejas que todos usan, pero mal”
(Giannis Ritsos)

Gianrico Carofiglio (Bari – Italia -, 1961) es fiscal antimafia y escritor. Ha publicado ensayos y novelas. Estas últimas están casi todas traducidas a alguno de los idiomas que hablamos en territorio español, especialmente, las novelas de serie negra como Testigo involuntario (Testimone inconsapevole, 2002) y  A ulls clucs (Ad occhi chiusi, 2006). También es autor de obras de ensayo de tipo jurídico y político-ético. A este último género pertenece La manumissione delle Parole, publicado por Rizzoli (2010) y aún no vertida a ningún idioma constitucional español, que he tenido el placer de leer en estos días de verano algo caluroso, incluso a los pies de las Dolomitas. Aprovecho, pues, para hacer algunas aportaciones sobre esta obra y copiar literalmente algunas de sus ideas.

Carofiglio fundamenta el argumento de sus reflexiones en un principio: el lenguaje es la característica única y distintiva del hombre. El lenguaje establece el desarrollo de la civilización y precisa el límite de sus avances. La palabra está íntimamente conectada con el conocimiento, con la acción y con la construcción de la realidad y las relaciones que las personas establecemos y experimentamos cada día. La importancia de las palabras no es solo simbólica y tienen una función implícita y explícita.

Dice Carofiglio: “La razón de este libro – política, literaria y ética, a la vez – se encuentra en la exigencia de encontrar maneras de dar sentido a las palabras: y, por tanto, para intentar dar sentido a las cosas, a las relaciones entre personas, a la política entendida como una categoría noble del quehacer colectivo”.

La palabra representa el universo de nuestro conocimiento, delimitando las cosas de las que podemos hablar y que somos capaces de comunicar a nuestros semejantes. La idea de una relación meramente causal entre palabra y conocimiento, en la cual la primera condiciona al segundo, fue expuesta en 1956 por Edward Sapir y Benjamín L. Whorf, de los que Carofiglio se muestra deudor al asumirla como parte importante de sus reflexiones.

Pero, las palabras son también actos, decir es siempre un acto, como sugiere John L. Austin en su teoría de los actos lingüísticos. El lenguaje desarrolla una función “performativa”: crea la realidad, hace y deshace las cosas. Según Austin la palabra “performativo” tiene como significado que algo “por el mismo hecho de ser nombrado se convierte en acción”.

En definitiva, la disponibilidad y el uso de determinadas palabras nos anima a pensar de una manera y no de otra, por ello es muy amplia la cantidad de palabras que conocemos y nos arriesgamos a usar diariamente. El número de palabras que cada uno posee marca la calidad de su vida, sea en la dimensión privada, sea en la pública. Y es concretamente en esta última en la que Carofiglio encuentra un mayor poder para la palabra: “El número de palabras conocido y usado es directamente proporcional al grado de desarrollo de la democracia. Pocas palabras y pocas ideas, poca posibilidad de democracia. Cuantas más palabras se conocen y usan mayor posibilidad de diálogo político y, por ende, de vida democrática”.

Dicho de otra manera, en ningún otro sistema de gobierno como en la democracia las palabras son importantes, dado que en ésta adquieren gran importancia la discusión, el intercambio de ideas y el razonamiento. Sostiene Carofiglio que, en nuestros días, la naturaleza y el nivel de calidad de la palabra en la vida pública han sufrido una mutación profunda, en sentido negativo y reductivo: la pobreza cuantitativa y cualitativa de las palabras que se utilizan hoy en el espacio público constituye la razón de fondo de la escasa calidad de nuestra democracia y genera una imposibilidad de ofrecer a los ciudadanos igualdad, libertad y autorrealización.

Escribe: “Más allá de la racanería y la banalización, el uso mecánico de la lengua en la política oculta un fenómeno muy grave, inquietante y peligroso: un proceso patológico de conversión del lenguaje a la ideología dominante. Un proceso que se realiza mediante la apropiación, la manipulación y el uso abusivo de palabras clave del léxico político y civil”. Pensemos, añado, por ejemplo, en el uso actual de la palabra libertad en la terminología política; quién la usa principalmente y para qué la usa.

Carofiglio sostiene que la usurpación del lenguaje, su empobrecimiento y la modificación del significado de las palabras puede encontrarse fácilmente en los medios, en la producción literaria y, sobre todo, en la vida política y civil. De manera particular, analiza el caso de algunas palabras como democracia, libertad, pueblo y amor. Palabra esta última que desde la esfera más estrictamente privada e íntima ha pasado a formar parte del léxico público y político, sufriendo un cambio de sentido y de efectos hasta llegar a prostituirse.

Con todo, entre las palabras que Carofiglio considera que han sufrido una mayor usurpación se encuentra el término “elección”. Es, posiblemente, la palabra que mejor representa la relación entre calidad del lenguaje y realidad democrática. La posibilidad de elección es quien asegura la libertad a las personas. Pero en el momento en el que un sistema social, político o mediático, reduce la posibilidad de elección están reduciendo la posibilidad de gozar de la libertad, provocando la alteración del sentido profundo de la elección.

lunes, 1 de agosto de 2011

La rumba de la FP

El pasado día 30 de julio se publicaron en el BOE los reales decretos que establecen “las enseñanzas mínimas” correspondientes a la ESO y “la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo”. Estoy en proceso de asimilación de ambas normas (leer y pensar en agosto se hace duro incluso para los jubilados, debe ser a causa del hábito anual acumulado durante tantos años). Cuando haya acabado de hacerlas mías, les dedicaré otra(s) entrada(s). Mientras tanto, y paralelamente, leo el artículo que me envía Eduardo Rojo:

“Economía/Laboral.- El Gobierno estudia un sistema para que los jóvenes se formen en las empresas a cambio de un salario”, que, entre otras cosas, dice: “El ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, ha anunciado, en una entrevista con Europa Press, que el Gobierno está trabajando con los agentes sociales en el diseño de un sistema dual que permita a los jóvenes de 20 años o más formarse y trabajar al mismo tiempo en una empresa a cambio de un salario, medida que podría beneficiar en torno a medio millón de personas. Se trataría, según el ministro, de un modelo "estable", parecido al alemán, que alternaría empleo y formación, de manera que los jóvenes acogidos a este sistema pasarían un tiempo a la semana en una empresa y otra parte del tiempo, formándose. Gómez ha explicado que lo importante es que el sistema que se acabe diseñando no compita con el sistema de formación profesional (FP) reglado existente, pues, además de ser un error, sería "contraproducente" (Europa Press).


Proclamo mi afecto por Valeriano Gómez, sin embargo creo que, en el tema que nos ocupa se apunta, a “la rumba del cha-cha-cha, la que todos quieren bailar”. Espero que no sea necesario aplicarle los versos de Beny Moré: “Que lío yo me busqué / con eso de la morumba (¿de la FP?) / quieren que yo baile rumba / y la rumba yo no la sé”. ¿La sabe o no la sabe? Bien, de entrada, pongámoslo en duda.

En el marco de un discurso ponderado, sus declaraciones contienen algunas concesiones al respetable: “un modelo estable parecido al alemán” (sobre este modelo escribí anteriormente en este mismo blog). Es lo que le gusta oír al empresariado. Si los alemanes son buenos en muchas cosas (sobre todo, acumulando deuda española, eso les fascina) también ha de serlo su sistema de formación profesional. Sin embargo, me temo que en este caso por concesión a la parte social, “lo importante es que el sistema que se acabe diseñando no compita con el sistema de formación profesional reglado…”. Es decir, el sistema dual alemán a la española.

Después de años siendo diferentes a los del entorno, el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo, vino a acabar con nuestra tradicional división de la formación profesional en tres subsistemas (reglada, ocupacional y continua) y los redujo a dos (para el empleo e inicial - ¿ésta no emplea? -). No era el paso definitivo, pero era un paso. Ahora tendremos una formación profesional dividida en cuatro subsistemas (suponiendo que el tradicional de tres haya sido finiquitado): ciclos formativos, “sistema dual”, formación para el empleo y los programas de cualificación profesional inicial. 

Bueno, quizá gozaremos de algún subsistema más pues: “Las Administraciones educativas podrán organizar programas formativos que tengan como objetivo formar a las personas mayores de 17 años cumplidos en el año de inicio del programa, que abandonaron prematuramente el sistema educativo sin ninguna cualificación profesional, para facilitar su acceso a una actividad profesional concreta, adaptada a las necesidades del sector productivo y del entorno, así como facilitar la empleabilidad y la obtención de un título de formación profesional” (artículo 28 del Real Decreto 1147/2011, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo).

Con todo, el problema no es cuántos subsistemas tendremos (creo que, cuantas más oportunidades disfruten las personas, mejor). La cuestión es que algunos de los subsistemas que se plantean generan dudas.

Centrándome solo en las palabras del Ministro a la agencia de difusión de noticias citada, me quedo algo perplejo por el contenido de la propuesta: ¿el cacareado sistema dual solo a partir de los 20 años?, ¿a qué edad empezarán a hacerse maduros socioeconómicos los jóvenes que opten por esta vía?, ¿el Estado podrá continuar financiando un sistema, como el dual que se propone, para todos los y las jóvenes mayores de 20 años, que, habiendo abandonado el sistema educativo o habiendo sido abandonados por él, elijan ese camino?, ¿o es que lo harán los empresarios?, y de la inclusión del “sistema dual” en la negociación colectiva, ¿qué?

Ahora están (y lo digo en tercera persona, porque estoy desde los años 80, cuando no era una moda) preocupados por el abandono y el fracaso escolar, aunque creo que más les preocupa quedar mal en la comparación con “los otros”. Considero que no se pueden buscar salidas coyunturales a problemas endémicos y que hay que buscar salidas estructurales.

Ando leyendo y releyendo la nueva legislación sobre la ESO y la FP y, como he dicho anteriormente, merecen escrito aparte. La verdad es que me está costando porque también tengo muy fresca la relectura de un texto de Mario de Andrade que, entre otras cosas dice:
“[…] Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas,
procedimientos y reglamentos internos [...].
[…] Las personas no discuten contenidos,
apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos […]”.

Continuará, pues.

La rumba de la FP

El pasado día 30 de julio se publicaron en el BOE los reales decretos que establecen “las enseñanzas mínimas” correspondientes a la ESO y “la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo”. Estoy en proceso de asimilación de ambas normas (leer y pensar en agosto se hace duro incluso para los jubilados, debe ser a causa del hábito anual acumulado durante tantos años). Cuando haya acabado de hacerlas mías, les dedicaré otra(s) entrada(s).

Mientras tanto, y paralelamente, leo el artículo que me envía Eduardo Rojo. Extracto la parte que me interesa comentar: “Economía/Laboral.- El Gobierno estudia un sistema para que los jóvenes se formen en las empresas a cambio de un salario”, que, entre otras cosas, dice: “El ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, ha anunciado, en una entrevista con Europa Press, que el Gobierno está trabajando con los agentes sociales en el diseño de un sistema dual que permita a los jóvenes de 20 años o más formarse y trabajar al mismo tiempo en una empresa a cambio de un salario, medida que podría beneficiar en torno a medio millón de personas. Se trataría, según el ministro, de un modelo "estable", parecido al alemán, que alternaría empleo y formación, de manera que los jóvenes acogidos a este sistema pasarían un tiempo a la semana en una empresa y otra parte del tiempo, formándose. Gómez ha explicado que lo importante es que el sistema que se acabe diseñando no compita con el sistema de formación profesional (FP) reglado existente, pues, además de ser un error, sería "contraproducente" (Europa Press).

Proclamo mi afecto por Valeriano Gómez, sin embargo creo que, en el tema que nos ocupa se apunta, a “la rumba del cha-cha-cha, la que todos quieren bailar”. Espero que no sea necesario aplicarle los versos de Beny Moré: “Que lío yo me busqué / con eso de la morumba (¿de la FP?) / quieren que yo baile rumba / y la rumba yo no la sé”. ¿La sabe o no la sabe? Bien, de entrada, pongámoslo en duda.

En el marco de un discurso ponderado, sus declaraciones contienen algunas concesiones al respetable: “un modelo estable parecido al alemán” (sobre este modelo escribí anteriormente en este mismo blog). Es lo que le gusta oír al empresariado. Si los alemanes son buenos en muchas cosas (sobre todo, acumulando deuda española, eso les fascina) también ha de serlo su sistema de formación profesional. Sin embargo, me temo que en este caso por concesión a la parte social, “lo importante es que el sistema que se acabe diseñando no compita con el sistema de formación profesional reglado…”. Es decir, el sistema dual alemán a la española.
Después de años siendo diferentes a los de nuestro entorno, el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo, vino a acabar con nuestra tradicional división de la formación profesional en tres subsistemas (reglada, ocupacional y continua) y los redujo a dos (para el empleo e inicial - ¿ésta no emplea? -). No era el paso definitivo, pero era un paso. Ahora tendremos una formación profesional dividida en cuatro subsistemas (suponiendo que el tradicional de tres haya sido finiquitado): ciclos formativos, “sistema dual”, formación para el empleo y los programas de cualificación profesional inicial. Bueno, quizá gozaremos de algún subsistema más pues: “Las Administraciones educativas podrán organizar programas formativos que tengan como objetivo formar a las personas mayores de 17 años cumplidos en el año de inicio del programa, que abandonaron prematuramente el sistema educativo sin ninguna cualificación profesional, para facilitar su acceso a una actividad profesional concreta, adaptada a las necesidades del sector productivo y del entorno, así como facilitar la empleabilidad y la obtención de un título de formación profesional” (artículo 28 del Real Decreto 1147/2011, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación general de la formación profesional del sistema educativo).
Con todo, el problema no es cuántos subsistemas tendremos (creo que, cuantas más oportunidades disfruten las personas, mejor). La cuestión es que algunos de los subsistemas que se plantean generan dudas.
Centrándome solo en las palabras del Ministro a la agencia de difusión de noticias citada, me quedo algo perplejo por el contenido de la propuesta: ¿el cacareado sistema dual solo a partir de los 20 años?, ¿a qué edad empezarán a hacerse maduros socioeconómicos los jóvenes que opten por esta vía?, ¿el Estado podrá continuar financiando un sistema, como el dual que se propone, para todos los y las jóvenes mayores de 20 años, que, habiendo abandonado el sistema educativo o habiendo sido abandonados por él, elijan ese camino?, ¿o es que lo harán los empresarios?, y de la inclusión del “sistema dual” en la negociación colectiva, ¿qué?
Ahora están (y lo digo en tercera persona, porque estoy desde los años 80, cuando no estaba de moda) preocupados por el abandono y el fracaso escolar, aunque creo que más les preocupa quedar mal en la comparación con “los otros”. Considero que no se pueden buscar salidas coyunturales a problemas endémicos y que hay que buscar salidas estructurales.
Ando leyendo y releyendo la nueva legislación sobre la ESO y la FP y, como he dicho anteriormente, merecen escrito aparte. La verdad es que me está costando porque también tengo muy fresca la relectura de un texto de Mario de Andrade que, entre otras cosas dice:
“[…] Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas,
procedimientos y reglamentos internos,
sabiendo que no se va a lograr nada.
[…] Las personas no discuten contenidos,
apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos […]”.
Continuará, pues.

lunes, 25 de julio de 2011

El artículo 128 de la Constitución española y la salida de la crisis

“1. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y, sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general.
2. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante Ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio, y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general”.

Leyendo una entrada del blog del profesor Juan Torres he encontrado esta cita del artículo 128 de la Constitución española. Su lectura le deja a uno perplejo (y le recuerda que se hace mayor porque olvida cosas sabidas). ¿Por qué la perplejidad? Sencillamente, porque en ningún momento se ha oído citar dicho artículo a “sabios” de cualquier laya (políticos, periodistas, economistas, politólogos, tertulianos, sacerdotes varios, y, mucho menos, a los banqueros o al mostrenco presidente de la patronal española).

Su lectura me lleva a plantear algunas pocas, pero creo que suficientes, preguntas:
• ¿Por qué, en pro del interés general, no se ha aplica al pie de la letra el artículo 128 en los momentos actuales?
• ¿Por qué no se interviene y nacionaliza la banca y se crea una banca pública con los bancos y cajas desahuciados, en beneficio del interés general?
• ¿Por qué, en observancia del interés general, no se intervienen las entidades financieras que han alterado y continúan alterando artificialmente el precio de las cosas y aplicando la ley de la usura como principio de actuación?
• El terrorismo financiero que realizan “los mercados”, acosando a personas y países enteros, ¿no debe ser combatido en beneficio del interés general con la misma fuerza que se combaten otros terrorismos?
• ¿Por qué, en favor del interés general, no se actúa con dignidad y se hace pagar las consecuencias de la crisis a los banqueros, “cajeros” y otros mercaderes financieros que son los únicos responsables de la especulación que provoca “daños colaterales”?
• ¿Por qué, en acatamiento del interés general, no se impide a la banca la creación de deuda, es decir, de dinero, que es la base de su negocio y de su poder?
• En resumen, ¿por qué nuestros gobernantes no atacan la raíz de los problemas y, sometiéndose al interés general, acaban con el poder de las finanzas y con el empobrecimiento de la población?

A todas estas preguntas, los sabios aludidos y buena parte de nuestra sociedad acomplejada, interesada y aspirante a un pequeño “botín”, tiene respuestas varias. Todas ellas se resumen, más o menos, en frases y actitudes indignas, muchas de ellas invocando la democracia y la libertad. Se parapetan en un “no hay alternativa”. Con ello, eluden el debate, la búsqueda de las soluciones que existen y que cada día son aportadas por otros sabios críticos y más dignos que ellos. Lo cierto es que el camino que se ha escogido solo nos lleva a un mayor desastre.

domingo, 10 de julio de 2011

Evaluar las políticas públicas. Una aclaración que parece necesaria

Me ha sorprendido recibir, pocas horas después de publicarlo, tres comentarios sobre la anterior entrada de este blog titulada Evaluación pública frente a estudios "fools". Es poco habitual tener una reacción a un artículo del blog y que sea tan rápida. Dos de los comentarios manifiestan su conformidad con las reflexiones realizadas, considerando que la evaluación de las políticas públicas forma parte del cambio que la sociedad está exigiendo hoy en el quehacer político. El tercer comentario expone “no entiendo ni veo qué quieres decir”. Hago, pues, un nuevo intento.

Es habitual que las reflexiones aportadas en este blog sean breves y se limiten a señalar puntos débiles o críticos de algunas políticas, actuaciones o programas; que apunten propuestas sobre políticas, actuaciones o programas a llevar a cabo; que valoren sucintamente políticas, actuaciones o programas. Es posible que, a veces, sean demasiado breves y, por ello, resulten crípticas. Al fin y al cabo se trata de un blog. Sin embargo, no me lo parece en el caso de dicho artículo: sencillamente, manifiesto mi visión negativa sobre cualquier evaluación “sacada de la manga” (es decir, sin que se expliquen los parámetros, indicadores, bases de datos utilizadas, etc.), es decir, evaluaciones que son más bien la expresión de emociones. Manifestaciones de parte, en resumen.

Asimismo, el referido artículo defiende la necesidad (viene a exigir) de que existan evaluaciones realizadas desde lo público y con criterios públicos de las políticas, actuaciones o programas llevadas a cabo en beneficio de lo público. Y las políticas de formación para el empleo son, a mi entender, exactamente eso: políticas de formación destinadas a favorecer el aumento y la mejora del empleo.

Pese a la existencia de algunos organismos públicos de evaluación (por ejemplo, la AEVAL, Agencia Española de Evaluación y Calidad), en España nos encontramos en mantillas por lo que a la evaluación de políticas públicas se refiere. Dicha evaluación debería ser una acción de Estado, con rendimiento de cuentas parlamentario y con retroalimentación obligada de las políticas, sobre la base de los resultados de la evaluación realizada. No es nuestro caso. Es más, no existe una “ley marco” que regule la obligatoriedad de la evaluación y el consiguiente rendimiento de cuentas público de las políticas, actuaciones o programas llevados a cabo desde lo público. Habituados como solemos ser a imitar a otros países del entorno, bien podríamos aprender de las regulaciones de las que se han dotado otros próximos sobre la evaluación de políticas públicas (Francia o los Estados Unidos, por ejemplo).

Considero que la evaluación de políticas públicas tiene una dimensión doble: la cuantitativa mide los efectos de la actuación pública, comparando sus resultados en relación con los objetivos asignados y los recursos aportados; la dimensión cualitativa juzga la pertinencia de los objetivos, su eficacia, su impacto y la futura sostenibilidad. Todo ello con el fin de, si fuera necesario, retroalimentar y aportar argumentos en el proceso de toma de decisiones sobre la continuidad y los contenidos de las políticas, actuaciones o programas llevados a cabo.

Académicamente dicho, la evaluación de una política pública tiene como objetivo investigar si los medios jurídicos, administrativos y financieros aportados en una actuación o programa público han producido los efectos esperados y han alcanzado los objetivos inicialmente asignados. En este sentido, la evaluación de una política pública es una tarea complementaria de la inspección, destinada más a auditar y controlar.

Una evaluación pública así concebida debería regirse por seis criterios principales: pertinencia, coherencia, eficacia, eficiencia, impacto y sostenibilidad. No entraré aquí a analizar cada uno de estos criterios y a detallar qué comporta cada uno de ellos. Cualquier manual de evaluación (y, especialmente, de evaluación de políticas públicas) puede ser útil para llevar a cabo dicho análisis y detalle.

Por todo ello, vuelvo a reivindicar que, en momentos como el actual, en que el Estado español se enfrenta a la necesidad y exigencia de reformar y evolucionar sus estructuras y su organización, la evaluación debería ser llamada a jugar un papel clave. Y, más concretamente (volviendo al tema de la evaluación de las políticas de formación para el empleo), en un momento como el actual, es urgente que la evaluación de las políticas destinadas a mejorar la ocupabilidad de los españoles y las españolas – en este caso, las políticas de formación para el empleo - se lleve a cabo de manera pública, con los criterios que toda evaluación de política pública debe reunir, y no se deje en manos de entidades privadas que negocian con la formación para el empleo.

Evaluación pública frente a estudios "fools"

1. Tomemos aquí el término inglés en su significado de idiota o engañoso, tanto monta. Apliquemos la idiotez a los destinatarios de los resultados de los estudios, es decir, a lo que deben pensar sus autores sobre los destinatarios. Apliquemos el blando término de engañoso a cómo se elaboran los estudios y, por tanto, a sus conclusiones.

2. La consultora de formación ADECCO-TRAINING ha publicado (060711) un informe titulado Estudio sobre las tendencias de formación para el empleo, en el cual se concluye, entre otras que “el Sistema de Formación para el Empleo cuenta con un gran reconocimiento entre las patronales empresariales. Es considerado por un 73% de las mismas como un medio de aportar valor a las empresas asociadas y por un 42% como un elemento determinante en el desarrollo de los profesionales del sector”. Sin embargo, según dicen los autores, “los resultados del estudio desvelan la necesidad de un nuevo modelo de formación para el empleo que relativice la visión administrativa y favorezca enfoques novedosos más eficaces para fortalecer las capacidades competitivas de las empresas y sus profesionales”.

3. Cuando he preguntado telefónicamente al servicio de estudios de dicha consultora sobre las características de la muestra utilizada para llevar a cabo las entrevistas o encuestas realizadas a las patronales empresariales, he sido informado de que la muestra “se toma de nuestras propias bases de datos, de las empresas con las que trabajamos”. ¿Y el universo de la muestra? Misma respuesta. Así, pues, la transparencia y fiabilidad del estudio brilla por su ausencia.

Con dichos mimbres, los llamados medios de comunicación han difundido los resultados del estudio y han cargado una vez más sobre el, según ellos, inadecuado (utilizo una palabra “suave” que no suele estar en el lenguaje de los medios) sistema de formación para el empleo en España.

Cito y traduzco a un experto en materia de formación: “Es impresentable que aún haya un 27% de empresas que, saltándose lo que es políticamente correcto, no crean en la formación. Si a este 27% añadimos el porcentaje que han respondido que creen en la formación, porque no se puede decir otra cosa, tendremos una primera aproximación a uno de los núcleos del problema de la formación-cualificación en el país” (Paco Miranda, en correspondencia privada después de la lectura de las conclusiones del estudio de marras).

4. Quizá si las instituciones públicas, responsables últimas de los recursos que se destinan a la formación para el empleo, cumpliesen sus obligaciones de seguimiento, control y evaluación, podríamos llegar a las mismas conclusiones o a otras muy distintas.

5. El primer objetivo de toda evaluación pública es que busca producir información útil a las administraciones y clara y transparente para los administrados. Útil para mejorar los procesos de decisión y planificación, para valorar el funcionamiento y la gestión de las actuaciones llevadas a cabo, para estimar la relación entre resultados y recursos invertidos, para retroalimentar las acciones, las intervenciones, los programas. Clara y transparente para que los administrados puedan valorar y apreciar los resultados alcanzados, a través de unos datos y un lenguaje fácilmente comprensible. Se trata, pues, de un rendimiento de cuentas de los administradores ante los administrados.

6. En conclusión, más evaluación pública de las políticas públicas y menos cantos de sirena de consultoras privadas, claramente interesadas en el beneficio privado de las conclusiones de sus pseudoevaluaciones.

martes, 5 de julio de 2011

La formación a lo largo de la vida: una política estratégica

En momentos como los actuales, en los que padecemos un desempleo masivo, quizá sea necesario refrescar ciertas ideas con la finalidad de reconquistar el empleo. La tarea no será de recorrido corto.

Amparándonos en los objetivos de la Estrategia Europa 2020, es necesario poner en marcha una estrategia propia. Esta ha de combinar políticas de crecimiento (¿decrecimiento?) y de reformas estructurales que favorezcan la inserción, la vuelta al empleo y la adquisición de nuevas competencias y saberes. En este último aspecto, la formación a lo largo de la vida es uno de los principales componentes de la política estratégica a llevar a cabo.

Es un lugar común, pero conviene recordarlo, que la mayor parte de las personas no desarrollarán toda su carrera profesional en la misma empresa, ni en la misma profesión. De la misma manera que los empleos no son actualmente de por vida, tampoco lo son los saberes y competencias adquiridos. La sociedad de la innovación y del conocimiento (y de la competencia exacerbada, no lo olvidemos) exige una compenetración entre el tiempo de trabajo y el tiempo de formación. El modelo socioeconómico que se construye cada día ante nuestros ojos convierte en obsoleto el sistema de relaciones existente aún hoy entre formación y empleo. Mantenemos un modelo fordista de la formación (codificación de especialidades, articuladas en familias), propio de la época de la producción en masa, cuando ahora necesitamos un sistema de formación profesional inicial y continua flexible, que asegure un alto nivel de competencias, una fuerte capacidad de iniciativa individual y el aprendizaje de nuevos saberes.

Por otro lado, también es un lugar común que en España existe una insuficiencia de recursos destinados a la formación. Aunque, si bien es cierto que somos un país de los que menos recursos dedican a la educación-formación (asignación del PIB en comparación con otros países desarrollados), también es cierto que durante años se ha destinado grandes cantidades a ese fin, la mayor parte provenientes del Fondo Social Europeo y de las cuotas de la Seguridad Social. El problema que plantea la inversión realizada es que denota una importante falta de adaptación a las necesidades – personales y empresariales – y de control del sistema. Existe una falta de implicación (compromiso, connivencia) por parte de los trabajadores o de los aspirantes a serlo y una infravaloración (subestimación, desconsideración) por parte de los empresarios. Para no ser tachado de alarmista, trápala o falto de rigor, diré que ni todos los trabajadores ni todos los empresarios son o actúan igual. Que hay excepciones honrosas.

Algunas posibles (pocas) pautas de actuación podrían mejorar el status quo existente:
 Sería necesario pasar a un sistema en el cual la formación se convierta en una “obligación a dos” integrada en el contrato de trabajo. En este sentido, la negociación colectiva debería contribuir a cambiar y mejorar la situación.
 En la misma línea, la formación cualificadora debería ser concebida como una co-inversión de la empresa y del trabajador.
 La cualificación profesional, concebida como un capital individual renovable, debería concretarse en el derecho individual a disponer de una certificación de las competencias profesionales adquiridas, vía formal, informal o “experiencial”.
 Para los jóvenes, sería necesario reforzar la articulación entre formación de base y formación en alternancia, con discriminación positiva para los provenientes del fracaso de la escuela. Para los más mayores, convendría ayudar financieramente a las empresas a llevar a cabo programas de formación destinados a aportar a los menos formados aquellas competencias de las que están faltos de manera que lleguen a ser “nuevamente empleables” en caso de necesidad.

Pocas pautas, pero claras.

miércoles, 22 de junio de 2011

Jóvenes, trabajo y formación en alternancia

1. La problemática de la inserción social y profesional de los jóvenes se encuentra hoy en estado de emergencia. Los datos estadísticos sobre el nivel de paro, la tasa de actividad, el índice de correspondencia entre formación recibida y trabajo conseguido, el volumen de fracaso escolar, el abandono o pérdida del primer empleo..., demuestran de manera palpable la dificultad de inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo.
Víctima “de la crisis” o de una inadecuada formación teórico-práctica, la población menor de 24 años ha de ser la principal preocupación de las políticas socioeconómicas y educativas. Las instituciones públicas tienen el deber de resolver este problema con el objetivo principal de movilizar a los jóvenes para que obtengan la formación teórico-práctica necesaria y de asegurar una mejor transición de la escuela al trabajo.
En los últimos años, la visión economicista ha prevalecido a la hora de tratar el tema. Esta perspectiva se inscribe en la lógica del liberalismo económico que propone la adecuación entre la formación y el empleo . Consecuentemente, el sistema educativo-formativo se encuentra, por un lado, en el banco de los acusados y, por otro, los actores sociales (instituciones, empresarios, sindicatos, profesorado, familias…) se interrogan sobre las causas del fracaso escolar, sobre las necesidades de cualificación y las relaciones que la escuela debe tener con el mundo productivo. En este proceso de indagación, se invierte tiempo, palabras, reflexiones. También aquí voy a explotar estos mismos factores, pero centrándolos en una propuesta concreta, y nada nueva: la alternancia educación-formación/empleo.

2. De entrada, una breve definición personal: la alternancia en educación-formación profesional y técnica es, a la vez, una estrategia pedagógica y un modo de organización de la formación que combina, de manera estructurada, períodos/tiempo de estancia en un centro formativo y períodos/tiempo de estancia en un centro de trabajo y, siempre, con la perspectiva de alcanzar al final una acreditación. Considero que, al anunciar que se trata de una definición propia, no es necesario argumentar por qué la perspectiva de acreditación.

3. Alternancia es una noción polisémica, pero podemos considerar dos regímenes: aquel que tiene como titular a la empresa o a las instituciones públicas y aquel que responde a uno de los momentos del proceso de formación (formación inicial o a lo largo de la vida). Sitúo estos diferentes tipos de alternancia una vez superada la educación secundaria.
Ambos regímenes de alternancia darían respuesta al siguiente esquema de relaciones:

4. Las diferentes maneras de llevar a cabo la alternancia demuestran la complejidad que comporta y el valor polisémico que incorpora el concepto.
La alternancia persigue objetivos educativos y objetivos económicos y, por tanto, afecta al sistema de relaciones entre la transmisión y adquisición de los saberes y al sistema de relaciones entre las instituciones responsables del sistema educativo-formativo y del sistema laboral-productivo.
En los últimos tiempos, los representantes de los empresarios españoles están obsesionados porque se implante en España el “sistema dual” alemán. Me pregunto si son realmente conscientes de lo que éste supone y me temo mucho que no. Acompaño a continuación una breve explicación de este sistema.

¿Están los empresarios españoles preparados y dispuestos a proporcionar las prestaciones que el sistema dual exige?, ¿quieren algo más que mano de obra gratuita o aún más barata que la que ya disponen?, ¿están dispuestos a ser corresponsables de las certificaciones que habrán de emitirse desde la empresa refrendando y haciéndose responsables de los saberes adquiridos ante el Estado, la sociedad en su conjunto y el sistema económico?, ¿son conscientes que, implantado el sistema dual, se habrá acabado acusar al sistema educativo-formativo de ser incapaz de dar respuesta a las necesidades de las empresas?

5. La educación-formación en alternancia persigue tres tipos de objetivos: orientar profesionalmente (consolida o hace abandonar el camino escogido), cualificar técnica y socialmente (contextualiza los saberes escolares adquiridos y permite la adquisición de habilidades sociales generales) e integrar en el mercado de trabajo (utiliza herramientas y tecnologías reales y puestas al día que no puede ofrecer el centro formativo), eso sí, de los que han demostrado en la alternancia que responden mejor a los requerimientos empresariales.
Hemos de ser conscientes que este proceso de adaptación del centro educativo-formativo al mercado de trabajo y del empleo tiene sus efectos perversos: desvían a la escuela de sus finalidades principales en beneficio de la empresa.

6. La alternancia escuela-empresa es, pues, una vieja idea que ahora se quiere poner de moda con la finalidad de interconectar la educación-formación y el mundo del trabajo. Sin poner en duda la pertinencia de esta aproximación, considero que para un desarrollo adecuado de la alternancia sería necesario tomar en consideración ciertos desafíos educativo-formativos si no queremos que se convierta en un instrumento más de explotación y exclusión.
El primer desafío es hacer posibles los objetivos de la alternancia (confrontación de teoría y práctica / articulación entre teoría y práctica). Para ello, es preciso que el centro educativo-formativo se distancie de la pedagogía tradicional y “se convierta” a la pedagogía inductiva y experimental.
El segundo desafío es evitar la dependencia del centro educativo-formativo de la empresa, de manera que se soslaye el peligro de caer en un doble sistema de selección de trabajadores: el que realiza el centro educativo-formativo y el que realiza la empresa.
El tercer desafío es conseguir que la alternancia permita al joven desarrollar su propio proyecto personal y profesional para convertirse en un verdadero actor social.

7. Si responde a estos desafíos, la alternancia puede ser considerada como una nueva práctica educativo-formativa.

Jóvenes, trabajo y formación en alternancia

martes, 14 de junio de 2011

Investigación e innovación en la escuela

La investigación y la innovación dan cuerpo a la autonomía pedagógica y didáctica de los centros educativos de la misma manera que la cesión de poder y la corresponsabilidad son la divisa de su autonomía en la gestión. La investigación y la innovación en la escuela deben ser consideradas como elementos estratégicos con el fin último de contribuir a su modernización y mejora.

Si la escuela, entendida senso amplio, ha de planificar proyectos didácticos propios, concretar el curriculum, poner en marcha proyectos de evaluación y definir otras acciones pedagógicas, es necesario fomentar la investigación y la innovación entre los profesionales de la formación y la educación. Es cierto que desde el ámbito universitario la investigación sobre la escuela, generalmente sobre sus resultados, aporta reflexiones interesantes. Sin embargo, es más lógico que, sin dejar de hacerlo los universitarios, sean los propios profesionales del llamado nivel no universitario quienes investiguen sobre el contenido, la metodología, los recursos y los resultados de su acción.

Hasta ahora, en la realidad de la escuela catalana (supongo que la escusa de la crisis se lo liquidará también), el profesorado puede disfrutar de una licencia retribuida para la realización de estudios y trabajos relacionados con la enseñanza secundaria, la infantil y la primaria. A decir verdad, muchas de las personas que han sido “agraciadas” con dicha licencia tienen la sensación, durante y al acabar, que los responsables de la definición, concesión, seguimiento y calidad del resultado final, pasan olímpicamente de los trabajos realizados. La prueba es que los autores no reciben ayuda técnica alguna durante su elaboración y ninguna valoración, una vez finalizados y entregados, y que se deja en sus manos la difusión y posible publicación. Seguro que más de uno de los trabajos realizados merece ser tenido en cuenta como buena práctica y experiencia educativa, sin embargo todos duermen un sueño injusto en la biblioteca del departamento responsable de la materia de educación.

La Ley de Educación de Cataluña (LEC) establece que la Agencia de Evaluación y Prospectiva de la Educación tendrá que llevar a cabo diferentes modalidades de evaluación. Entre otras, “la evaluación del ejercicio docente, que ha de permitir la acreditación de los méritos de los docentes para la promoción profesional” (artículo 186, 1.c). Es evidente que el ejercicio docente va mucho más allá que el mero hecho de “dar clase”. Entre otras cosas, las actividades de investigación e innovación han de formar parte de ese ejercicio y han de ser evaluadas. Sea función o no de la Agencia (puesta a pacer por CiU), lo que está claro es que las licencias retribuidas han de cambiar su carácter meramente administrativo, como justificación de un año sabático, y convertirse en elemento integrante de la meritación del profesorado, en tanto que deberán tener un carácter investigador e innovador.

Dando por hecho que sea función de algún organismo público educativo dedicado a la evaluación (el Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, por ejemplo), éste debería generar un “plan de investigación e innovación educativa” que entendiese las “licencias” como parte de la formación continua del profesorado y como componentes integradoras del valor social y científico de la práctica docente. Por ello, debería establecer unos requisitos de entrada para la presentación de proyectos, evaluarlos y emitir un informe ex ante sobre su calidad. Asimismo, debería emitir una evaluación ex post sobre la calidad del proceso y los resultados alcanzados.

Dicha evaluación positiva realizada ex post debería comportar, a mi parecer, tres consecuencias:

1. La investigación realizada formaría parte de la evaluación y reconocimiento social y de méritos de la función docente.
2. Los resultados serían diseminados: de manera virtual (web del ministerio o consejería correspondiente, redes de investigadores, creación de un índice de investigación educativa…) o física (conferencias, artículos, libros, versión a otros idiomas…). Las revistas que publican habitualmente los organismos públicos gestores de la educación deberían ser los primeros vehículos de diseminación.
3. Los resultados serían transferidos en forma de “buena práctica” a las escuelas, a los institutos, a las universidades, y a la formación inicial y continua del profesorado para la creación de didáctica y generación de innovación docente.

lunes, 13 de junio de 2011

Diez ideas para la generación de buenas prácticas de formación de jóvenes

El desempleo juvenil asciende actualmente al 21%, en el conjunto de la Unión Europea. En España, este porcentaje se sitúa en un 45,4% (primer trimestre 2011). El colectivo juvenil más afectado es el de 16-19 años, cuyos miembros han abandonado los estudios con la esperanza de encontrar un puesto de trabajo, pero solo uno de cada tres lo consigue, ya que su tasa de desempleo supera el 65%.

Escuelas taller y casas de oficios han sido, durante casi tres décadas, unas buenas prácticas de formación para nuestros jóvenes. Ahora “la crisis” (¡qué manera de justificar lo injustificable!) se ha olvidado de ellas o hecho desaparecer. Quizá sea necesario aprovechar este período de inacción y pasividad para reflexionar, definir y aportar algunas ideas que puedan contribuir a proyectar el futuro de la formación de los jóvenes.

Voy a fijarme, en esta ocasión, en algunos aspectos esenciales de las que considero que pueden ser las bases para la generación de buenas prácticas formativas. Su concreción en diez ideas no tiene intención alguna de conformar un decálogo (“ley de dios”, verdad única), sino de resumir simbólicamente dichas bases.

1. Construir un proyecto personal
Toda buena práctica formativa debe favorecer, particularmente, la construcción de un proyecto personal de progreso profesional (carrera).

2. Estimular el deseo de progresar
La buena práctica de enseñar a jugar las propias cartas: en este sector profesional hay espacio para quien quiere progresar, en este trabajo pueden existir satisfacciones profesionales, en esta profesión está valorada la capacidad personal...

3. Gestionar la inserción laboral
Una buena práctica no debe limitarse a dispensar cursos o módulos formativos. Debe ayudar también a saber gestionar las primeras fases de la inserción laboral, favoreciendo y estimulando un diálogo a tres bandas: joven, empresa, escuela.

4. Seguir la historia laboral del joven formado
Es necesario que la buena práctica lleve a cabo un seguimiento temporal y monitorice la historia laboral y la evolución profesional de los jóvenes formados, con la finalidad de realizar un asesoramiento útil en términos de valoración de su eficacia y de su posible necesidad de formación continua.

5. Construir una sólida formación de base
Para que la buena práctica alcance plenamente sus objetivos, es necesario individualizar con precisión los elementos conceptuales y las competencias que definen un trabajo cualificado y, sobre esta base, construir un programa formativo eficaz, homogéneo y fiable.

6. Construir las bases de la formación a lo largo de la vida
Debe aplicarse en la buena práctica el principio de la formación a lo largo de la vida. Quien recibe una buena formación de base sabe ser un buen usuario de la formación permanente: restaura, recupera, mantiene. El correspondiente aprendizaje debe servir, sobre todo, para que el joven sea capaz de aprender continuamente y desarrollar la propia autonomía profesional.

7. El modelo formativo debe ser nacional y europeo
Pensar en términos nacionales el sistema formativo significa activar economías de escala en la realización de los programas didácticos, de los instrumentos didácticos, de la formación de los docentes, de la certificación de los aprendizajes. Asimismo, debe significar el disfrute de las mismas condiciones laborales.
Por otro lado, el modelo formativo de la buena práctica debe tener una perspectiva de ámbito europeo con la finalidad de facilitar la movilidad laboral.

8. El modelo formativo debe articularse localmente
En toda buena práctica, la actividad económica del territorio y su vocación de construir riqueza y bienestar son valores a salvaguardar y desarrollar en la formación destinada a los jóvenes. Aunque pensada y definida a escala regional y nacional, debe ser gestionada localmente.

9. El modelo formativo ha de ser multifacético
La buena práctica ha de ser comprensiva en incorporar buena parte de los diferentes componentes de toda formación: aprender a ser, aprender a aprender, aprender a pensar, aprender a convivir. Ha de integrar competencias socio-afectivas, cognitivas, comunicativas, ciudadanas. Debe, asimismo, incorporar el aprendizaje lingüístico y multicultural.

10. El modelo formativo ha de ser multiusuario
Aunque pensado para los jóvenes, el modelo formativo ha de tener utilidad para otros colectivos. Por ejemplo, para los contratos de empleo / formación, para las personas que quieren fortalecer o actualizar su acervo formativo, para las personas sin una formación inicial. El objetivo es conseguir una utilidad del modelo que, gracias a la metodología, los contenidos, la didáctica, los recursos utilizados, vaya más allá del propósito primero que persigue.

viernes, 3 de junio de 2011

La gestió canina i caïnita del departament d’ensenyança, que no d’educació, de la Generalitat de Catalunya

Canina: del grec kýôn, gos; d’aquí deriva kynikós, cínic/cínica. Caïnita: que es deixa portar per l’odi contra parents pròxims.

Ahir, vaig rebre l’ordre sense número ENS/ /2011, d’1 de juny, per la qual s’estableix el calendari escolar dels curs 2011-2012 per als centres educatius no universitaris de Catalunya. Encara no ha estat publicada al diari oficial, així doncs, no és possible fer un enllaç i que es pugui llegir, però, segons declaracions de la Consellera, ja està en vigor (???).

Bé, en vigor o no, la qüestió és que l’esmentada ordre posa de manifest, un cop més (Puig, el Bastoner I, com a principal referent) i de manera clara, l’esperit caní, cínic, dels actuals gestors del govern de Catalunya. “Liquidarem la setmana blanca”, van prometre, com si aquest fet fos la solució a l’actual estat de l’educació a casa nostra.

És ben cert que l’anterior Conseller havia implantat per nassos la setmana vacacional mòbil i, per tant, calia ordenar el tema. Ara, però, es cerca una subtil i cínica solució: “cada centre educatiu pot establir cinc dies festius de lliure disposició” i “els serveis territorials podran autoritzar la proposta per part de la direcció dels centres de 5 dies de lliure disposició consecutius en un mateix trimestre, amb l’aprovació prèvia del consell escolar del centre”. Fem comptes: cinc dies festius de lliure disposició consecutius és igual a una setmana blanca. Sembla que aquest govern dels millors encara no s’ha assabentat que la seva coreligionària senyora Merkel acusa els espanyols (val a dir, en aquest cas, que també als catalans, per si “els millors” no es troben bé entre els espanyols) de treballar poc i tenir masses vacances.

Hem d’afegir a aquest nou plantejament que, a partir d’ara, podem trobar setmanes blanques a dojo: avui, en aquest poble; demà, en el que està al costat; passat demà, en el següent. Ah!, i com no es tracta d’una setmana de festa oficial, no espereu cap ajut financer (Madrid ens deu mil milions i un pic) per muntar colònies o d’altres activitats de lleure educatiu per als nens i nenes.

En conclusió, cinisme pur. Cinisme acompanyat de caïnisme.

Cal suposar, ja sé que demano massa, que la senyora Consellera d’ensenyança, que no pas d’educació (fins aquí podíem arribar!), és de la família dels ensenyants (no pas educadors), si més no temporalment i accidental. Per tant, quan ella decreta una norma com l’esmentada anteriorment està deixant-se portar per l’odi contra els seus parents. Els posa en una situació difícil davant de les famílies i de la societat en el seu conjunt. Ara no disposen d’una norma que obliga a fer vacances durant una setmana, sinó que els permet lliurar-se al vici del benviure durant una setmana, quan vulguin, al lliure albir. ¿Amb aprovació prèvia del consell escolar i posterior dels serveis territorials? ¡Venga, ya! Qui, al consell escolar, gosarà d’enfrontar-se al grup de pressió format per l’equip directiu i els representants del professorat? Quin membre dels serveis d’inspecció es mullarà i ordenarà les demandes?

Conclusió: desprestigi de l’escola (de la pública, és clar; l’altra pot fer el que li roti quan vulgui). El cinisme i el caïnisme estan servits en plat calent.

domingo, 22 de mayo de 2011

Una nueva ética contra la dictadura económica dominante

La actual teoría económica dominante, la dictadura de los mercados, y el fundamentalismo neoliberal han demostrado suficientemente su ineficacia, a la vez que han traído consigo un gran deterioro de las condiciones sociales y laborales y un empeoramiento en la distribución de la riqueza.

Urge abrir un debate teórico alternativo que aporte luz en la práctica política y económica. Este debate podría fundamentarse en cinco ideas principales:
1. Después de la dictadura de los mercados, como espacio de desarrollo de las relaciones sociales, económicas y políticas, el debate ha de basarse en los principios de la democracia, la justicia, la ética y la sostenibilidad.
2. Ante una mundialización desregulada, es necesario pensar en una economía gobernada democráticamente, que promueva la cooperación social frente a la competencia global. Debe propugnarse una globalización con rostro humano.
3. Urge volver a pensar el papel que el trabajo ha de jugar en nuestra sociedad, como fuente de dignidad personal, de conocimiento, de relación social y de emancipación.
4. Frente al individualismo imperante y frente a las grandes diferencias generadas entre países y clases sociales, es imprescindible pensar en un modelo de organización destinado a reducir las desigualdades sociales, territoriales y personales. Ello exige…
5. Es imprescindible investigar cómo favorecer un desarrollo más equilibrado basado en la calidad que aporta el estado de bienestar.

Atado y bien atado…, pero sin armas y bagajes

Antes de que lleguen las 21 horas del día de hoy, quiero dejar algunas reflexiones y sugerencias políticas. Esta jornada electoral marcará, al parecer, un antes y un después. Todos los medios de comunicación auguran una hecatombe para el PSOE. Desde el centro derecha - El País y TV1 – hasta la derecha – La Vanguardia (retaguardia, realmente), TV3 y otros medios locales y regionales – y la extrema derecha - El Mundo y Telemadrid, como principales referentes, -, realizan hoy sus valoraciones siempre desde una visión que favorece a la derecha (¿no está prohibida la campaña electoral en el día de las elecciones?, ¿no es propaganda afirmar hoy que el PSOE se enfrenta a un desastre?).

Pase, finalmente, lo que pase, espero que el PSOE y sus coaligados regionales (PSC, PSE, PSEX y el resto de partidos “socialistas” regionales) no acepten la consigna de que, si se pierde, es decir, si mayoritariamente ganan el PP y CiU, hay que convocar elecciones generales ya mismo. Espero y deseo que el PSOE y sus asociados, que dejan atado y bien atado el sistema capitalista, no entreguen el gobierno del Estado con armas y bagajes. Espero que, por una vez, en los últimos ocho años, sean valientes y aprovechen el año que queda hasta las elecciones generales de 2012. Espero que no huyan como ratas por cloaca.

Durante un año, desde mayo de 2010 hasta hoy, el PSOE (y no digamos lo que hizo en PSC desde que llegó a la presidencia de la Generalitat de Catalunya) ha dejado atado y bien atado todo el régimen socio-económico y político a favor del sistema capitalista liberal. Ha llegado el momento de deshacer en un año todo lo realizado en un año. Ha llegado el momento en que el PSOE ha de actuar con un ideario y una práctica de izquierdas. Ha llegado el momento de no entregar armas y bagajes al centro derecha, la derecha y la extrema derecha. Ha llegado la hora de aprovechar el año que resta hasta las próximas elecciones generales y hacer una política de izquierdas. Ha llegado el momento de escuchar a las gentes y partidos de izquierdas.

Como escribí en este mismo blog el año 2009 es necesario y urge que la izquierda – en este caso, el PSOE - sea audaz. No es posible continuar así, en el limbo, es decir, en la inacción y la reacción. Ha llegado el momento, ya no se puede continuar como estamos, en el que la izquierda recupere el socialismo como guía e instrumento ideológico y que éste oriente la acción política desde el poder.

Es inadmisible, por mucho que lo digan todos los voceros de centro derecha, derecha y extrema derecha, el aceptar la entrega de las “armas y el bagaje”. Es imprescindible mantenerse en el gobierno del Estado hasta las próximas elecciones generales. Es imprescindible no dejarles todo atado y bien atado. A partir el mañana, pase lo que pase en el resultado de las elecciones regionales y municipales, el gobierno del Estado ha de actuar como socialista (seguro que encontrará más de un aliado para hacerlo).

Dejémonos de rendez-vous y otros formalismos. El actual gobierno del Estado no puede continuar ocultándose detrás de los intereses de la derecha y extrema derecha liberal capitalista, nacional y europea. Es el momento de recuperar, en el año que se inicia mañana, todo el espíritu y la acción que se han malgastado en el pasado año. En caso contrario, el PSOE pasará por haber sido un partido de centro que gobernó con principios de la derecha. Junto a leyes tan positivas como la de matrimonios entre personas del mismo sexo, la ley de plazos para el aborto, la ley de dependencia (pese a su rácana dotación económica y su ineficaz e ineficiente aplicación), la ley de muerte digna…, el gobierno del Estado ha sido incapaz de legislar a favor de las personas que están perdiendo su vivienda y los ahorros invertidos en ella, de poner freno a la banca y a las cajas de ahorro, de obligar a las empresas a cumplir con sus obligaciones económicas y sociales, de recluir a la iglesia católica en sus espacios de culto y eliminar todo tipo de ayuda y de sistemas de protección que la favorecen, de hacer aflorar la economía sumergida como importante instrumento para la recuperación económica y para la eliminación del desempleo.

No es posible esperar más. Hay un año por delante y debe aprovecharse. Después, que decidan las urnas, pero el trabajo estará hecho.

viernes, 13 de mayo de 2011

Amb ànim de criticar

No encerto a saber perquè, però el fet és que, amb motiu de la campanya electoral municipal en la que ens trobem immersos, em fa fàstic els eslògans propagandístic de l’esquerra. Clarifico abans de continuar que, pel que fa al concepte esquerra, dono per bo “pop com animal de companya”. És a dir, accepto com esquerra tot allò que col•loquialment s’accepta com a tal, malgrat que em permeto eliminar del concepte a l’anomenada esquerra nacionalista, car considero que és una concepció que amaga una contradictio in terminis.

Pel que fa als eslògans, l’esquerra es refugia en una dimensió onírica, en una estratègia de tons apagats, anodins, “útils” per a qualsevol situació i estació electoral. Temps enrere, l’esquerra fou mestra i va gaudir de la contribució d’un fort aparell de propaganda, sense més necessitat d’assessors d’imatge que el propi filó que aportaven els militants.

¿És possible que existeixi quelcom més flàccid, menys incisiu, menys mancat d’impuls que els eslògans de l’esquerra en la present campanya electoral?: “perquè m’estimo el meu poble”, “tot per ...” (tal vagada rememorant un altre famós “todo por...”?), “perquè guanyi la teva ciutat”, “confia”, “una maneta (sic) en l’ajuntament” (es tracta d’un subtil símil futbolístic???)... Prou botons de mostra. Malgrat ésser lemes que tots hem pogut trobar pels carrers aquests dies, semblen frases estretes d’un catàleg de frases fetes.

És que l’esquerra ha arribat a tan baix nivell que no és capaç de generar res combatiu?, no és possible llençar un missatge clar i transcendent?, no és possible un missatge que parli directament als joves, a les persones treballadores, a les famílies, als veïns i veïnes de cada poble i ciutat?

Avui, els missatges de la campanya electoral de l’esquerra sembla que ens convidin a acceptar l’existent, que ens animin a esperar que, pel fet de ser “ella”, tot anirà bé. Cal tenir fe que els escollits ho faran bé, car s’estimen el seu poble, la seva ciutat. Cal tenir fe perquè són l’esquerra. En el fons, inciten l’immobilisme.

Avui, són de moda els eslògans retòrics, les paraules fàtues. Aquests eslògans van acompanyats, de vegades, de fotografies de candidats i candidates intercanviables amb les de la dreta. Bé és cert, dit sia de passada, que, en certs cassos, queda palès que alguns candidats i candidates de l’esquerra són diferents. Tant, que es té la temptació d’anar a cercar directament a la persona que aspira l’alcaldia i regalar-li uns euros perquè es pugui rentar o canviar de roba.

Des de l’esquerra no és possible ser inactiu, no es pot demanar esperança sense una promesa i un compromís clars. No és possible animar la gent a emetre el vot perquè sí, perquè “X s’estima el poble Z”. Quina poca-soltada!

Evidentment, no serveix que la dreta ho faci igual de malament, que prostitueixi la paraula llibertat, que menteixi sense que ningú posi fre a les seves mentides. Ella és això: mentida i manipulació. Però, davant d’aquesta dreta, l’esquerra no pot representar el buit.

L’esquerra té el deure de presentar-se davant la població amb eslògans i discursos que responguin els greus interrogants que tenen plantejats avui els ciutadans i les ciutadanes sobre el seu present i futur com a ciutadans. L’esquerra té el deure de continuar oferint al poble l’Estat del benestar, fins fer-lo totalment efectiu. L’esquerra té el deure de proposar en les seves campanyes electorals – i després acomplir- la possibilitat i el compromís de reinaugurar una nova etapa política humana, social i económica.

viernes, 6 de mayo de 2011

Se escribe protesta, se llama dignidad

Una de las paradojas más llamativas de la actual crisis económica está relacionada con la llamada de ayuda que los neoliberales hacen al Estado como forma institucional superior. Esta solicitud, contraria a toda idea liberal, se concreta en la exigencia de retorno del Estado como estructura de control... de los demás, entiéndase de la población trabajadora y del estado de bienestar. El espíritu pedigüeño de los neoliberales ha llegado hasta el extremo que un presidente de la gran patronal española, de funesto recuerdo e infausto presente, solicitó al gobierno del Estado “reformas valientes” entre las cuales propuso “suspender temporalmente el capitalismo”. Lo mendigó él que utilizó el Estado como base de sus negocios y como instrumento para disciplinar a la clase obrera.

Y el Estado – no olvidemos que las Comunidades Autónomas (CCAA) y los ayuntamientos también lo son -, ha corrido solícito a prodigar su ayuda. La consecuencia está siendo el desmantelamiento galopante del Estado del bienestar. Quizá los ayuntamientos, a pesar de sus estrecheces, son los que aún no han llegado del todo a socorrer al neoliberalismo y desmontar el Estado de bienestar, pero todo se andará después del próximo día 22 de mayo. Para muestra el compromiso del candidato de CiU a alcalde Barcelona que, si llega a la alcaldía, ha prometido ceder la gestión de determinados servicios públicos a la empresa privada. Eso sí, se hará, en este caso y otros, a costa de los ERE que ya están maquinando más de un comunidad autónoma y de un ayuntamiento. Se hará, pues, a costa de los trabajadores.

Este servilismo al neocapitalismo se está llevando a cabo, y se acrecentará, a costa de la reducción del Estado de bienestar. Hay quien predica que estamos como nunca, que qué más queremos, que gozamos de una buena sanidad, que disfrutamos pensiones, que tenemos más quilómetros de “ave” que el resto del mundo mundial, que hemos de tragar por tener tanto… Incluso hay quien dice, sin que se le caiga la cara, que comemos cada día y nuestros padres no pudieron hacerlo siempre.

Pongamos cifras a las cosas y quizá no las veamos tan de color de rosa como algunos las pintan. Quizá tengamos motivos para la protesta. Quizá ha llegado el momento de decir “basta” en este clima de desánimo, agobio y desmoralización social más o menos manifestado. Quizá ha llegado el momento de la dignidad.
Antes de aportar algunas pocas cifras, quiero dejar constancia de que los datos que relaciono a continuación están tomados, principalmente, de los blogs que mantienen los profesores Vicenç Navarro (http://www.vnavarro.org) y Juan Torres López (http://www.juantorreslopez.com), de la web del Observatorio Social de España (http://www.observatoriosocial.org/ose/) y de diferentes artículos de prensa.

• El PIB per cápita español es el 94% del promedio de la UE-15. El gasto público social por habitante es sólo el 74% del promedio del gasto público social promedio de la UE-15. Si nos gastáramos lo que nos pertenece por el nivel de desarrollo económico que tenemos, es decir el 94%, destinaríamos 80.000 millones de euros anuales más al gasto social. Si hacemos un cálculo tosco de esta cantidad en relación con los posibles puestos de trabajo que se crearían, desaparecería el desempleo actualmente existente, ya que se podrían crear 5.000.000 de puestos de trabajo.
• España es el país de la UE-15 con menores ingresos al Estado, solo un 34% del PIB, mientras que la media europea se sitúa en el 44% y Suecia en un 54%. Si España tuviese la carga fiscal que tiene Suecia, el Estado español ingresaría 200.000 millones de euros más. Adiós, pues, al desempleo y bienvenida a una mejora substancial del Estado de bienestar.
• El trabajador de la industria manufacturera española paga al Estado español el 74% de los impuestos que aporta el trabajador de la manufactura sueca a su Estado; el empresario español sólo paga el 38%. Ante este panorama, el gobierno del Estado y los de algunas CCAA han reducido más y más los impuestos a empresas y personas con rentas más altas. Al parecer, se reducen impuestos a las empresas con el fin de crear empleo. La pregunta es dónde está ese empleo creado. El déficit del Estado, de las CCAA y de los ayuntamientos puede ser enjugado si se aumentan los impuestos a empresas y clases más pudientes en lugar de descabezar al Estado de bienestar.
• Los inspectores de Hacienda afirman que podrían recaudarse 38.000 millones de euros centrándose solo en dichos sectores pudientes de la población española, sin que ello afectase a la carga impositiva de la mayor parte de esa población.
• Para muestra un botón: el banco Santander obtuvo 35.000 millones de euros de beneficios netos en el pasado ejercicio. Al lado de este dato, el gobierno del Estado, con el beneplácito de casi todos los partidos de la oposición, ha intervenido con esfuerzos ingentes poniendo a disposición de la banca y las cajas cientos de miles de millones de euros.
• El gasto público social en sanidad representa el 5,7% del PIB español, mientras que es el 6,8% en la UE-15. El gasto público social español en educación es del 4,4%, siendo el 6,8% en la UE-15. El gasto público destinado a la educación infantil y primaria es, en España, 4.806 euros/alumno/año y 6.316 euros/alumno/año en educación secundaria. Mientras que en la UE-15, el gasto público destinado a la educación infantil y primaria es 6.254 euros/alumno/año y 7.272 euros/alumno/año en educación secundaria.
• El precio por metro cuadrado de la vivienda creció en España un 106% desde que se implantó el euro en 1999 hasta el año 2007 (son los últimos datos disponibles). Mientras tanto, los salarios de los trabajadores crecieron solo un 8%.

Todo ello lleva a considerar que hay datos suficientes para la protesta y la rebelión, y aún podrían aportarse muchos más con relación a la evasión fiscal, la economía sumergida, los paraísos fiscales, el impuesto sobre el patrimonio y de sucesiones… Los datos dejan claramente a la luz un permanente golpe de Estado de las clases poderosas, con la ayuda de ciertos gobernantes, y nos exigen una reacción que no puede dilatarse en el tiempo. Algunos tenemos una cierta edad, pero eso no nos exime de “volver al principio” y a los más jóvenes de dar el primer paso. Volver y empezar, para qué. Principalmente, para liquidar la teoría y práctica económica neoliberal dominante y substituirla por otra basada en la dignidad del Estado de bienestar que es, finalmente, la dignidad de la persona.

jueves, 14 de abril de 2011

Europa: quién te ha visto y quién te ve

El ministro italiano, Roberto Maroni, perteneciente a la Lega Nord y que controla el interior, antes la sanidad y después lo que usted mande, de Berlusconi, dice la verdad al afirmar que Europa es capaz de salvar la banca y hacer la guerra pero no de ser solidaria. Duele estar de acuerdo con él. Sin embargo, la Europa de la que habla es su Europa: la de la xenofobía, como arma para ganar elecciones [no sé por qué me acuerdo de otros en otros países de la Unión], la del opresor libre mercado. Es la Europa de Berlusconi, Merkel, Sarkozy, Barroso, Cameron…, y la de Zapatero, Socrates, Papandreu. Suerte que aún nos queda el pueblo islandés, como reserva espiritual. Y suerte para él que no juega en el mismo club. El club de los 27 que cada día pone de manifiesto la gran crisis social, cultural y política en la que está inmerso.

Mientras escribo estas notas lejos de Cataluña, en la plaza de san Jaume de Barcelona los trabajadores y trabajadoras de la sanidad y la enseñanza – junto, espero, con muchos otros ciudadanos – están poniendo en tela de juicio la política de un gobierno obsesionado por ser uno de los primeros en el club europeo. No es un gobierno de Estado, pero “como si lo fuese”, porque también está actuando al dictado (es más, no necesita que nadie le dicte: se lo sabe de memoria y presume de no copiar). Hoy, toda la política al uso en todos los países y regiones de la UE está aplicando a sus ciudadanos una masacre social. Los recortes sociales y civiles están alcanzando en los países de la Unión una dimensión inimaginable hace quince y veinte años.

Esta Europa que pretende que todos trabajemos, más años, más horas y más barato (no olvidemos que el trabajo es una mercadería más). Esta Europa que no toma ninguna decisión para tutelar el empleo y, simplemente, se limita a ofrecer unas manidas orientaciones para alcanzar mayores cotas de competitividad – uno se pregunta frente a quién y contra quién dado que las multinacionales son “el mercado”-. Esta Europa que aplica las más rancias recetas liberales, que exige una relación directa entre salario y productividad, que ha salvado la banca a costa de ese salario, que exige la privatización de lo que queda del sistema social europeo. Esta Europa que ha dado vía libre a la libre concurrencia, poblada y dominada por una selva de multinacionales que deslocalizan sin rubor, basándose exclusivamente en el beneficio.

Hace tiempo que esta Europa no tiene un diseño civil y social unitario, siendo el área socioeconómica en la que se aplica de la manera más estúpida las recetas del libre mercado. La crisis económica ha acentuado y reforzado el poder económico de quienes han sido sus causantes y la Unión coadyuva alegre e insensatamente a hacer pagar sus consecuencias a los trabajadores y ciudadanos europeos. Así, Europa se pliega a los intereses más brutales de la globalización y arruina progresivamente sus conquistas más importantes: el estado social, el derecho al trabajo, los derechos civiles, la acogida de inmigrantes.

A los ciudadanos europeos nos queda una obligación: meter a Europa en cintura; ponerla del lado de la democracia, de los derechos civiles, de los derechos sociales. En caso contrario, el edificio se vendrá estrepitosamente al suelo en manos de las políticas antisociales de la Unión, los respectivos gobiernos y los poderes fácticos.

Y de España y algunas de sus comunidades autónomas, ¿qué? Pues, lo mismo, ¡que no se diga que no somos Europa!

martes, 12 de abril de 2011

Escola i excel•lència

Segons han informat recentment diferents mitjans de comunicació “la presidenta regional... ha anunciado que el próximo curso se va a empezar a impartir en la región un Bachillerato de Excelencia, al que accederán los alumnos que más méritos hayan acumulado durante su escolarización obligatoria y que ofrecerá a los estudiantes con mejores resultados académicos una enseñanza más exigente”. També informen que “...el secretario de Estado... ha afirmado que la propuesta de la presidenta... trasmite una idea segregadora del sistema educativo”.

Personalment, considero que res és excel•lent per voluntat d’una persona. És més, al meu parer, l’excel•lència mai no pot ser i, tot parodiant al califa Rafael Guerra, “lo que no pué ser, no pué ser, y además es imposible”. Ara bé, tal vegada sigui bo no llençar campanes al vol alegrement i pensar que actuacions com la que proposa la presidenta són “la solució”, però crec que tampoc és bo malfiar-se de qualsevol proposta i condemnar-la d’antuvi per la via fàcil d’estigmatitzar sense plantejar alternatives. Si no fos pel tarannà neoliberal i elitista de la senyora presidenta, demostrat amb escreix, possiblement la resposta del senyor secretari d’Estat hagués estat una altra: més propositiva i menys demagògica.

Com es fa amb els nois i noies que presenten diferents dificultats en desenvolupar les seves capacitats, els nois i les noies amb un alt potencial intel•lectual han de gaudir de condicions adients a l’escola. Ambdós grups cal catalogar-los com “amb necessitats educatives especials”. La societat no pot menysprear als primers ni pot permetre’s el luxe de desaprofitar el talent dels altres. Tots dos han de gaudir en l’espai escolar de les eines adequades per respondre a les seves necessitats.

Els nois i noies intel•lectualment precoços sovint arriben a engrossir les files del fracàs escolar i resten exclosos del sistema educatiu. De vegades, degut a asincronies afectives, psicomotores o d’adquisició verbal; d’altres, a asincronies de relació social, conseqüència d’un efecte Pigmalion negatiu, desinterès, frustració o un desequilibri entre edat física i edat mental.

Qui més qui menys coneix alguna persona que “va fracassar” en l’etapa escolar i, amb el temps, ha arribat a posar de manifest els seus dots intel•lectuals, bé per via acadèmica, bé per via relacional o de la pràctica professional.

L’escola és l’espai més adequat per evitar el risc de generar un sentiment de solitud i abandonament dels nois i noies intel•lectualment precoços. Cal, doncs, una gestió positiva que els doni suport afectiu, facilitant-los el manteniment de lligams relacionals amb altres, i intel•lectual, permetent-los trobar l’espai de desenvolupament, enriquiment personal i acceptació de sí mateix que necessiten. D’altra banda, l’escola ha de fer servir enfocaments oberts i individuals amb els nois i noies més dotats intel•lectualment, enfocaments que posin l’èmfasi en la singularitat, deixant l’alumne lliure per explorar i prendre riscos, en lloc d’obligar-li a adherir-se a un estàndard tancat.

La marginalització mai serà, en cap cas, una solució adient.