miércoles, 26 de febrero de 2014

Por qué no nos rebelamos

En un intercambio epistolar electrónico, un amigo brasileño me dice: “El sistema al cual debemos enfrentarnos ha construido una ideología dominante muy fuerte. Consumo, mercado y falsos ídolos han desterrado de la mente y del alma el sentido crítico y de los derechos sociales, el sentido comunitario. Por eso no nos rebelamos”.

Hoy, habiendo leído – el médico me prohibió hace años ver y escuchar ciertas maldades - alguna crónica sobre la bazofia que lanzó ayer el Presidente del Gobierno español en el llamado debate del estado de la nación, recuerdo las palabras de Filipe y me preguntó por qué no nos rebelamos. Últimamente, tengo una fácil respuesta a esta pregunta: somos un país de analfabetos funcionales y, pese a los años que llevamos de democracia formal, no hemos superado el nivel democrático mínimo, no hemos tomado conciencia de lo que significa democracia y su valor frente a la represión (política, económica, social, cultural) y la dictadura padecida durante tantos años (que vuelve a pasos agigantados con las leyes de cuño fascista que nos atacan y atenazan cada día). Sin embargo, pienso que la respuesta es demasiado simple.

Me pregunto por qué no nos rebelamos después de escuchar y leer tantos sesudos análisis sociopolíticoeconómicos realizados por esa caterva de periodistas, escritores, críticos, tertulianos… juiciosos, que nos invade cada día. ¿Quizá no hemos entendido aún, aunque sea de manera general, qué nos están haciendo los que controlan el poder y el dinero (si es que la cosa no es lo mismo) y con qué finalidad lo ejecutan (término apropiado donde los haya)? Si lo entendemos, por qué no nos rebelamos. Sinceramente, no tengo la respuesta. Respuestas a la pregunta circulan. La cuestión es si son del todo correctas. Quizá, analizándolas tengamos la oportunidad de encontrar las verdaderas causas de la no rebelión, por el método de la eliminación. 

Más de una vez, he afirmado que “hemos llegado al colmo del individualismo”. Ciertamente, la ideología neoliberal reinante nos ha penetrado. Somos meras individualidades que, como tales, no corremos el riesgo de luchar. Ahora bien, precisamente ese individualismo y búsqueda de la salvaguarda de nuestros intereses personales debería llevarnos a una revuelta colectiva. La destrucción de derechos políticos, sociales, económicos, educativos, sanitarios, culturales… de cada uno de nosotros, debería ser el elemento de propulsión de la rebelión colectiva. 

Se dice “la gente está bien o no está aún lo suficientemente mal”. La miseria no es condición suficiente, aunque necesaria. Las luchas obreras y sociales de los años sesenta y setenta no estuvieron protagonizadas por miserables reducidos a un estado de hambre e indigencia. En la misma línea, se afirma “aún no ha llegado lo peor”. Es decir, ¿frotémonos las manos para que la cosa vaya aún peor, así nos levantaremos raudos contra la postración? Dicho de otro modo, cuanto peor, mejor para la rebelión. Pregunten, pregunten a los griegos. 

Hay quien opina que “faltan líderes capaces de dirigir la lucha”. Y se piensa en la aparición de posibles figuras políticas, sociales, sindicales. Históricamente, no siempre ha sido así. En Francia, allá por el 1789, no había un grupo dirigente unido y articulado. Los grupos dirigentes se formaron en la lucha. Si no hay chispa no se produce la llama. 

También hay quien justifica la no rebelión basándose en el sentimiento generalizado de que “todo es corrupción”. Quizá, pero, ¿nos encontramos a tal nivel de prevaricación común? Considero que no todos hemos llegado a ese estado de aceptación de lo anormal como normal y generalizado. Hay un desprecio bastante extendido por “la clase política” y – aunque menor – por “los poderosos y prepotentes económicos”. Ciertamente, la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, sin embargo, no es cierto que todos seamos ladrones, prevaricadores, injustos, insolidarios…

“Tristemente, no hay alternativa”. ¿La tenían los esclavos o los siervos de la gleba, más allá de buscar la sustitución de un señor por otro?
 

Otros afirman que “la gente no entiende, los argumentos le superan”. Es lo mismo que decir “la gente – el pueblo - es tonta, es estúpida, es mentecata”. Esta afirmación quizá tenga que ver con la muy personal “somos un país de incultos”, apuntada más arriba. ¿Acaso para rebelarse es necesario tener claras las ideas socioeconómicas? ¿Cómo se mide la tontería, la estupidez, la mentecatez? En todo caso, todas ellas son “cuestiones” a solucionar.
 
En fin, que no tengo la respuesta. Quizá tengamos necesidad de instrumentos nuevos, diferentes a los habituales. Se admiten sugerencias al respecto, porque es necesario rebelarse.

sábado, 1 de febrero de 2014

El futuro del trabajo: la esclavitud. [O cuando las barbas del vecino griego veas pelar]

A veces, nos damos de narices con propuestas salidas de la boca de representantes del empresariado o escritas por las entregadas plumas de algunos de sus haúlicos pitonisos y servidores fieles, que ponen de manifiesto el sueño de todo empresario que se precie. La idea les persigue como una pesadilla: conseguir que se trabaje sin cobrar. Es decir, volver a la esclavitud.

Es el objetivo de muchos de ellos, aunque la noticia venga de la masacrada Grecia. El Centro de Planificación y Estudios Económicos (Κέντρο Προγραμματισμού και Οικονομικών Ερευνών, KEPE http://www.kepe.gr/index.html, dependiente del Ministerio de Desarrollo Regional) ha propuesto, “para reducir el desempleo juvenil” que las empresas puedan tener trabajando a jóvenes desempleados, de hasta 24 años, sin la obligación de pagarles un sueldo durante un año. Además, afirma que, el tener las empresas mano de obra gratuita, sería un autoincentivo para la contratación de empleados entre los más jóvenes. Ítem más, el KEPE también ha propuesto la "exportación" de jóvenes en paro, porque en la actualidad las empresas “no parecen ser capaces de absorber el creciente número de jóvenes griegos en busca de trabajo”. [http://greece.greekreporter.com/2014/01/24/controversial-proposal-for-tackling-unemployment/]

La tasa de desempleo juvenil griega es del 57,2% y la de larga duración alcanza el 71%. Ante este panorama, la KEPE propone “medidas razonables” (sic) que, sin embargo, tienen como única finalidad introducir, como normal, el trabajo gratuito sin que el patrón tenga ni siquiera la obligación de dar alimento y cobijo al joven trabajador. Los esclavos estaban mejor, pues al menos tenían estos derechos. También los nazis usaron mano de obra forzosa “rastrillada” de todos los países que ocuparon militarmente y prisioneros de guerra o personas confinadas en campos de concentración por motivos raciales o políticos. Estos también tenían “alojamiento”.

Los argumentos de KEPE son altamente convincentes. Considera que la inversión hecha en formar a los jóvenes desempleados y a los mayores parados de larga duración es un despilfarro: “el capital humano se disipa”. A su parecer, lo que el joven o la persona mayor han aprendido en la escuela o en el trabajo termina por perder valor, se olvida por falta de uso, “como los músculos de un atleta después de una lesión”. Por ello, la mejor solución es el trabajo gratuito hasta que se produzca la recuperación económica. Los jóvenes han de tener esta esperanza, porque entonces, cuando se produzca el m ilagro, las empresas “pueden decidir contratarles de forma permanente o, al menos, pagándoles algo”. Al distinguido centro de planificación y estudios le ha faltado decir: “y echándoles algo de comer”.

Para redondear su propuesta, el KEPE dice también que el gobierno “debería alentar a los jóvenes griegos a emigrar y buscar trabajo en el extranjero, especialmente en Europa del norte y el este, donde hay demanda de trabajadores”.

En fin, hay el peligro de que otros jóvenes y mayores desempleados europeos entren en el mismo paquete. Cada vez queda menos, aunque, en España, ya se ha iniciado el proceso con las leyes laborales actualmente vigentes, con la “movilidad exterior”, auspiciada por la señora Báñez, y con las teorías sobre el “modelo de relaciones laborales” defendidas por sesudas cabezas pensantes (FEDEA, Federido Durán y adláteres).

sábado, 25 de enero de 2014

Perdimos el Partido

Los partidos dichos de izquierdas, que ocupan hoy en el Reino de España (y en Europa) la escena política, presentan diferentes características, pero, unos y otros, son un obstáculo, en lugar de una oportunidad, para la reconstrucción de la izquierda. Todos ellos han padecido una mutación genética, de tal manera que ya no los reconocería ni la madre que los parió: la clase obrera. Podría afirmarse, como “huída de estudio”, que la clase obrera y el movimiento obrero se encuentran en una crisis profunda e, incluso, que han llegado a su fin, pero esta es una cuestión a dilucidar en otro espacio. La cuestión es que, todo aquello que representaban los partidos obreros – el campo de actuación, los fines, la práctica social, política e institucional – ha desaparecido de la escena política.

Y la desaparición del partido obrero ha comportado la desaparición de la izquierda. Pueden organizarse mítines y conferencias refundacionales, hacerse declaraciones, encabezar manifestaciones, jurar que se es progresista (nunca supe qué cosa significa serlo, más allá de estar a favor del progreso), consolarse con la subida de equis puntos en la intención de voto en unas posibles futuras elecciones, convocar primarias… La izquierda está fuera de la escena, en todo caso, es un actor de reparto. La izquierda no es una oposición (caso español, sin ir más lejos: PSOE y sus franquicias; la saga devaluada del ex-PC), ni una alternativa (casos francés e italiano). Navega a la deriva, sin la pretensión histórica de transformar la sociedad. La izquierda es hoy subalterna, está sometida a la política de la derecha. Es más, comulga en la misma iglesia: se pacta con la derecha para obtener un trocito de poder; se juega alegremente,  sin tomar una posición decidida en temas que afectan a la vida política o social de parte o de todos los ciudadanos; se acepta e impone antidemocráticamente la doctrina neoliberal del principio de estabilidad presupuestaria; se concibe el trabajo como una mercancía, y punto, que es controlada solo por las leyes del mercado, y punto.

1.  Los espacios fundacionales del partido obrero, aquellos en los que se basó su construcción, se concretaron en la crítica y planteamiento de alternativas al sistema capitalista, en la asunción del principio de la transformación de la sociedad – mediante la revolución, si fuera preciso -, en la firmeza para la construcción de la sociedad socialista y el logro de la igualdad. Es necesario recordar que estos objetivos estaban en la base del partido obrero, haya sido la que haya sido su concreción (comunista o socialista).

El partido obrero – los partidos obreros – se construyó sobre la base de la lucha y la práctica política y social. Una práctica hecha de reuniones, de encuentros, de actividad, de fuertes relaciones humanas (amigas y enemigas), de la participación en las luchas de barrio y de fábrica, del conflicto de clase, de la salvaguardia del bien común, de la distribución de pasquines y la pegada de carteles para las campañas electorales, de la asistencia a asambleas y a la fiesta anual, del trabajo voluntario, de la financiación del partido, de la aportación a las cajas de resistencia… [No puede olvidarse, en estos momentos españoles, que el partido obrero defendía el derecho de autodeterminación de los pueblos – que no el difuso “derecho a decidir”-]. Una práctica hecha también de sometimiento: a la disciplina del partido, a la fidelidad “al carnet”, a los procesos de burocratización y centralización. Se trataba de un partido con características, personalidad e identidad propia y claramente reconocible.

2.  Los partidos “de izquierdas” que ocupan la actual escena política han contribuido a liquidar el partido obrero. Lo han liquidado por la vía de convertirse en partidos “de gestión y de gobierno”: inclinación de la balanza del conflicto de clase a favor de los más ricos y gestión capitalista de la crisis. Son partidos abocados al “brevitempismo” (Jacques Delors, dixit), que viven hic et nunc en permanente campaña electoral – aunque sea “pasiva”, esperando que caiga el otro -. Antes y después no hay nada, no son nada. Su práctica política es apenas existente. Los compromisos con el entorno social son imaginarios; y las relaciones con los movimientos ciudadanos son vividas a menudo como un problema. Incluso han perdido la referencia con el sindicato (aunque este apartado es merecedor de una reflexión específica porque tampoco los sindicatos gozan de buena salud). Tienen miedo a contaminarse y verse obligados a defender intereses que son contrarios a su fe y práctica política.

Estos últimos años, hemos asistido a revueltas y conflictos sociales de tipo diverso, de todos ellos, el partido de izquierdas – los partidos – ha estado ausente. En todo caso, se ha apuntado al carro sin ser invitado, ni siquiera querido. El movimiento de los indignados, las mareas – blanca, verde, amarilla – no le han tenido presente. Se han desarrollado a su margen. Incluso, el partido ha sido vilipendiado cuando sus representantes han querido sumarse.

La izquierda del Reino de España navega a la deriva, carente de brújula ideológica y de principios teóricos y práctica política de clase; vive obsesionada por la urgencia y la inmediatez, sin la pretensión histórica de transformar la sociedad.

La izquierda del Reino de España necesita resetearse, volver a los orígenes de la praxis social, de la coalición social (y en un marco que supere la dimensión nacional). En palabras de Ignacio Ramonet (Guerras del siglo XXI, 2004), la izquierda necesita “mirar hacia las ideas válidas de ayer”, porque las necesidades de la gente siguen siendo las mismas. Tendrá que hacerse mediante un proceso largo, articulado, complejo, conformado, por un lado, de un componente de deconstrucción de la “política real” existente y, por otro, de un componente de construcción de otra política fundamentada en las organizaciones y movimientos de base, en los ciudadanos. Una política que elimine el actual sistema cleptocrático y que no esté sometida a las exigencias del mercado. Una política que ponga en el centro de la acción la superación de la desigualdad y el Estado de derecho, los derechos humanos y la democracia, el trabajo y la reapropiación de los bienes comunes. Será la manera de recuperar el partido obrero, de rescatar la izquierda.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Matteo Renzi, líder del llamado centroizquierda italiano

Llevo tiempo observando y analizando la política italiana. Hace un año viví de cerca la elección de Luigi Bersani como secretario general del Partito Democratico (PD), que venció a Matteo Renzi. Este año, nuevamente, he podido asistir a la elección de Renzi como nuevo secretario general del PD, tras la renuncia de Bersani, que no quiso pactar con la derecha berlusconiana para formar gobierno. Pero, ¿quién es Renzi, además de ser alcalde de Florencia?

Matteo Renzi: el triunfo de un ex-Democracia Cristiana (DC) en un partido donde se da hegemonía de miembros del ex-Partido Comunista Italiano (PCI). En los años '90, Renzi disputó la secretaría general de las juventudes de la DC a Angelino Alfano, desde hace un mes secretario general del Nuevo Centroderecha (NCD) y, hasta entonces, mano derecha de Berlusconi.

El nuevo secretario general del PD es una reelaboración de la cultura televisiva y, como tal, es un simpático arrogante. Renzi practica en Florencia una política antisocial y antitrabajadores, privatizando los servicios públicos ("para rebajar el déficit"), cortando salarios de los trabajadores públicos a diestro y siniestro (reducción de 200€ mensuales en el salario de los conductores de los autobuses urbanos), al tiempo que los trata de privilegiados, y reducción de los servicios públicos (para "racionalizarlos"). Renzi es un privatizador nato, entre otras actuaciones, ha alquilado los Uffizi para desfiles de moda, cargados de tonos racistas, y ha permitido el montaje de un mini-golf en las salas de la Biblioteca Nazionale Centrale. Se confiesa seguidor de Tony Blair.

La saga renziana está conformada por creativos digitales, que se mueven en un mundo políticamente correcto, presentan una "estética Apple" y usan la jerga de los hombres que utilizan el "lenguaje justo". El renzismo no ha inventado nada nuevo, se ha limitado a adaptar la acción política a la imagen promovida por los Chicago Boys, dirigida a gente llamada de centro y que su acción política se concreta en comunicarse por Facebook.

El renzismo representa la bancarrota mental del electorado de centro (en las primarias ha votado más de 3 millones de personas, previo pago de 2€) que, acojonado por la crisis y atraído por palabras que le gusta escuchar, se lanza a los brazos del futuro liquidador de los bienes comunes públicos italianos. Le costará poco conseguirlo, si llega al gobierno, porque después de Prodi, Berlusconi, Monti y Letta tiene mucho trabajo hecho.

En Varna (Bolzano -Italia), 12 de diciembre de 2013.

Matteo Renzi líder del dit centreesquerra italià


Porto temps observant i analitzant la política italiana. Fa un any vaig viure de prop l’elecció de Luigi Bersani com a secretari general del Partito Democratico (PD), qui va vèncer Matteo Renzi. Aquest any, novament, he pogut assistir a l’elecció de Renzi com a nou secretari general del PD, després de la renúncia de Bersani, que no va voler pactar amb la dreta berlusconiana per formar govern. Però, qui és Renzi, a més d’ésser l’alcalde de Florència? 

Matteo Renzi: el triomf d’un ex-Democracia Cristiana (DC) en un partit on es dóna hegemonia de membres de l’ex-Partito Comunista Italiano (PCI). Al anys ’90, Renzi disputà la secretaria general de les joventuts de la DC a Angelino Alfano, des de fa un mes secretari general del Nuovo Centrodestra (NCD) i, fins a les hores, mà dreta de Berlusconi.  

El nou secretari general del PD és una reelaboració de la cultura televisiva i, com a tal, és un simpàtic arrogant. Renzi practica a Florència una política antisocial i antitreballadors tot privatitzant els serveis públics (“per rebaixar el dèficit”), tallant salaris dels treballadors públics a tort i a dret (rebaixa de 200€ mensuals al salari dels conductors dels autobusos urbans), alhora que els tracta de privilegiats, i reduint els serveis públics (per “racionalitzar-los”). Renzi és un privatitzador nat, entre d’altres actuacions, ha llogat els Uffizi per a desfilades de moda, carregades de tons racistes, i ha permès el muntatge d’un mini-golf a les sales de la Biblioteca Nazionale Centrale. Es confessa seguidor de Tony Blair.

La saga renziana està conformada por creatius digitals, que es mouen en un món políticament correcte, presenten una “estètica Apple” i fan servir la gerga dels homes que utilitzen el “llenguatge just”. La renziana no ha inventat res de nou, s’ha limitat a adaptar l’acció política a l’imatge promoguda pels Chicago Boys, adreçada a gent dita de centreesquerra i que es limita a comunicar-se políticament per Facebook.

El renzismo representa la bancarrota mental de l’electorat del centreesquerra (en les primàries ha votat més de 3 milions de persones, previ pagament de 2€) que, acollonit per la crisi i atret per paraules que l’agrada escoltar, es llança als braços del futur liquidador dels béns comuns públics italians. Li costarà poc aconseguir-lo, si arriba al govern, perquè després de Prodi, Berlusconi, Monti i Letta té molta feina feta.

 A Varna (Bolzano-Itàlia), 12 de desembre de 2013.

sábado, 2 de noviembre de 2013

En política, la fisonomía es una ciencia exacta (2)

En una política en la que no existen ideas y la capacidad para magnificar las emociones es una condición importante para el éxito, el lenguaje corporal proporciona la información que realmente importa. La fisonomía es casi una ciencia exacta. 
 

En este segundo capítulo de análisis, quiero fijarme “en el otro que es primero en el protocolo” (el primero-primero fue Artur Mas – ver la anterior entrada en el blog-). Este otro es Mariano. Esa persona que siempre sabe estar en su sitio: basta con mirar su semblante alelado, aturdido, turulato. Su pose nos habla de un hombre preparado para cualquier estación: ni frío, ni calor. 

Su porte pone de manifiesto las dotes personales de las que está dotado: el aire de desapego nos sitúa ante su alma de notario de largo recorrido (que ahora consolida su futuro fabricándose leyes ad hoc por si mañana lo necesita, el pobrecito); el movimiento vertical de su brazo derecho al discursear nos habla del que fuera jefe nacional y es símbolo del buengobierno (así, todo junto); el seseo titubeante al expresarse recuerda una carrera previa de fracasos hacia la presidencia. La seguridad que utiliza en la toma de ciertas decisiones, “cumpliré con mi deber”, nos transporta a su papel de fulminante liquidador de derechos sociales y laborales. Esa seguridad nos dice también que es un fuera de toda sospecha, “porque no se podrá demostrar nada”. 

La única manera de romper el encanto de este hombre es analizar los efectos de su conducta como gobernante y buscar el significado más profundo de sus palabras y acciones. Entonces se descubre que todo su discurso y práctica política tienen la consistencia de una burbuja de jabón, aunque pueda fascinar a niños de todas las edades.

jueves, 31 de octubre de 2013

En política, la fisonomia és una ciència exacta

En una política on no existeixen les idees i la capacitat per magnificar les emocions esdevé una condició principal de l'èxit, el llenguatge corporal proporciona la informació que realment importa. La fisonomia és gairebé una ciència exacta. A més, en un espai públic on l’artificialitat supera la realitat, les expressions facials dels actors tenen un alt valor.

Sota aquesta premissa, m’agradaria fer una anàlisi fisonòmic d’uns quants caps de llista (em resisteixo a dir-los líders) dels partits polítics catalans i espanyols, però, per allò del protocol (no vull una reclamació estatutària: el primer ha de ser el primer), em fixo ara en l’Artur Mas. La seva veritable naturalesa caníbal i primordial (de primat) apareix per un instant a la cara quan camina amb un somriure entre la multitud que l’aclama – clixé de bon noi - i, quan arriba a ser fora de l'abast dels ulls, de sobte canvia l'expressió, es treu la màscara: els llavis s'estiren en una ganyota i els seus ulls hostils llançant un raig ferotge depredador.

Artur ha assolit aquella tècnica desenvolupada en les parròquies dels anys seixanta, quan va arribar la modernització de guitarres a l'església i tothom cantava la cançó d’èxit "Viva la gente” i s’abraçava per simular pietosa germanor. Quan, de fet, allò era pura manipulació subliminal al servei de la institució eclesiàstica retrògrada, hostil als drets cívics i llunyana dels problemes existencials de la gent. És la tècnica de la tranquil•litat de les ànimes perdudes a través dels rituals de pertinença, la manipulació de la imatge per al propòsit de poder.

L'única manera de trencar l'encanteri és posar en relleu els efectes de la conducta com a governant i buscar, obstinadament, el significat més profund de les seves paraules i accions. Llavors, es fa immediatament evident que tot el seu discurs i pràctica política tenen la consistència d'una bombolla de sabó, encara que pugui fascinar a nens de totes les edats.

lunes, 20 de mayo de 2013

La LOMCE, solo un primer paso

Años de lucha y conquista anulados, desmantelamiento de la escuela democrática “de masas”. Retorno al espíritu de los años 60, a la selección de clase. Se obliga al adolescente inmaduro a tomar decisiones importantes para su trayectoria posterior profesional, aplicando un trabajo de aliño para ser mano de obra barata; se le impide adquirir competencias amplias que faciliten el aprendizaje a lo largo de la vida. Se maltrata idiomas oficiales ¿a favor? del idioma común. Se retorna a los tiempos de la formación del espíritu nacional. Se liquida de un plumazo la laicidad de la escuela pública y se fomenta la misoginia en las aulas. Se maltrata la escuela para pobres y privilegia la escuela para ricos.

La selección de clase vendrá dada por las continuas reválidas, filtros selectivos que liquidarán toda imperfección y facilitarán el logro de la ansiada excelencia. Los que no superen los obstáculos irán directos a la faena de aliño que dejará fuera del sistema -y a la larga fuera de la sociedad- a los menos pudientes (intelectual y económicamente). ¿Recuperarlos, ofrecerles oportunidades, para qué? No estamos para gastos inútiles.

Esperemos aún otros pasos más: los decretos, reglamentos, resoluciones y el resto de caterva legislativa que desplegarán la ley con la finalidad de constreñir toda posibilidad de ascenso formativo y social a las jóvenes víctimas de pecados de infancia y adolescencia.

Incluso, me atrevo a augurar otras buenas nuevas en la educación: la formación profesional de base no permitirá ir más allá de los ciclos formativos de grado medio. ¿Pasarelas, para qué? Y una ulterior reforma de la formación profesional: no permitirá el acceso a ninguna facultad universitaria. Tiempo al tiempo.

El neoliberalismo, que es no solo una opción económica, sino una visión ideológica del mundo, transforma la formación en una mercadería más, al estudiante en mero consumidor. El neoliberalismo diseña una educación con dos vías paralelas que no se encuentran en ningún momento: una para informar a la clase obrera, la otra para formar a la clase destinada a controlar el poder, todos los poderes.

De aquí, viene la LOMCE y los recortes presupuestarios a la escuela pública, a la vez que aumentan los destinados a la privada. De aquí, la ampliación de filtros en la enseñanza primaria y secundaria, dictados no por principios formativos, sino exclusivamente selectivos en términos de clase.

Se trata de un ataque al saber en toda regla, la vuelta a la enseñanza elitista, la eliminación del sueño de entender la educación como instrumento para el ascenso social. Este es el verdadero sentido de la LOMCE: cercenar las aspiraciones de movilidad social y maltratar el amor al saber de los menos favorecidos.

martes, 14 de mayo de 2013

OCDE: la escuela privada no funciona mejor que la pública

A veces, uno descubre ciertas publicaciones con alguna tardanza, pero siempre las considera bienvenidas. Resulta que la OCDE – patrona del PISA – publicó en 2011 un documento de la serie Pisa in Focus [http://www.oecd.org/pisa/pisainfocus/48482894.pdf] en el que afirma claramente que la escuela privada no funciona, dicho de otra manera, que la escuela privada no es un factor de calidad de la enseñanza. Este testimonio es muy sorprendente cuando disponemos de cantidad de documentos de la misma OCDE en los que se sostiene la idea neoliberal según la cual la existencia de un sector privado de educación es un factor que estimula la calidad global de la enseñanza. De sabios es rectificar, se dice, aunque solo sea por una vez y en un documento, añado. 
¿Qué dice el documento de la OCDE del 2011?: “Los alumnos que frecuentan las escuelas privadas tienden a disponer de rendimientos significativamente superiores en los tests PISA que los alumnos de las escuelas públicas”. Ahora bien, según los autores del documento: “Los alumnos de las escuelas públicas provenientes del mismo nivel socioeconómico que los de las escuelas privadas obtienen los mismos rendimientos”, es más, siguen afirmando que “los países que tienen un porcentaje muy importante de enseñanza privada no obtienen rendimientos globales más elevados en los tests PISA”. 
En resumen, al parecer, según afirma la OCDE, los resultados de las evaluaciones PISA demuestran que, cuando las escuelas públicas disponen de las mismas condiciones de trabajo que las escuelas privadas y tienen el mismo tipo de alumnado, desaparece el aumento de rendimiento de la enseñanza privada.  
Considero importante recordar esto en una época de devastación de la enseñanza pública y protección de la privada por parte de los poderes públicos actualmente gobernantes en España, tanto en el gobierno central como en las Comunidades Autónomas.

jueves, 18 de abril de 2013

“I partiti hanno occupato lo Stato e tutte le sue istituzioni, a partire dal governo” (Enrico Berlinguer, 1981)

“Los partidos se han apoderado del Estado y todas sus instituciones, a partir del gobierno”, lo dijo Enrico Berlinguer, secretario general del Partido Comunista Italiano (PCI), desde 1972 hasta su muerte en 1984, hablando de la degeneración de los partidos, en una entrevista concedida a La Repubblica. En estos últimos días, antes de producirse la vergonzosa elección del presidente de la República de su país (hoy, 18 de abril de 2012), el ex-ministro italiano Fabrizio Barca, militante del Partido Democrático (Pd), ha denunciado que “los partidos han ocupado el Estado, donde se vende y compra de todo: prebendas, cargos, pensiones, contratos, concesiones, y también leyes, visiones, ideas".

Leo esta mañana una frase del artículo publicado por Franci Xavier Muñoz: “¿Para cuándo una reunión al más alto nivel de los principales líderes políticos de la izquierda de este país, una reunión que sea el comienzo de algo más?” (“La izquierda a verlas venir”, http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/la-izquierda-a-verlas-venir/20130417100609091040.html). Es decir, aprovechar esta ocasión idónea y articular una opción política que sumara a lo más representativo de la izquierda, así como a las organizaciones y movimientos que no tienen “proyección mediática, sin apenas repercusión electoral pero, eso sí, con un trabajo militante de base convencido, comprometido y tenaz”.

Nos encontramos en un estado político, económico y social lastimoso. Mientras tanto, parte de la izquierda trata de recuperar el honor (elecciones) perdido y lo hace con el discurso de siempre: “trabajando por el bien del país”, “desde la responsabilidad”, “actuando como partido de gobierno”… Palabras inútiles que ocultan detrás un “todo tiene que continuar como está”. Política convencional, vacía de propuestas, que sobrevive desde hace más de treinta años. Otra parte de la izquierda hace tímidos intentos por acercarse a los movimientos ciudadanos – minimalismo puro -, pero siempre con el objetivo perverso de integrarlos, hacerlos suyos. Una actuación y otra nos obligan a la gente a tragar bilis continuamente. ¡Esto no es vida!

Después de los períodos de gobierno socialista (en el Gobierno central y en muchas Comunidades Autónomas), estamos padeciendo el imperio de la derecha neoliberal que ha destruido y continúa destruyendo derechos civiles, sociales y laborales. Urge una reacción inmediata. Son muchas las propuestas que llevan tiempo circulando y los ciudadanos necesitamos medidas rápidas que nos saquen de esta crisis política, social y económica en la que nadamos hundiéndonos lentamente. Se necesita una voz conjunta de la izquierda (partidos, organizaciones, movimientos ciudadanos) que grite alto y claro: ¡tenemos una idea, un sueño que cumplir, un objetivo que alcanzar!

lunes, 15 de abril de 2013

El agua, nuevo objetivo de los poderosos (2)

Hace un año y un mes (15 de marzo de 2012), escribí en este blog que el capitalismo salvaje, una vez agotadas o semi otras fuentes de materias primas, se lanzaba a apoderarse del agua. En su momento, recibí algún comentario poco agradable por parte de algún lector amigo: “Estás tan obcecado contra el sistema capitalista que encuentras peligros donde no los hay. Cálmate un poco”. Ciertamente, no tengo bola de cristal, ni soy experto economista sobre nuevas fuentes de negocio. Simplemente, me limité a pensar y escribir lo que se nos avecinaba sumando dos (privatización de surgentes en Ecuador y Bolivia, ahora recuperados para el bien común, y referéndum italiano) más dos (informe de la OCDE y documentos del VI Foro Mundial del Agua – ver ambas referencias más adelante -.
 
Hoy leo en la prensa digital que el Canal de Isabel II – empresa pública, propiedad del Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidida por un capitalista salvaje – ha adquirido los servicios de aguas de Lanzarote. http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/el-canal-de-isabel-ii-pagara-106-millones-de-euros-en-cinco-anos-para-conseguir-la-concesion-del-servicio-de-aguas-de-lanzarote-inalsa-durante-30-anos/20130412121838090866.html

Solo para hacer memoria y concienciar sobre lo escrito en su momento, copio íntegramente, a continuación, el texto de aquella entrada. Y recupero aquí el último párrafo de dicho texto con el objetivo de ayudar a tomar conciencia de la gravedad del asunto y de la urgencia de hacerlo frente: “A los humanos nos declaran una nueva guerra. Habrá que armarse”. También, contra este nuevo ataque.

“El agua, nuevo objetivo de los poderosos

Por si fuéramos pocos, parió la abuela: no tienen bastante con controlar las fuentes de energía fósiles y buena parte de las renovables – más la física y la intelectual humanas - que ahora van a por el agua, no ya como fuente de energía – que es suya – sino como elemento vital de la vida humana.
 
En 1999, el vicepresidente del Banco Mundial – implicado ahora en la caza y captura de agua - afirmó: “Si las guerras del siglo XX se han provoca por el petróleo, las del siglo XXI tendrán como objetivo el dominio del agua”. La OCDE acaba de publicar el informe La gouvernance de l'eau dans les pays de l'OCDE (también está en versión en inglés), que, además de ilustrar sobre cómo se debe gobernar la gestión del agua a escala internacional, nacional e infranacional, aborda “los retos del agua”. Hoy he leído que, en el marco del VI Foro Mundial del Agua y del Foro Mundial Alternativo del Agua  (celebrándose entre el 12 y el 17 de marzo de 2012 en Marsella), “CCOO ha reclamado al Gobierno de España que paralice los procesos privatizadores de los servicios públicos de abastecimiento y saneamiento que se están llevando a cabo en distintas ciudades y comunidades autónomas de nuestro país, como es el caso de Jerez o el Canal de Isabel II en Madrid, y recuerda que el agua en un bien público que pertenece a todos y no puede utilizarse como moneda de cambio para que se enriquezcan unos pocos”.
 
Del control sobre el agua mineral a la disputa por la gestión de los sistemas de abastecimiento y saneamiento, de los acueductos y de la construcción de diques a la privatización de las reservas hídricas. Se trata de una guerra discreta, que no se dirime con el fragor de las bombas, que no se combate con ejércitos armados – por ahora y en nuestro país -, pero que se decide en las estancias enmoquetadas de los despachos (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, OCDE, Gobierno y Parlamento italianos, Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid…). En algunos casos, el FMI y el Banco Mundial han condicionado la concesión de préstamos a países pobres a cambio de la cesión de la gestión de los servicios hídricos a empresas privadas externas (por ejemplo, Bolivia y Filipinas). 
 
Poco a poco, el agua va cambiando de estatus: pasa de ser un derecho humano (fuera del alcance del mercado) a convertirse en una necesidad humana que, por lo tanto, hay que regular con leyes de oferta y demanda. La nómina de los beneficiarios es “de alta alcurnia”: las francesas Vivendi y Suez, la alemana – ellos no podían faltar – RWE, las inglesas Thames Water y Seven-Trent, la italiana ACEA, la Nestlé, la Danone, la Coca-Cola… ¿Y en nuestra casa? La más espabilada ha sido Esperanza Aguirre, S.A., quien ha iniciado el proceso de privatización del Canal de Isabel II.
 
A los humanos nos declaran una nueva guerra. Habrá que armarse”.
  

viernes, 22 de marzo de 2013

Un trabajo precario convierte en precaria la vida misma

Copio el título de esta entrada del prólogo a la edición italiana de la obra The Precariat: The New Dangerous Class (London and New York, Bloomsbury Academic, 2011), escrita por Guy Standing, profesor en la Universidad de Bath (Inglaterra), traducida al italiano como Precari. La nuova clase esplosiva (Bologna, Il Mulino, 2012).

Dice Standing: “El precariado experimenta las cuatro A: amargura, anomia, ansiedad y alienación. El precario vive en un estado de ansiedad, un estado de inseguridad crónico debido no solo a sentirse pendiente de un hilo, consciente de que el más mínimo error o un accidente desafortunado puede marcar la diferencia entre un nivel de vida aceptable y una vida en la acera, sino también al temor de perder lo poco que posee…”. Algo así como el lumpenproletariat sobre el que escribió Karl Marx, aunque Standing no lo dice.

Leo en la presentación del libro Yo, precario (Madrid, Los libros del Lince, 2013), que su autor, Javier López Menacho, “cuenta cómo es su vida laboral (por así decir), y de paso nos permita imaginar cómo es la de esos casi dos millones de jóvenes y no tan jóvenes menores de treinta años que en España viven el calvario existencial que supone ir saltando de empleo precario en empleo precario, sin futuro ni presente”. Podemos añadir que lo de menores de treinta años “era antes”.

Standing lo tiene claro. Según el modelo neoliberal, crecimiento y desarrollo dependen del nivel de concurrencia que se da en el mercado de trabajo. A la luz de este principio, todos los países – gobernados por unos u otros – han introducido masivamente la flexibilidad en dicho mercado, cargando sobre las espaldas de los trabajadores y de sus familias los riesgos y la inseguridad que produce el sistema. El resultado es la creación de un precariado global, conformado por individuos completamente privados de cualquier referencia de estabilidad, que está llegando a ser una nueva clase explosiva, peligrosa – para ser fieles al original inglés -, ya que puede abocar en comportamientos corporativos y xenófobos.

Además, la crisis ha acentuado la dinámica de fragmentación del trabajo, tanto desde el punto de vista jurídico, como desde las consecuencias que comporta para cada persona en particular. En el caso español, podemos observarlo en los indicadores de empleo, paro y pobreza. La crisis ha aumentado el índice de la llamada “pobreza laboral”: en solo tres años, de 2007 a 2010, la tasa ha aumentado del 10,8% al 12,7% (Informe sobre la desigualdad en España, Fundación Alternativas). Según el coeficiente Gini de 2011, que fija en cero la igualdad perfecta y en 100 la desigualdad más absoluta, España sacó en 2011 un 34, el más alto de los socios de la moneda común. El porcentaje de trabajadores con un sueldo igual o inferior al salario mínimo interprofesional (SMI) ha pasado del 6% al 10,5% en el periodo 2004-2010. La tasa real de desempleo se sitúa en el 24,44%, en el mes de febrero de 2013 (INE). El paro entre los jóvenes supera el 50%. Según distintos expertos, la economía sumergida en España llega a alcanzar el 25% del Producto Interior Bruto… La precariedad es una condición existencial, estructural, que golpea de manera transversal y generalizada a todo el mundo del trabajo español y global.

Por otro lado, además de realizar un análisis sobre los orígenes y las características del aumento progresivo e incontrolado de la inseguridad laboral, Precari. La nuova clase esplosiva se centra en los efectos que esta condición acarrea para la persona, particularmente, sobre los perfiles profesionales y sobre las condiciones de vida. Standing habla del “nomadismo urbano” como fenómeno que impele a un número cada vez mayor de jóvenes a cambiar de estilos de vida y de hábitos en relación con la generación de sus mayores. Se trata de jóvenes con trabajo inestable - hoy aquí, mañana allá -, escasamente protegidos por el sistema de seguridad social, sin carrera laboral satisfactoria, sin prestaciones por desempleo, faltos de todos aquellos derechos que, hasta ahora, se consideraban adquiridos.

Todo ello incide en la condición del precariado, entendido como verdadera clase social que, según Standing se sitúa por detrás del proletariado, por muy cualificado que se encuentre aquel. Aquí se puede no está de acuerdo con la observación del autor. Los precarios no pueden ser asimilados, ciertamente, a la clase obrera tal y como se la ha considerado históricamente, pero presentan, a todos los efectos, muchos elementos que les sitúan como pertenecientes a la clase social del proletariado en tanto que solo compran su fuerza de trabajo y, muchas veces, carecen de cualificación. Sin embargo, Standing considera que el precariado no tiene nexos con la clase obrera ni con el proletariado. Su característica principal no es el salario como tal, sino la falta de ayuda en caso de necesidad. Se define el precariado, pues, en negativo. En todo caso, Standing lo define positivamente al considerarlo como la “infantería ligera del capitalismo”. Infantería formada, principalmente, por mujeres, inmigrantes, jóvenes y mayores de edad.

Desde el punto de vista sociológico, se podría entrar en discusión con Standing de si realmente el precariado conforma una clase social. No voy a hacerlo aquí, dado que el objeto de este artículo es tan solo reseñar el interés que tiene la obra, y porque el mismo autor escribe: “Se puede afirmar que el precariado no es aún, en el sentido marxista del término, una clase per se, pero es una clase a devenir”. Ciertamente, en este aspecto, la obra de Standing abre un amplio espacio de investigación porque, si el precariado es una clase a devenir, también el análisis de sus características debe serlo.

Guy Standing cierra su obra planteando dos escenarios: una política para el infierno (actual) y una política para el paraíso. Tomando prestado el concepto de “sociedad del panopticon” (Bentham), afirma que el infierno en el cual vive el precariado está sometido al control del Estado, no solo por lo que este “hace” sino sobre todo por lo que “permite” hacer al libre mercado. Siempre según Standing, en este infierno-Estado, los precarios son demonizados y criminalizados bajo la acusación de no saber adaptarse al sistema. Esta situación tan solo contribuye a aumentar el sentimiento de rabia que sufren los precarios, y su débil relación con la comunidad y la solidaridad entre ciudadanos.

¿Qué deben hacer los precarios para salir de este infierno? Construir una política para el paraíso, responde Standing. Una política a la que define como “levemente, pero fieramente, utópica”. Para ello, vuelve a confiar en el Estado. Es preciso que este recupere los valores de la fidelidad, la solidaridad y el universalismo, que han sido robados por la sociedad individualista del capitalismo, y que deben ser el instrumento de emancipación del precariado. El primer paso para esa emancipación es la institución de un salario de base universal, conformado por la aportación de seguridad laboral y de la salud, el control del tiempo de trabajo, la mejora del medioambiente y el propio salario. El multiculturalismo, la pluralidad de la identidad, el derecho a la formación, la redistribución del espacio público de calidad, la democracia deliberativa con compromiso de corresponsabilidad en la vida pública, son otras de las características que debe reunir el Estado-paraíso.

Standing cierra su ensayo afirmando que el precariado es la nueva clase emergente y que, a menos que los progresistas de todo el mundo no lleven a cabo una política para el paraíso, puede convertirse en una clase explosiva, peligrosa, dado que no se le deja otra alternativa.

domingo, 17 de febrero de 2013

Retos a los que ha de hacer frente la formación profesional

En anteriores ocasiones, he dedicado entradas del blog a hablar sobre la formación profesional (FP), ya sea definiendo los principales contenidos de una ley específica del sistema, ya sea analizando los pros y contras de la formación dual o sometiendo a crítica diferentes normativas gubernamentales. Quiero, en esta ocasión, añadir algunas reflexiones sobre los retos que, a mi parecer, tiene planteados a corto y medio plazo. Limito el listado a cinco retos, internos y externos, que considero fundamentales, aunque sin duda podrían enumerarse algunos más.

En primer lugar, el reto demográfico.
Según los análisis e informes elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE, “Notas de prensa”, Proyecciones de población, actualización del 4 de diciembre de 2012)), en el período 2010-2050, España perdería 9,9 millones de personas de edades comprendidas entre 16 a 64 años (un 32%) y casi dos millones en el grupo de población de 0 a 15 años (un 26%). En la franja de edad comprendida entre los 15 y los 24 años, la reducción poblacional sería de un 27%).

En segundo lugar, la financiación.
La moda de los recortes presupuestarios afecta de manera muy especial al ámbito educativo-formativo. Por otro lado, las tasas por matriculación en ciclos formativos han empezado a florecer en diferentes comunidades autónomas, sin que ello comporte una mejora de las inversiones en el sistema (infraestructuras, profesorado y su formación, recursos materiales…). Bien es cierto que la memoria económica de la LOMCE prevé una mínima inversión en FP…, la devaluada, denominada FP básica.

La falta de personal cualificado es el tercer reto.
Aunque el bajo porcentaje de estudiantes de formación profesional se está corrigiendo, seguimos con una pirámide educativa deformada (el conocido reloj de arena): del grupo de edades comprendido entre los 25 y 29 años, el 33,1% posee niveles formativos bajos, el 26,7%, niveles intermedios y el 40,3%, niveles altos. Estos datos hacen buena la afirmación empresarial de que la formación profesional no está adecuada en número ni en preparación a las necesidades de las empresas (digo que “hacen buena”, porque, por larga experiencia, sé que, en general, el empresariado ni sabe lo que quiere ni reconoce lo que dice querer). No obstante, es cierta la necesidad de personas con grado medio y superior de formación profesional adecuadamente cualificadas (saberes y competencias técnicas y tecnológicas, lógicamente, además de comunicacionales, lingüísticas, interculturales).

Conseguir la integración de sistemas es el cuarto reto.
Entre FP de un nivel y otro, FP y bachillerato, reconocimiento de la experiencia laboral y FP, FP y universidad, formación de personas adultas y FP…, pasarelas, pasarelas, pasarelas, con la finalidad de construir itinerarios y carreras profesionales. Para facilitar la transición entre las partes del sistema será imprescindible dotarse de un sólido sistema de orientación y mentorización que ayude a las personas a clarificar sus intereses y conectarlos con sus capacidades. El objetivo principal ha de ser responder a las necesidades personales y favorecer la empleabilidad.
 
El quinto reto es consolidar las bases científicas y técnicas de la FP.
Se trata de un reto no planteado ni afrontado, históricamente. Los cambios vertiginosos en la economía, la mundialización, el desarrollo tecnológico, el mercado de trabajo, los sistemas de producción, obligan a la FP a consolidar (cuando no, reconstruir) sus bases científicas y técnicas. Solo así será posible modificar sus contenidos formativos, las metodologías pedagógicas, la formación del profesorado, así como adecuar los recursos didácticos y eliminar especialidades obsoletas y establecer nuevas que son necesarias.

miércoles, 9 de enero de 2013

Restituir la especificidad de la escuela...

... frente a la política educativa de los partidos gobernantes, basada en la concepción de la educación como mercadería
Dado que resido en Cataluña y, por tanto, vivo sometido a dos realidades, titulo esta reflexión con un “gobernante” plural. Más allá de las palabras modernas que utilizan en sus peroratas la actual consellera de Enseñanza de Cataluña y el vigente ministro de Educación del gobierno español, su discurso es profundamente reaccionario y está endulzado con chorros de líquido clerical. Dejo a parte el tema del idioma – el valor de la inmersión lingüística catalana queda para mí fuera de toda duda - en el cual el ministro es miope, a la vez que manifiesta rasgos fascistas, y la consellera oportunista y falsa. En el fondo, pienso que están totalmente de acuerdo y que utilizan el idioma como arma arrojadiza a conveniencia de las partes, es decir, se echan una mano mutuamente. Cuando las cosas se ponen feas en Cataluña para los intereses del partido de la consellera, acuerdan un ataque, sin que la sangre llegue al río. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Quiero centrarme, pues, solo en la política educativa de ambos partidos, que considero una y misma.
Ambos mandamases siguen el principio jesuítico según el cual de la educación debe llegar al pueblo solo sus aspectos formales y extrínsecos. En el plano didáctico es conveniente exaltar el espíritu de emulación - la meritocracia -, frustrar la creatividad y cercenar la capacidad de raciocinio. El papel a desempeñar por la educación, según sus criterios, es aportar a los estudiantes de todos los niveles la capacidad de comprender los cambios económicos que se llevan a cabo en el entorno y aportarles instrumentos para adaptarse, someterse, a ellos. Bajo esta óptica, la empresa debe ser considerada el único espacio para la promoción, organización, producción y difusión de la conciencia. Por ello, toda la educación que trasmita la escuela debe estar en función de ella, del trabajo para ella, en beneficio de ella.
El sistema educativo, según su idea, deja de ser un espacio de crecimiento personal, en relación con los otros y el bien común, para convertirse en un gimnasio en el cual se debe adquirir práctica y potencia para llegar a ser mejor que los demás y más útil en el puesto de trabajo. Esta manera de concebir la educación y la escuela incorpora un alto componente de desprecio social: siguiendo la ideología neoliberal, se mira la escuela bajo la óptica de la concurrencia, se liquida el objetivo de promover la igualdad de oportunidades, que la escuela debe tener, se favorece la “guetización” y se acentúa su desclasamiento social. Todo ello, completado con la crítica acerba al profesorado de la educación pública – al que se le estigmatiza por su condición de funcionario, aunque cada vez quedan menos que lo sean, dado que se están encargando de liquidarlos – y con la transferencia de los recursos financieros de la escuela pública a la privada.
Es la escuela del capitalismo total, que forma en la pérdida del sentido crítico, que produce ciudadanos fácilmente sugestionables, que prepara trabajadores obedientes y sumisos. Paralelamente, se educa a las futuras élites sociales, económicas y políticas, en la escuela privada, que tiene una principal connotación: está esterilizada con el fin de proteger a un grupo restringido de privilegiados, generando un microcosmos clasista.
Todo esto no es casual. Forma parte de la idea difundida desde el poder – estatal y autonómico – de que “ahora estamos en el camino correcto”, cuando la escuela está quedando reducida a simple objeto de mercado – igual que está pasando con todos los servicios públicos y los derechos sociales, económicos y laborales -.
La escuela no es un componente más del mercado, por ello, frente a este menosprecio y menoscabo de la educación por parte de ambos partidos gobernantes, la escuela debe recuperar su especificidad: educar, instruir, formar individuos. Esta es su vocacional constitucional (por naturaleza propia). La escuela debe recuperar su función en el marco institucional del Estado porque persigue fines de interés general. La escuela debe cumplir sus objetivos de inclusión, laicidad y democratización.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Escuela pública frente a reforma LOMCE

Antonio Gramsci, aquel teórico marxista en quien se conjugó el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad, escribió, desde la cárcel, una carta a su mujer en la que decía: “El hombre moderno debe ser una síntesis de […] el ingeniero americano, el filósofo alemán, el político francés, una recreación del hombre italiano del Renacimiento, el tipo moderno de Leonardo da Vinci, venido a ser hombre masa u hombre colectivo, pero manteniendo fuertemente su propia personalidad y originalidad individual. Como ves, poca cosa”.

La propuesta de ley de educación que circula estos días por España, como un chiste de humor negro más del ministro de turno, no es otra cosa que una muestra de que la democracia está hoy en crisis, no solo por la decadencia social existente, que ha transferido el poder a “entes” incontrolables por la soberanía popular, sino también por la ausencia de proyectos generales, definidos a largo plazo, sometidos a consenso y condicionados por la participación social permanente. Para que se concreten estos proyectos es necesario que existan ciudadanos con competencia política, capaces de pensar, elegir, controlar. Sin estos presupuestos el sufragio universal se reduce a mera apariencia, a un mercado en el que prevalecen los intereses particulares, en el cual las élites (sean del color que sean) intervienen manipuladoramente. Sin una escuela que forme ciudadanos, dotándoles de conciencia cívica y de espíritu público, la política es pura administración, los gobernantes forman una corporación y el pueblo es un niño fácilmente manejable, ingenuo y hostil.
La escuela para todos ha sido, en nuestro país, una de las grandes conquistas de finales del siglo XX. Esta escuela – a pesar de sus “modernos” detractores – ha adquirido un carácter avanzado y coherente: escuela pública, obligatoria y gratuita, unificada en sus programas básicos, con garantía de libertad de enseñanza. Su objetivo no ha sido otro que eliminar el analfabetismo social, ofrecer igualdad de oportunidades, en todos los sentidos, y progreso cultural general. La escuela (incluso la superior), con los peros que se le quiera poner, se ha democratizado en ese período.
Esta escuela pública y democrática quizá pecó por sus contenidos. Redujo progresivamente la enseñanza de la lengua y la cultura clásica, sin sustituirla por otra enseñanza renovadora de las lenguas modernas, y no reforzó el estudio de la historia, de la filosofía, de la economía, de la sociología, de la geopolítica, de la historia de la ciencia, de la geometría analítica, de la física clásica. Se construyó una escuela “más fácil”, generadora de un proletariado intelectual.
Esta incorrección curricular de la escuela pública y democrática no es lo que trata de corregir la actual pomposa propuesta de “ley orgánica de mejora de la calidad educativa” (LOMCE). La derecha, con su modelo de escuela privada y confesional, no tiene capacidad de afrontar la mejora de la escuela y no tiene interés alguno en hacerlo. No es capaz, porque ni siquiera practica los valores fundamentales que siempre le han sido propios (dios, patria y familia). No tiene interés en mejorarla, porque la escuela privada ya produce el “tipo humano” que ella – la derecha - necesita para ejercer las funciones propias del mando (eficacia, competición, beneficio) y dispone de una televisión que forma consumidores y ciudadanos gregarios.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Cinc tesis sobre la formació professional espanyola (i catalana, ves per on)


Tesi 1:
La formació professional pateix problemes interns que només es poden eliminar quan l’FP sigui veritablement emmarcada en el MEC (Marc Europeu de Qualificacions) i dotada del corresponent CEC (Certificat Europeu de Qualificació).
Tesi 2:
En introduir-se en la UE la lliure circulació de persones, s’ha de formar treballadores i treballadors per a inserir-se en el mercat de treball europeu (i, per tant, global).
Tesis 3:
L’FP serà considerada pels empresaris i per la societat en general com un instrument amb valor:
• quan la seva qualitat sigui contrastable en la pràctica,
• quan el títol atorgat sigui comprensible,
• quan gaudeuxi de bona reputació, és a dir, quan legislativament s’acabi amb la dicotomia via acadèmica/via professional,
• quan formi part de la trilogia formació/recerca/innovació.
Tesi 4:
La formació professional:
• no és comprensiva, és a dir, no està destinada a tothom,
• manca d’autoritat intrínseca, és a dir, té valor compensatori, car està adreçada als menys intel·ligents,
• està considerada com un instrument de la política social (objectiu: reduir l’atur) i no pas com un instrument de la política econòmica i de la política educativa.
Tesi 5:
Una formació professional sòlida depèn d’un bon acord i col·laboració entre la política i l’economia, i entre els empresaris i els treballadors.