En una política on no existeixen les idees i la capacitat per magnificar les emocions esdevé una condició principal de l'èxit, el llenguatge corporal proporciona la informació que realment importa. La fisonomia és gairebé una ciència exacta. A més, en un espai públic on l’artificialitat supera la realitat, les expressions facials dels actors tenen un alt valor.
Sota aquesta premissa, m’agradaria fer una anàlisi fisonòmic d’uns quants caps de llista (em resisteixo a dir-los líders) dels partits polítics catalans i espanyols, però, per allò del protocol (no vull una reclamació estatutària: el primer ha de ser el primer), em fixo ara en l’Artur Mas. La seva veritable naturalesa caníbal i primordial (de primat) apareix per un instant a la cara quan camina amb un somriure entre la multitud que l’aclama – clixé de bon noi - i, quan arriba a ser fora de l'abast dels ulls, de sobte canvia l'expressió, es treu la màscara: els llavis s'estiren en una ganyota i els seus ulls hostils llançant un raig ferotge depredador.
Artur ha assolit aquella tècnica desenvolupada en les parròquies dels anys seixanta, quan va arribar la modernització de guitarres a l'església i tothom cantava la cançó d’èxit "Viva la gente” i s’abraçava per simular pietosa germanor. Quan, de fet, allò era pura manipulació subliminal al servei de la institució eclesiàstica retrògrada, hostil als drets cívics i llunyana dels problemes existencials de la gent. És la tècnica de la tranquil•litat de les ànimes perdudes a través dels rituals de pertinença, la manipulació de la imatge per al propòsit de poder.
L'única manera de trencar l'encanteri és posar en relleu els efectes de la conducta com a governant i buscar, obstinadament, el significat més profund de les seves paraules i accions. Llavors, es fa immediatament evident que tot el seu discurs i pràctica política tenen la consistència d'una bombolla de sabó, encara que pugui fascinar a nens de totes les edats.
CUADERNO QUE CONTIENE REFLEXIONES, OPINIONES, ANÁLISIS Y CUALQUIER OTRO TIPO DE COSAS RARAS SOBRE FORMACIÓN, EDUCACIÓN, EMPLEO Y OTRAS POLÍTICAS PÚBLICAS
jueves, 31 de octubre de 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
La LOMCE, solo un primer paso
Años de lucha y conquista anulados, desmantelamiento de la escuela democrática “de masas”. Retorno al espíritu de los años 60, a la selección de clase. Se obliga al adolescente inmaduro a tomar decisiones importantes para su trayectoria posterior profesional, aplicando un trabajo de aliño para ser mano de obra barata; se le impide adquirir competencias amplias que faciliten el aprendizaje a lo largo de la vida. Se maltrata idiomas oficiales ¿a favor? del idioma común. Se retorna a los tiempos de la formación del espíritu nacional. Se liquida de un plumazo la laicidad de la escuela pública y se fomenta la misoginia en las aulas. Se maltrata la escuela para pobres y privilegia la escuela para ricos.
El neoliberalismo, que es no solo una opción económica, sino una visión ideológica del mundo, transforma la formación en una mercadería más, al estudiante en mero consumidor. El neoliberalismo diseña una educación con dos vías paralelas que no se encuentran en ningún momento: una para informar a la clase obrera, la otra para formar a la clase destinada a controlar el poder, todos los poderes.
De aquí, viene la LOMCE y los recortes presupuestarios a la escuela pública, a la vez que aumentan los destinados a la privada. De aquí, la ampliación de filtros en la enseñanza primaria y secundaria, dictados no por principios formativos, sino exclusivamente selectivos en términos de clase.
Se trata de un ataque al saber en toda regla, la vuelta a la enseñanza elitista, la eliminación del sueño de entender la educación como instrumento para el ascenso social. Este es el verdadero sentido de la LOMCE: cercenar las aspiraciones de movilidad social y maltratar el amor al saber de los menos favorecidos.
La selección de clase vendrá dada por las continuas reválidas, filtros selectivos que liquidarán toda imperfección y facilitarán el logro de la ansiada excelencia. Los que no superen los obstáculos irán directos a la faena de aliño que dejará fuera del sistema -y a la larga fuera de la sociedad- a los menos pudientes (intelectual y económicamente). ¿Recuperarlos, ofrecerles oportunidades, para qué? No estamos para gastos inútiles.
Esperemos aún otros pasos más: los decretos, reglamentos, resoluciones y el resto de caterva legislativa que desplegarán la ley con la finalidad de constreñir toda posibilidad de ascenso formativo y social a las jóvenes víctimas de pecados de infancia y adolescencia.
Incluso, me atrevo a augurar otras buenas nuevas en la educación: la formación profesional de base no permitirá ir más allá de los ciclos formativos de grado medio. ¿Pasarelas, para qué? Y una ulterior reforma de la formación profesional: no permitirá el acceso a ninguna facultad universitaria. Tiempo al tiempo.
El neoliberalismo, que es no solo una opción económica, sino una visión ideológica del mundo, transforma la formación en una mercadería más, al estudiante en mero consumidor. El neoliberalismo diseña una educación con dos vías paralelas que no se encuentran en ningún momento: una para informar a la clase obrera, la otra para formar a la clase destinada a controlar el poder, todos los poderes.
De aquí, viene la LOMCE y los recortes presupuestarios a la escuela pública, a la vez que aumentan los destinados a la privada. De aquí, la ampliación de filtros en la enseñanza primaria y secundaria, dictados no por principios formativos, sino exclusivamente selectivos en términos de clase.
Se trata de un ataque al saber en toda regla, la vuelta a la enseñanza elitista, la eliminación del sueño de entender la educación como instrumento para el ascenso social. Este es el verdadero sentido de la LOMCE: cercenar las aspiraciones de movilidad social y maltratar el amor al saber de los menos favorecidos.
martes, 14 de mayo de 2013
OCDE: la escuela privada no funciona mejor que la pública
A veces, uno descubre ciertas publicaciones
con alguna tardanza, pero siempre las considera bienvenidas. Resulta que la
OCDE – patrona del PISA – publicó en 2011 un documento
de la serie Pisa in Focus [http://www.oecd.org/pisa/pisainfocus/48482894.pdf] en el que afirma
claramente que la escuela privada no funciona, dicho de otra manera, que la
escuela privada no es un factor de calidad de la enseñanza. Este testimonio es
muy sorprendente cuando disponemos de cantidad de documentos de la misma OCDE
en los que se sostiene la idea neoliberal según la cual la existencia de un
sector privado de educación es un factor que estimula la calidad global de la
enseñanza. De sabios es rectificar, se dice, aunque solo sea por una vez y en
un documento, añado.
¿Qué dice el documento de la OCDE del 2011?: “Los alumnos que frecuentan las escuelas privadas tienden a disponer de rendimientos significativamente superiores en los tests PISA que los alumnos de las escuelas públicas”. Ahora bien, según los autores del documento: “Los alumnos de las escuelas públicas provenientes del mismo nivel socioeconómico que los de las escuelas privadas obtienen los mismos rendimientos”, es más, siguen afirmando que “los países que tienen un porcentaje muy importante de enseñanza privada no obtienen rendimientos globales más elevados en los tests PISA”.
En resumen, al parecer, según afirma la OCDE, los resultados de las evaluaciones PISA demuestran que, cuando las escuelas públicas disponen de las mismas condiciones de trabajo que las escuelas privadas y tienen el mismo tipo de alumnado, desaparece el aumento de rendimiento de la enseñanza privada.
Considero importante recordar esto en una época de devastación de la enseñanza pública y protección de la privada por parte de los poderes públicos actualmente gobernantes en España, tanto en el gobierno central como en las Comunidades Autónomas.
¿Qué dice el documento de la OCDE del 2011?: “Los alumnos que frecuentan las escuelas privadas tienden a disponer de rendimientos significativamente superiores en los tests PISA que los alumnos de las escuelas públicas”. Ahora bien, según los autores del documento: “Los alumnos de las escuelas públicas provenientes del mismo nivel socioeconómico que los de las escuelas privadas obtienen los mismos rendimientos”, es más, siguen afirmando que “los países que tienen un porcentaje muy importante de enseñanza privada no obtienen rendimientos globales más elevados en los tests PISA”.
En resumen, al parecer, según afirma la OCDE, los resultados de las evaluaciones PISA demuestran que, cuando las escuelas públicas disponen de las mismas condiciones de trabajo que las escuelas privadas y tienen el mismo tipo de alumnado, desaparece el aumento de rendimiento de la enseñanza privada.
Considero importante recordar esto en una época de devastación de la enseñanza pública y protección de la privada por parte de los poderes públicos actualmente gobernantes en España, tanto en el gobierno central como en las Comunidades Autónomas.
jueves, 18 de abril de 2013
“I partiti hanno occupato lo Stato e tutte le sue istituzioni, a partire dal governo” (Enrico Berlinguer, 1981)
“Los
partidos se han apoderado del Estado y todas sus instituciones, a partir del
gobierno”, lo dijo Enrico Berlinguer, secretario general del Partido Comunista
Italiano (PCI), desde 1972 hasta su muerte en 1984, hablando de la degeneración
de los partidos, en una entrevista concedida a La Repubblica. En estos últimos días, antes de producirse la
vergonzosa elección del presidente de la República de su país (hoy, 18 de abril
de 2012), el ex-ministro italiano Fabrizio Barca, militante del Partido
Democrático (Pd), ha denunciado que “los partidos han ocupado el Estado, donde
se vende y compra de todo: prebendas, cargos, pensiones, contratos, concesiones,
y también leyes, visiones, ideas".
Leo esta
mañana una frase del artículo publicado por Franci Xavier Muñoz: “¿Para cuándo
una reunión al más alto nivel de los principales líderes políticos de la
izquierda de este país, una reunión que sea el comienzo de algo más?” (“La
izquierda a verlas venir”, http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/la-izquierda-a-verlas-venir/20130417100609091040.html).
Es decir, aprovechar esta ocasión idónea y articular una
opción política que sumara a lo más representativo de la izquierda, así como a
las organizaciones y movimientos que no tienen “proyección mediática, sin
apenas repercusión electoral pero, eso sí, con un trabajo militante de base
convencido, comprometido y tenaz”.
Nos encontramos en un estado político,
económico y social lastimoso. Mientras tanto, parte de la izquierda trata de
recuperar el honor (elecciones) perdido y lo hace con el discurso de siempre: “trabajando
por el bien del país”, “desde la responsabilidad”, “actuando como partido de
gobierno”… Palabras inútiles que ocultan detrás un “todo tiene que continuar
como está”. Política convencional, vacía de propuestas, que sobrevive desde
hace más de treinta años. Otra parte de la izquierda hace tímidos intentos por
acercarse a los movimientos ciudadanos – minimalismo puro -, pero siempre con
el objetivo perverso de integrarlos, hacerlos suyos. Una actuación y otra nos obligan
a la gente a tragar bilis continuamente. ¡Esto no es vida!
Después de los períodos de gobierno
socialista (en el Gobierno central y en muchas Comunidades Autónomas), estamos
padeciendo el imperio de la derecha neoliberal que ha destruido y continúa
destruyendo derechos civiles, sociales y laborales. Urge una reacción
inmediata. Son muchas las propuestas que llevan tiempo circulando y los
ciudadanos necesitamos medidas rápidas que nos saquen de esta crisis política,
social y económica en la que nadamos hundiéndonos lentamente. Se necesita una
voz conjunta de la izquierda (partidos, organizaciones, movimientos ciudadanos)
que grite alto y claro: ¡tenemos una idea, un sueño que cumplir, un objetivo
que alcanzar!
lunes, 15 de abril de 2013
El agua, nuevo objetivo de los poderosos (2)
Hoy leo en la prensa digital que el Canal de Isabel II – empresa pública, propiedad del Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidida por un capitalista salvaje – ha adquirido los servicios de aguas de Lanzarote. http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/el-canal-de-isabel-ii-pagara-106-millones-de-euros-en-cinco-anos-para-conseguir-la-concesion-del-servicio-de-aguas-de-lanzarote-inalsa-durante-30-anos/20130412121838090866.html
Solo para hacer memoria y concienciar sobre lo escrito en su momento, copio íntegramente, a continuación, el texto de aquella entrada. Y recupero aquí el último párrafo de dicho texto con el objetivo de ayudar a tomar conciencia de la gravedad del asunto y de la urgencia de hacerlo frente: “A los humanos nos declaran una nueva guerra. Habrá que armarse”. También, contra este nuevo ataque.
“El agua, nuevo objetivo de los poderosos
Por si fuéramos pocos, parió la abuela: no tienen bastante con controlar las fuentes de energía fósiles y buena parte de las renovables – más la física y la intelectual humanas - que ahora van a por el agua, no ya como fuente de energía – que es suya – sino como elemento vital de la vida humana.
Por si fuéramos pocos, parió la abuela: no tienen bastante con controlar las fuentes de energía fósiles y buena parte de las renovables – más la física y la intelectual humanas - que ahora van a por el agua, no ya como fuente de energía – que es suya – sino como elemento vital de la vida humana.
En 1999, el vicepresidente del Banco Mundial – implicado ahora en la caza y captura de agua - afirmó: “Si las guerras del siglo XX se han provoca por el petróleo, las del siglo XXI tendrán como objetivo el dominio del agua”. La OCDE acaba de publicar el informe La gouvernance de l'eau dans les pays de l'OCDE (también está en versión en inglés), que, además de ilustrar sobre cómo se debe gobernar la gestión del agua a escala internacional, nacional e infranacional, aborda “los retos del agua”. Hoy he leído que, en el marco del VI Foro Mundial del Agua y del Foro Mundial Alternativo del Agua (celebrándose entre el 12 y el 17 de marzo de 2012 en Marsella), “CCOO ha reclamado al Gobierno de España que paralice los procesos privatizadores de los servicios públicos de abastecimiento y saneamiento que se están llevando a cabo en distintas ciudades y comunidades autónomas de nuestro país, como es el caso de Jerez o el Canal de Isabel II en Madrid, y recuerda que el agua en un bien público que pertenece a todos y no puede utilizarse como moneda de cambio para que se enriquezcan unos pocos”.
Del control sobre el agua mineral a la disputa por la gestión de los sistemas de abastecimiento y saneamiento, de los acueductos y de la construcción de diques a la privatización de las reservas hídricas. Se trata de una guerra discreta, que no se dirime con el fragor de las bombas, que no se combate con ejércitos armados – por ahora y en nuestro país -, pero que se decide en las estancias enmoquetadas de los despachos (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, OCDE, Gobierno y Parlamento italianos, Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid…). En algunos casos, el FMI y el Banco Mundial han condicionado la concesión de préstamos a países pobres a cambio de la cesión de la gestión de los servicios hídricos a empresas privadas externas (por ejemplo, Bolivia y Filipinas).
Poco a poco, el agua va cambiando de estatus: pasa de ser un derecho humano (fuera del alcance del mercado) a convertirse en una necesidad humana que, por lo tanto, hay que regular con leyes de oferta y demanda. La nómina de los beneficiarios es “de alta alcurnia”: las francesas Vivendi y Suez, la alemana – ellos no podían faltar – RWE, las inglesas Thames Water y Seven-Trent, la italiana ACEA, la Nestlé, la Danone, la Coca-Cola… ¿Y en nuestra casa? La más espabilada ha sido Esperanza Aguirre, S.A., quien ha iniciado el proceso de privatización del Canal de Isabel II.
A los humanos nos declaran una nueva guerra. Habrá que armarse”.
viernes, 22 de marzo de 2013
Un trabajo precario convierte en precaria la vida misma
Copio el título de esta entrada del prólogo a la edición italiana de la
obra The Precariat: The New Dangerous Class (London and New York,
Bloomsbury Academic, 2011), escrita por Guy Standing, profesor en la
Universidad de Bath (Inglaterra), traducida al italiano como Precari. La nuova clase esplosiva
(Bologna, Il Mulino, 2012).
Standing lo tiene claro. Según el modelo neoliberal, crecimiento y desarrollo dependen del nivel de concurrencia que se da en el mercado de trabajo. A la luz de este principio, todos los países – gobernados por unos u otros – han introducido masivamente la flexibilidad en dicho mercado, cargando sobre las espaldas de los trabajadores y de sus familias los riesgos y la inseguridad que produce el sistema. El resultado es la creación de un precariado global, conformado por individuos completamente privados de cualquier referencia de estabilidad, que está llegando a ser una nueva clase explosiva, peligrosa – para ser fieles al original inglés -, ya que puede abocar en comportamientos corporativos y xenófobos.
Además, la crisis ha acentuado la dinámica de fragmentación del trabajo, tanto desde el punto de vista jurídico, como desde las consecuencias que comporta para cada persona en particular. En el caso español, podemos observarlo en los indicadores de empleo, paro y pobreza. La crisis ha aumentado el índice de la llamada “pobreza laboral”: en solo tres años, de 2007 a 2010, la tasa ha aumentado del 10,8% al 12,7% (Informe sobre la desigualdad en España, Fundación Alternativas). Según el coeficiente Gini de 2011, que fija en cero la igualdad perfecta y en 100 la desigualdad más absoluta, España sacó en 2011 un 34, el más alto de los socios de la moneda común. El porcentaje de trabajadores con un sueldo igual o inferior al salario mínimo interprofesional (SMI) ha pasado del 6% al 10,5% en el periodo 2004-2010. La tasa real de desempleo se sitúa en el 24,44%, en el mes de febrero de 2013 (INE). El paro entre los jóvenes supera el 50%. Según distintos expertos, la economía sumergida en España llega a alcanzar el 25% del Producto Interior Bruto… La precariedad es una condición existencial, estructural, que golpea de manera transversal y generalizada a todo el mundo del trabajo español y global.
Por otro lado, además de realizar un análisis sobre los orígenes y las características del aumento progresivo e incontrolado de la inseguridad laboral, Precari. La nuova clase esplosiva se centra en los efectos que esta condición acarrea para la persona, particularmente, sobre los perfiles profesionales y sobre las condiciones de vida. Standing habla del “nomadismo urbano” como fenómeno que impele a un número cada vez mayor de jóvenes a cambiar de estilos de vida y de hábitos en relación con la generación de sus mayores. Se trata de jóvenes con trabajo inestable - hoy aquí, mañana allá -, escasamente protegidos por el sistema de seguridad social, sin carrera laboral satisfactoria, sin prestaciones por desempleo, faltos de todos aquellos derechos que, hasta ahora, se consideraban adquiridos.
Todo ello incide en la condición del precariado, entendido como verdadera clase social que, según Standing se sitúa por detrás del proletariado, por muy cualificado que se encuentre aquel. Aquí se puede no está de acuerdo con la observación del autor. Los precarios no pueden ser asimilados, ciertamente, a la clase obrera tal y como se la ha considerado históricamente, pero presentan, a todos los efectos, muchos elementos que les sitúan como pertenecientes a la clase social del proletariado en tanto que solo compran su fuerza de trabajo y, muchas veces, carecen de cualificación. Sin embargo, Standing considera que el precariado no tiene nexos con la clase obrera ni con el proletariado. Su característica principal no es el salario como tal, sino la falta de ayuda en caso de necesidad. Se define el precariado, pues, en negativo. En todo caso, Standing lo define positivamente al considerarlo como la “infantería ligera del capitalismo”. Infantería formada, principalmente, por mujeres, inmigrantes, jóvenes y mayores de edad.
Desde el punto de vista sociológico, se podría entrar en discusión con Standing de si realmente el precariado conforma una clase social. No voy a hacerlo aquí, dado que el objeto de este artículo es tan solo reseñar el interés que tiene la obra, y porque el mismo autor escribe: “Se puede afirmar que el precariado no es aún, en el sentido marxista del término, una clase per se, pero es una clase a devenir”. Ciertamente, en este aspecto, la obra de Standing abre un amplio espacio de investigación porque, si el precariado es una clase a devenir, también el análisis de sus características debe serlo.
Guy Standing cierra su obra planteando dos escenarios: una política para el infierno (actual) y una política para el paraíso. Tomando prestado el concepto de “sociedad del panopticon” (Bentham), afirma que el infierno en el cual vive el precariado está sometido al control del Estado, no solo por lo que este “hace” sino sobre todo por lo que “permite” hacer al libre mercado. Siempre según Standing, en este infierno-Estado, los precarios son demonizados y criminalizados bajo la acusación de no saber adaptarse al sistema. Esta situación tan solo contribuye a aumentar el sentimiento de rabia que sufren los precarios, y su débil relación con la comunidad y la solidaridad entre ciudadanos.
¿Qué deben hacer los precarios para salir de este infierno? Construir una política para el paraíso, responde Standing. Una política a la que define como “levemente, pero fieramente, utópica”. Para ello, vuelve a confiar en el Estado. Es preciso que este recupere los valores de la fidelidad, la solidaridad y el universalismo, que han sido robados por la sociedad individualista del capitalismo, y que deben ser el instrumento de emancipación del precariado. El primer paso para esa emancipación es la institución de un salario de base universal, conformado por la aportación de seguridad laboral y de la salud, el control del tiempo de trabajo, la mejora del medioambiente y el propio salario. El multiculturalismo, la pluralidad de la identidad, el derecho a la formación, la redistribución del espacio público de calidad, la democracia deliberativa con compromiso de corresponsabilidad en la vida pública, son otras de las características que debe reunir el Estado-paraíso.
Standing cierra su ensayo afirmando que el precariado es la nueva clase emergente y que, a menos que los progresistas de todo el mundo no lleven a cabo una política para el paraíso, puede convertirse en una clase explosiva, peligrosa, dado que no se le deja otra alternativa.
Dice Standing: “El
precariado experimenta las cuatro A: amargura, anomia, ansiedad y alienación.
El precario vive en un estado de ansiedad, un estado de inseguridad crónico
debido no solo a sentirse pendiente de un hilo, consciente de que el más mínimo
error o un accidente desafortunado puede marcar la diferencia entre un nivel de
vida aceptable y una vida en la acera, sino también al temor de perder lo poco
que posee…”. Algo así como el lumpenproletariat
sobre el que escribió Karl Marx, aunque Standing no lo dice.
Leo en la presentación
del libro Yo, precario (Madrid, Los
libros del Lince, 2013), que su autor, Javier López Menacho, “cuenta cómo es su
vida laboral (por así decir), y de paso nos permita imaginar cómo es la de esos
casi dos millones de jóvenes y no tan jóvenes menores de treinta años que en
España viven el calvario existencial que supone ir saltando de empleo precario
en empleo precario, sin futuro ni presente”. Podemos añadir que lo de menores
de treinta años “era antes”.
Standing lo tiene claro. Según el modelo neoliberal, crecimiento y desarrollo dependen del nivel de concurrencia que se da en el mercado de trabajo. A la luz de este principio, todos los países – gobernados por unos u otros – han introducido masivamente la flexibilidad en dicho mercado, cargando sobre las espaldas de los trabajadores y de sus familias los riesgos y la inseguridad que produce el sistema. El resultado es la creación de un precariado global, conformado por individuos completamente privados de cualquier referencia de estabilidad, que está llegando a ser una nueva clase explosiva, peligrosa – para ser fieles al original inglés -, ya que puede abocar en comportamientos corporativos y xenófobos.
Además, la crisis ha acentuado la dinámica de fragmentación del trabajo, tanto desde el punto de vista jurídico, como desde las consecuencias que comporta para cada persona en particular. En el caso español, podemos observarlo en los indicadores de empleo, paro y pobreza. La crisis ha aumentado el índice de la llamada “pobreza laboral”: en solo tres años, de 2007 a 2010, la tasa ha aumentado del 10,8% al 12,7% (Informe sobre la desigualdad en España, Fundación Alternativas). Según el coeficiente Gini de 2011, que fija en cero la igualdad perfecta y en 100 la desigualdad más absoluta, España sacó en 2011 un 34, el más alto de los socios de la moneda común. El porcentaje de trabajadores con un sueldo igual o inferior al salario mínimo interprofesional (SMI) ha pasado del 6% al 10,5% en el periodo 2004-2010. La tasa real de desempleo se sitúa en el 24,44%, en el mes de febrero de 2013 (INE). El paro entre los jóvenes supera el 50%. Según distintos expertos, la economía sumergida en España llega a alcanzar el 25% del Producto Interior Bruto… La precariedad es una condición existencial, estructural, que golpea de manera transversal y generalizada a todo el mundo del trabajo español y global.
Por otro lado, además de realizar un análisis sobre los orígenes y las características del aumento progresivo e incontrolado de la inseguridad laboral, Precari. La nuova clase esplosiva se centra en los efectos que esta condición acarrea para la persona, particularmente, sobre los perfiles profesionales y sobre las condiciones de vida. Standing habla del “nomadismo urbano” como fenómeno que impele a un número cada vez mayor de jóvenes a cambiar de estilos de vida y de hábitos en relación con la generación de sus mayores. Se trata de jóvenes con trabajo inestable - hoy aquí, mañana allá -, escasamente protegidos por el sistema de seguridad social, sin carrera laboral satisfactoria, sin prestaciones por desempleo, faltos de todos aquellos derechos que, hasta ahora, se consideraban adquiridos.
Todo ello incide en la condición del precariado, entendido como verdadera clase social que, según Standing se sitúa por detrás del proletariado, por muy cualificado que se encuentre aquel. Aquí se puede no está de acuerdo con la observación del autor. Los precarios no pueden ser asimilados, ciertamente, a la clase obrera tal y como se la ha considerado históricamente, pero presentan, a todos los efectos, muchos elementos que les sitúan como pertenecientes a la clase social del proletariado en tanto que solo compran su fuerza de trabajo y, muchas veces, carecen de cualificación. Sin embargo, Standing considera que el precariado no tiene nexos con la clase obrera ni con el proletariado. Su característica principal no es el salario como tal, sino la falta de ayuda en caso de necesidad. Se define el precariado, pues, en negativo. En todo caso, Standing lo define positivamente al considerarlo como la “infantería ligera del capitalismo”. Infantería formada, principalmente, por mujeres, inmigrantes, jóvenes y mayores de edad.
Desde el punto de vista sociológico, se podría entrar en discusión con Standing de si realmente el precariado conforma una clase social. No voy a hacerlo aquí, dado que el objeto de este artículo es tan solo reseñar el interés que tiene la obra, y porque el mismo autor escribe: “Se puede afirmar que el precariado no es aún, en el sentido marxista del término, una clase per se, pero es una clase a devenir”. Ciertamente, en este aspecto, la obra de Standing abre un amplio espacio de investigación porque, si el precariado es una clase a devenir, también el análisis de sus características debe serlo.
Guy Standing cierra su obra planteando dos escenarios: una política para el infierno (actual) y una política para el paraíso. Tomando prestado el concepto de “sociedad del panopticon” (Bentham), afirma que el infierno en el cual vive el precariado está sometido al control del Estado, no solo por lo que este “hace” sino sobre todo por lo que “permite” hacer al libre mercado. Siempre según Standing, en este infierno-Estado, los precarios son demonizados y criminalizados bajo la acusación de no saber adaptarse al sistema. Esta situación tan solo contribuye a aumentar el sentimiento de rabia que sufren los precarios, y su débil relación con la comunidad y la solidaridad entre ciudadanos.
¿Qué deben hacer los precarios para salir de este infierno? Construir una política para el paraíso, responde Standing. Una política a la que define como “levemente, pero fieramente, utópica”. Para ello, vuelve a confiar en el Estado. Es preciso que este recupere los valores de la fidelidad, la solidaridad y el universalismo, que han sido robados por la sociedad individualista del capitalismo, y que deben ser el instrumento de emancipación del precariado. El primer paso para esa emancipación es la institución de un salario de base universal, conformado por la aportación de seguridad laboral y de la salud, el control del tiempo de trabajo, la mejora del medioambiente y el propio salario. El multiculturalismo, la pluralidad de la identidad, el derecho a la formación, la redistribución del espacio público de calidad, la democracia deliberativa con compromiso de corresponsabilidad en la vida pública, son otras de las características que debe reunir el Estado-paraíso.
Standing cierra su ensayo afirmando que el precariado es la nueva clase emergente y que, a menos que los progresistas de todo el mundo no lleven a cabo una política para el paraíso, puede convertirse en una clase explosiva, peligrosa, dado que no se le deja otra alternativa.
domingo, 17 de febrero de 2013
Retos a los que ha de hacer frente la formación profesional
En anteriores ocasiones, he dedicado entradas
del blog a hablar sobre la formación profesional (FP), ya sea definiendo los
principales contenidos de una ley específica del sistema, ya sea analizando los
pros y contras de la formación dual o sometiendo a crítica diferentes
normativas gubernamentales. Quiero, en esta ocasión, añadir algunas reflexiones
sobre los retos que, a mi parecer, tiene planteados a corto y medio plazo.
Limito el listado a cinco retos, internos y externos, que considero
fundamentales, aunque sin duda podrían enumerarse algunos más.
En primer lugar, el reto demográfico.
Según los análisis e informes elaborados por el Instituto Nacional de
Estadística (INE, “Notas de prensa”, Proyecciones
de población, actualización del 4 de diciembre de 2012)), en el período
2010-2050, España
perdería 9,9 millones de personas de edades comprendidas entre 16 a 64 años (un
32%) y casi dos millones en el grupo de población de 0 a 15 años (un 26%). En
la franja de edad comprendida entre los 15 y los 24 años, la reducción
poblacional sería de un 27%).
En segundo lugar, la financiación.
La moda de los recortes presupuestarios afecta de manera muy especial
al ámbito educativo-formativo. Por otro lado, las tasas por matriculación en
ciclos formativos han empezado a florecer en diferentes comunidades autónomas,
sin que ello comporte una mejora de las inversiones en el sistema (infraestructuras,
profesorado y su formación, recursos materiales…). Bien es cierto que la
memoria económica de la LOMCE prevé una mínima inversión en FP…, la devaluada,
denominada FP básica.
La falta de personal cualificado es el tercer reto.
Aunque el bajo porcentaje de estudiantes de formación profesional se
está corrigiendo, seguimos con una pirámide educativa deformada (el conocido
reloj de arena): del grupo de edades comprendido entre los 25 y 29 años, el 33,1% posee niveles formativos
bajos, el 26,7%, niveles intermedios y el 40,3%, niveles altos. Estos datos hacen
buena la afirmación empresarial de que la formación profesional no está
adecuada en número ni en preparación a las necesidades de las empresas (digo que
“hacen buena”, porque, por larga experiencia, sé que, en general, el
empresariado ni sabe lo que quiere ni reconoce lo que dice querer). No
obstante, es cierta la necesidad de personas con grado medio y superior de
formación profesional adecuadamente cualificadas (saberes y competencias técnicas
y tecnológicas, lógicamente, además de comunicacionales, lingüísticas,
interculturales).
Conseguir la integración
de sistemas es el cuarto reto.
Entre FP de un nivel y
otro, FP y bachillerato, reconocimiento de la experiencia laboral y FP, FP y
universidad, formación de personas adultas y FP…, pasarelas, pasarelas,
pasarelas, con la finalidad de construir itinerarios y carreras profesionales.
Para facilitar la transición entre las partes del sistema será imprescindible
dotarse de un sólido sistema de orientación y mentorización que ayude a las personas a clarificar sus intereses y
conectarlos con sus capacidades. El objetivo principal ha de ser responder a
las necesidades personales y favorecer la empleabilidad.
El quinto reto es consolidar las bases científicas y técnicas de la FP.
Se trata de un reto no planteado ni afrontado, históricamente. Los
cambios vertiginosos en la economía, la mundialización, el desarrollo
tecnológico, el mercado de trabajo, los sistemas de producción, obligan a la FP
a consolidar (cuando no, reconstruir) sus bases científicas y técnicas. Solo
así será posible modificar sus contenidos formativos, las metodologías pedagógicas,
la formación del profesorado, así como adecuar los recursos didácticos y eliminar
especialidades obsoletas y establecer nuevas que son necesarias.
miércoles, 9 de enero de 2013
Restituir la especificidad de la escuela...
... frente a la política educativa de los partidos gobernantes, basada en la concepción de la educación como mercadería
Dado que resido en Cataluña y, por tanto, vivo sometido a dos realidades, titulo esta reflexión con un “gobernante” plural. Más allá de las palabras modernas que utilizan en sus peroratas la actual consellera de Enseñanza de Cataluña y el vigente ministro de Educación del gobierno español, su discurso es profundamente reaccionario y está endulzado con chorros de líquido clerical. Dejo a parte el tema del idioma – el valor de la inmersión lingüística catalana queda para mí fuera de toda duda - en el cual el ministro es miope, a la vez que manifiesta rasgos fascistas, y la consellera oportunista y falsa. En el fondo, pienso que están totalmente de acuerdo y que utilizan el idioma como arma arrojadiza a conveniencia de las partes, es decir, se echan una mano mutuamente. Cuando las cosas se ponen feas en Cataluña para los intereses del partido de la consellera, acuerdan un ataque, sin que la sangre llegue al río. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Quiero centrarme, pues, solo en la política educativa de ambos partidos, que considero una y misma.
Ambos mandamases siguen el principio jesuítico según el cual de la educación debe llegar al pueblo solo sus aspectos formales y extrínsecos. En el plano didáctico es conveniente exaltar el espíritu de emulación - la meritocracia -, frustrar la creatividad y cercenar la capacidad de raciocinio. El papel a desempeñar por la educación, según sus criterios, es aportar a los estudiantes de todos los niveles la capacidad de comprender los cambios económicos que se llevan a cabo en el entorno y aportarles instrumentos para adaptarse, someterse, a ellos. Bajo esta óptica, la empresa debe ser considerada el único espacio para la promoción, organización, producción y difusión de la conciencia. Por ello, toda la educación que trasmita la escuela debe estar en función de ella, del trabajo para ella, en beneficio de ella.
El sistema educativo, según su idea, deja de ser un espacio de crecimiento personal, en relación con los otros y el bien común, para convertirse en un gimnasio en el cual se debe adquirir práctica y potencia para llegar a ser mejor que los demás y más útil en el puesto de trabajo. Esta manera de concebir la educación y la escuela incorpora un alto componente de desprecio social: siguiendo la ideología neoliberal, se mira la escuela bajo la óptica de la concurrencia, se liquida el objetivo de promover la igualdad de oportunidades, que la escuela debe tener, se favorece la “guetización” y se acentúa su desclasamiento social. Todo ello, completado con la crítica acerba al profesorado de la educación pública – al que se le estigmatiza por su condición de funcionario, aunque cada vez quedan menos que lo sean, dado que se están encargando de liquidarlos – y con la transferencia de los recursos financieros de la escuela pública a la privada.
Es la escuela del capitalismo total, que forma en la pérdida del sentido crítico, que produce ciudadanos fácilmente sugestionables, que prepara trabajadores obedientes y sumisos. Paralelamente, se educa a las futuras élites sociales, económicas y políticas, en la escuela privada, que tiene una principal connotación: está esterilizada con el fin de proteger a un grupo restringido de privilegiados, generando un microcosmos clasista.
Todo esto no es casual. Forma parte de la idea difundida desde el poder – estatal y autonómico – de que “ahora estamos en el camino correcto”, cuando la escuela está quedando reducida a simple objeto de mercado – igual que está pasando con todos los servicios públicos y los derechos sociales, económicos y laborales -.
La escuela no es un componente más del mercado, por ello, frente a este menosprecio y menoscabo de la educación por parte de ambos partidos gobernantes, la escuela debe recuperar su especificidad: educar, instruir, formar individuos. Esta es su vocacional constitucional (por naturaleza propia). La escuela debe recuperar su función en el marco institucional del Estado porque persigue fines de interés general. La escuela debe cumplir sus objetivos de inclusión, laicidad y democratización.
Dado que resido en Cataluña y, por tanto, vivo sometido a dos realidades, titulo esta reflexión con un “gobernante” plural. Más allá de las palabras modernas que utilizan en sus peroratas la actual consellera de Enseñanza de Cataluña y el vigente ministro de Educación del gobierno español, su discurso es profundamente reaccionario y está endulzado con chorros de líquido clerical. Dejo a parte el tema del idioma – el valor de la inmersión lingüística catalana queda para mí fuera de toda duda - en el cual el ministro es miope, a la vez que manifiesta rasgos fascistas, y la consellera oportunista y falsa. En el fondo, pienso que están totalmente de acuerdo y que utilizan el idioma como arma arrojadiza a conveniencia de las partes, es decir, se echan una mano mutuamente. Cuando las cosas se ponen feas en Cataluña para los intereses del partido de la consellera, acuerdan un ataque, sin que la sangre llegue al río. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Quiero centrarme, pues, solo en la política educativa de ambos partidos, que considero una y misma.
Ambos mandamases siguen el principio jesuítico según el cual de la educación debe llegar al pueblo solo sus aspectos formales y extrínsecos. En el plano didáctico es conveniente exaltar el espíritu de emulación - la meritocracia -, frustrar la creatividad y cercenar la capacidad de raciocinio. El papel a desempeñar por la educación, según sus criterios, es aportar a los estudiantes de todos los niveles la capacidad de comprender los cambios económicos que se llevan a cabo en el entorno y aportarles instrumentos para adaptarse, someterse, a ellos. Bajo esta óptica, la empresa debe ser considerada el único espacio para la promoción, organización, producción y difusión de la conciencia. Por ello, toda la educación que trasmita la escuela debe estar en función de ella, del trabajo para ella, en beneficio de ella.
El sistema educativo, según su idea, deja de ser un espacio de crecimiento personal, en relación con los otros y el bien común, para convertirse en un gimnasio en el cual se debe adquirir práctica y potencia para llegar a ser mejor que los demás y más útil en el puesto de trabajo. Esta manera de concebir la educación y la escuela incorpora un alto componente de desprecio social: siguiendo la ideología neoliberal, se mira la escuela bajo la óptica de la concurrencia, se liquida el objetivo de promover la igualdad de oportunidades, que la escuela debe tener, se favorece la “guetización” y se acentúa su desclasamiento social. Todo ello, completado con la crítica acerba al profesorado de la educación pública – al que se le estigmatiza por su condición de funcionario, aunque cada vez quedan menos que lo sean, dado que se están encargando de liquidarlos – y con la transferencia de los recursos financieros de la escuela pública a la privada.
Es la escuela del capitalismo total, que forma en la pérdida del sentido crítico, que produce ciudadanos fácilmente sugestionables, que prepara trabajadores obedientes y sumisos. Paralelamente, se educa a las futuras élites sociales, económicas y políticas, en la escuela privada, que tiene una principal connotación: está esterilizada con el fin de proteger a un grupo restringido de privilegiados, generando un microcosmos clasista.
Todo esto no es casual. Forma parte de la idea difundida desde el poder – estatal y autonómico – de que “ahora estamos en el camino correcto”, cuando la escuela está quedando reducida a simple objeto de mercado – igual que está pasando con todos los servicios públicos y los derechos sociales, económicos y laborales -.
La escuela no es un componente más del mercado, por ello, frente a este menosprecio y menoscabo de la educación por parte de ambos partidos gobernantes, la escuela debe recuperar su especificidad: educar, instruir, formar individuos. Esta es su vocacional constitucional (por naturaleza propia). La escuela debe recuperar su función en el marco institucional del Estado porque persigue fines de interés general. La escuela debe cumplir sus objetivos de inclusión, laicidad y democratización.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Escuela pública frente a reforma LOMCE
Antonio
Gramsci, aquel teórico marxista en quien se conjugó el pesimismo de la
inteligencia con el optimismo de la voluntad, escribió, desde la cárcel, una
carta a su mujer en la que decía: “El hombre moderno debe ser una síntesis
de […] el ingeniero americano, el filósofo alemán, el político francés, una
recreación del hombre italiano del Renacimiento, el tipo moderno de Leonardo da
Vinci, venido a ser hombre masa u hombre colectivo, pero manteniendo fuertemente
su propia personalidad y originalidad individual. Como ves, poca cosa”.
La propuesta de ley de educación que circula
estos días por España, como un chiste de humor negro más del ministro de turno,
no es otra cosa que una muestra de que la democracia está hoy en crisis, no
solo por la decadencia social existente, que ha transferido el poder a “entes”
incontrolables por la soberanía popular, sino también por la ausencia de
proyectos generales, definidos a largo plazo, sometidos a consenso y
condicionados por la participación social permanente. Para que se concreten estos
proyectos es necesario que existan ciudadanos con competencia política, capaces
de pensar, elegir, controlar. Sin estos presupuestos el sufragio universal se
reduce a mera apariencia, a un mercado en el que prevalecen los intereses
particulares, en el cual las élites (sean del color que sean) intervienen
manipuladoramente. Sin una escuela que forme ciudadanos, dotándoles de
conciencia cívica y de espíritu público, la política es pura administración,
los gobernantes forman una corporación y el pueblo es un niño fácilmente manejable,
ingenuo y hostil.
La escuela para todos ha sido, en nuestro
país, una de las grandes conquistas de finales del siglo XX. Esta escuela – a pesar
de sus “modernos” detractores – ha adquirido un carácter avanzado y coherente:
escuela pública, obligatoria y gratuita, unificada en sus programas básicos,
con garantía de libertad de enseñanza. Su objetivo no ha sido otro que eliminar
el analfabetismo social, ofrecer igualdad de oportunidades, en todos los
sentidos, y progreso cultural general. La escuela (incluso la superior), con
los peros que se le quiera poner, se ha democratizado en ese período.
Esta escuela pública y democrática quizá pecó
por sus contenidos. Redujo progresivamente la enseñanza de la lengua y la
cultura clásica, sin sustituirla por otra enseñanza renovadora de las lenguas
modernas, y no reforzó el estudio de la historia, de la filosofía, de la
economía, de la sociología, de la geopolítica, de la historia de la ciencia, de
la geometría analítica, de la física clásica. Se construyó una escuela “más
fácil”, generadora de un proletariado intelectual.
Esta incorrección curricular de la escuela pública
y democrática no es lo que trata de corregir la actual pomposa propuesta de “ley
orgánica de mejora de la calidad educativa” (LOMCE). La derecha, con su modelo
de escuela privada y confesional, no tiene capacidad de afrontar la mejora de
la escuela y no tiene interés alguno en hacerlo. No es capaz, porque ni
siquiera practica los valores fundamentales que siempre le han sido propios (dios,
patria y familia). No tiene interés en mejorarla, porque la escuela privada ya
produce el “tipo humano” que ella – la derecha - necesita para ejercer las
funciones propias del mando (eficacia, competición, beneficio) y dispone de una
televisión que forma consumidores y ciudadanos gregarios.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Cinc tesis sobre la formació professional espanyola (i catalana, ves per on)
Tesi
1:
La
formació professional pateix problemes interns que només es poden eliminar quan
l’FP sigui veritablement emmarcada en el MEC (Marc Europeu de Qualificacions) i
dotada del corresponent CEC (Certificat Europeu de Qualificació).
Tesi
2:
En
introduir-se en la UE la lliure circulació de persones, s’ha de formar
treballadores i treballadors per a inserir-se en el mercat de treball europeu (i, per tant, global).
Tesis
3:
L’FP
serà considerada pels
empresaris i per la societat en general com un instrument amb valor:
• quan
la seva qualitat sigui contrastable en la pràctica,
• quan el títol atorgat
sigui comprensible,
• quan gaudeuxi de bona
reputació, és a dir, quan legislativament s’acabi amb la dicotomia via
acadèmica/via professional,
• quan
formi part de la trilogia formació/recerca/innovació.
Tesi
4:
La
formació professional:
• no és comprensiva, és a
dir, no està destinada a tothom,
• manca d’autoritat
intrínseca, és a dir, té valor compensatori, car està adreçada
als menys intel·ligents,
• està considerada com un
instrument de la política social (objectiu: reduir l’atur) i no pas com un instrument
de la política econòmica i de la política educativa.
Tesi
5:
Una
formació professional sòlida depèn d’un bon acord i col·laboració entre la política
i l’economia, i entre els empresaris i els treballadors.
jueves, 22 de noviembre de 2012
De la gobernanza a la ficción democrática
En estos días, ando envuelto en dos realidades políticas diversas, pero ambas del mismo palo: las elecciones catalanas del 25 de noviembre de 2012 y las previas a las elecciones italianas de marzo de 2013. Palo uno: nacionalismo (Mas i CiU, como punta de lanza); palo dos, populismo (el auge del partido de Beppe Grillo). No se trata de un fenómeno específico catalán-italiano. Hoy, en Europa, populismo y nacionalismo crecen al amparo de la desaparición de los dispositivos que deberían garantizar la participación de la sociedad civil (principio de la gobernanza), debido al sometimiento de la política europea (y la de las diferentes nacionalidades) a las imposiciones del capitalismo financiero (democracia ficticia).
1. Entre las numerosas víctimas de la crisis actual hay un importante cadáver: la gobernanza. Palabra mágica que, en los últimos años, ha sido el referente de la Unión Europea para hablar de una forma "eficiente y socialmente avanzada" de participación democrática. Sin entrar en la bonanza del concepto y su contenido, es evidente que las virtudes adjudicadas a la gobernanza se han ido al garete.
1. Entre las numerosas víctimas de la crisis actual hay un importante cadáver: la gobernanza. Palabra mágica que, en los últimos años, ha sido el referente de la Unión Europea para hablar de una forma "eficiente y socialmente avanzada" de participación democrática. Sin entrar en la bonanza del concepto y su contenido, es evidente que las virtudes adjudicadas a la gobernanza se han ido al garete.
- En la esfera política, se adjudica a la gobernanza la capacidad de aportar mayor poder y más competencias a las autoridades regionales y municipales con el fin de aumentar su capacidad de implicación capilar en el territorio. Hoy, se coarta los poderes regionales y municipales, se reduce su capacidad de acción, se limita sus posibilidades de financiación, se establece un rígido control de arriba abajo que les imposibilita para cumplir aquella función capilar. Se sustituye la gobernanza por la denostada planificación que ahora se pone al servicio de los mercados. Todo ello con las consiguientes consecuencias para la eliminación de puestos de trabajo públicos, de derechos y servicios a la ciudadanía, y de una generalizada regresión cultural y educativa.
- En la esfera económica, la gobernanza predica la interacción entre lo público y lo privado. No más antagonismos, no más competencia, no más separación, sino cooperación entre ambos a favor de un imparable desarrollo. De esta manera, el capital entra a formar parte de la esencia y de la naturaleza misma de la educación, la investigación, la sanidad; se invoca la eficiencia de lo privado frente a ineptitud de lo público, privatizándose la gestión del transporte, de la recogida de basuras, de las redes hídricas… La concurrencia competitiva como biblia del buen hacer. De esos polvos vienen los lodos que hoy cubren el sistema sanitario y la escuela (los cito como meros ejemplos de una lista interminable de servicios públicos), y que erosionan derechos ciudadanos. Todo ello con las consiguientes consecuencias para la eliminación de puestos de trabajo públicos (sin creación de nuevos puestos de trabajo en la esfera privada, cuando no se aprovecha para eliminar algunos de paso), de supresión de servicios a los ciudadanos y de una regresión social generalizada.
- La gobernanza predica, asimismo, la participación de las entidades ciudadanas y de la comunidad en la gestión del territorio y de la política social. En este aspecto, poco hay para ejemplificar. En el caso español, la política estatal, de las comunidades autónomas, de las provincias y de los municipios – salvo contadas y honrosas excepciones – no ha facilitado los mecanismos para la puesta en práctica de dicha participación.
Estas tres características de la gobernanza, que debían aportar, entre otras virtudes, transparencia a la acción política pública, han servido, la mayor parte de las veces, para fomentar la corrupción. Los casos producidos en España, principalmente en las regiones y municipios levantinos, donde el clientelismo, la corrupción, el abuso de poder, se han convertido en instrumento de gobierno. Si elevamos la mirada, podemos observar en qué se ha convertido la gobernanza en España (reforma constitucional sin consultar al pueblo) y en Italia (“gobierno técnico” de Monti).
La única gobernanza que nos queda es de naturaleza financiera (la renta como principal referente de los derechos y la protección y reproducción de las castas sociales bien ubicadas) y de relaciones de fuerza (entre estados y entre sujetos sociales). Todo a mayor honra del dogma liberal-capitalista. ¿Un buen ejemplo? La propuesta de Merkel de crear un supercomisario europeo con capacidad para bloquear o dinamizar las cuentas nacionales (se entiende de los demás, es claro). En esto ha quedado la filosofía de la gobernanza: en un gobierno de las oligarquías. Las otras promesas de la gobernanza quedan ad calendas grecas (puede preguntarse a los griegos).
2. Paralelamente, y como consecuencia, se está produciendo una centralización tecnocrática del poder (a la cual no son ajenos los partidos de la izquierda capitalista), que tiene como única finalidad implantar el despotismo financiero. Sus ejemplos más palpables los tenemos en los países del Sur de Europa, aunque no solo. En todos los países europeos (¿hay alguna excepción?), domina la naturaleza oligárquica y conservadora del poder político, prevalece la “sociedad del control” frente a la sociedad democrática.
Aunque creo que es una buena forma de participación democrática, los partidos políticos, hoy, han sido substituidos por simulacros de partido político, detrás de los cuales tan solo existen carreras políticas personales vitalicias. Políticos que se relacionan con las masas, pasivas y amorfas, únicamente cuando se producen períodos electorales. Políticos cuya independencia - y la de su organización - de los poderes financieros, industriales, comerciales, es inexistente. Políticos que han hecho suyo un único lenguaje, el lenguaje financiero, que han inculcado a la población, preocupada por los índices, la deuda pública, la marcha de los mercados, la fluctuación de la bolsa, y no por la educación, la salud, la sanidad, el empleo (soy consciente de que exagero, porque hay quien anda preocupado, pero aún son los menos, en caso contrario, todos estaríamos en la calle, siempre y a todas horas).
Y, si todo esto está sucediendo, es porque el poder político ha pasado en Europa (Unión, estados, regiones) de los parlamentos a la burocracia financiera.
El gran problema de hoy es la autonomía de la política, es decir, el gran problema es la supervivencia de la democracia. Hoy, cuando los partidos políticos se encuentran en un momento crepuscular, se precisa una acción política autónoma, fundamentada en un análisis crítico de la realidad, capaz de sostener la acción de los partidos y de los movimientos alternativos al modelo capitalista dominante. Una acción política destinada a reformar y reforzar nuestra democracia, dotándola de calidad, sacándola del anquilosamiento y del ensimismamiento. La verdadera supervivencia y revitalización de la democracia radica en escuchar y convertir en fuerza de gobierno las ideas dimanadas de la sociedad.
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