jueves, 22 de noviembre de 2012

De la gobernanza a la ficción democrática



En estos días, ando envuelto en dos realidades políticas diversas, pero ambas del mismo palo: las elecciones catalanas del 25 de noviembre de 2012 y las previas a las elecciones italianas de marzo de 2013. Palo uno: nacionalismo (Mas i CiU, como punta de lanza); palo dos, populismo (el auge del partido de Beppe Grillo). No se trata de un fenómeno específico catalán-italiano. Hoy, en Europa, populismo y nacionalismo crecen al amparo de la desaparición de los dispositivos que deberían garantizar la participación de la sociedad civil (principio de la gobernanza), debido al sometimiento de la política europea (y la de las diferentes nacionalidades) a las imposiciones del capitalismo financiero (democracia ficticia).

1. Entre las numerosas víctimas de la crisis actual hay un importante cadáver: la gobernanza. Palabra mágica que, en los últimos años, ha sido el referente de la Unión Europea para hablar de una forma "eficiente y socialmente avanzada" de participación democrática. Sin entrar en la bonanza del concepto y su contenido, es evidente que las virtudes adjudicadas a la gobernanza se han ido al garete.
  • En la esfera política, se adjudica a la gobernanza la capacidad de aportar mayor poder y más competencias a las autoridades regionales y municipales con el fin de aumentar su capacidad de implicación capilar en el territorio. Hoy, se coarta los poderes regionales y municipales, se reduce su capacidad de acción, se limita sus posibilidades de financiación, se establece un rígido control de arriba abajo que les imposibilita para cumplir aquella función capilar. Se sustituye la gobernanza por la denostada planificación que ahora se pone al servicio de los mercados. Todo ello con las consiguientes consecuencias para la eliminación de puestos de trabajo públicos, de derechos y servicios a la ciudadanía, y de una generalizada regresión cultural y educativa.
  • En la esfera económica, la gobernanza predica la interacción entre lo público y lo privado. No más antagonismos, no más competencia, no más separación, sino cooperación entre ambos a favor de un imparable desarrollo. De esta manera, el capital entra a formar parte de la esencia y de la naturaleza misma de la educación, la investigación, la sanidad; se invoca la eficiencia de lo privado frente a ineptitud de lo público, privatizándose la gestión del transporte, de la recogida de basuras, de las redes hídricas… La concurrencia competitiva como biblia del buen hacer. De esos polvos vienen los lodos que hoy cubren el sistema sanitario y la escuela (los cito como meros ejemplos de una lista interminable de servicios públicos), y que erosionan derechos ciudadanos. Todo ello con las consiguientes consecuencias para la eliminación de puestos de trabajo públicos (sin creación de nuevos puestos de trabajo en la esfera privada, cuando no se aprovecha para eliminar algunos de paso), de supresión de servicios a los ciudadanos y de una regresión social generalizada.
  • La gobernanza predica, asimismo, la participación de las entidades ciudadanas y de la comunidad en la gestión del territorio y de la política social. En este aspecto, poco hay para ejemplificar. En el caso español, la política estatal, de las comunidades autónomas, de las provincias y de los municipios – salvo contadas y honrosas excepciones – no ha facilitado los mecanismos para la puesta en práctica de dicha participación.
Estas tres características de la gobernanza, que debían aportar, entre otras virtudes, transparencia a la acción política pública, han servido, la mayor parte de las veces, para fomentar la corrupción. Los casos producidos en España, principalmente en las regiones y municipios levantinos, donde el clientelismo, la corrupción, el abuso de poder, se han convertido en instrumento de gobierno. Si elevamos la mirada, podemos observar en qué se ha convertido la gobernanza en España (reforma constitucional sin consultar al pueblo) y en Italia (“gobierno técnico” de Monti).

La única gobernanza que nos queda es de naturaleza financiera (la renta como principal referente de los derechos y la protección y reproducción de las castas sociales bien ubicadas) y de relaciones de fuerza (entre estados y entre sujetos sociales). Todo a mayor honra del dogma liberal-capitalista. ¿Un buen ejemplo? La propuesta de Merkel de crear un supercomisario europeo con capacidad para bloquear o dinamizar las cuentas nacionales (se entiende de los demás, es claro). En esto ha quedado la filosofía de la gobernanza: en un gobierno de las oligarquías. Las otras promesas de la gobernanza quedan ad calendas grecas (puede preguntarse a los griegos).

2.    Paralelamente, y como consecuencia, se está produciendo una centralización tecnocrática del poder (a la cual no son ajenos los partidos de la izquierda capitalista), que tiene como única finalidad implantar el despotismo financiero. Sus ejemplos más palpables los tenemos en los países del Sur de Europa, aunque no solo. En todos los países europeos (¿hay alguna excepción?), domina la naturaleza oligárquica y conservadora del poder político, prevalece la “sociedad del control” frente a la sociedad democrática.

Aunque creo que es una buena forma de participación democrática, los partidos políticos, hoy, han sido substituidos por simulacros de partido político, detrás de los cuales tan solo existen carreras políticas personales vitalicias. Políticos que se relacionan con las masas, pasivas y amorfas, únicamente cuando se producen períodos electorales. Políticos cuya independencia - y la de su organización - de los poderes financieros, industriales, comerciales, es inexistente. Políticos que han hecho suyo un único lenguaje, el lenguaje financiero, que han inculcado a la población, preocupada por los índices, la deuda pública, la marcha de los mercados, la fluctuación de la bolsa, y no por la educación, la salud, la sanidad, el empleo (soy consciente de que exagero, porque hay quien anda preocupado, pero aún son los menos, en caso contrario, todos estaríamos en la calle, siempre y a todas horas).

Y, si todo esto está sucediendo, es porque el poder político ha pasado en Europa (Unión, estados, regiones) de los parlamentos a la burocracia financiera.

El gran problema de hoy es la autonomía de la política, es decir, el gran problema es la supervivencia de la democracia. Hoy, cuando los partidos políticos se encuentran en un momento crepuscular, se precisa una acción política autónoma, fundamentada en un análisis crítico de la realidad, capaz de sostener la acción de los partidos y de los movimientos alternativos al modelo capitalista dominante. Una acción política destinada a reformar y reforzar nuestra democracia, dotándola de calidad, sacándola del anquilosamiento y del ensimismamiento. La verdadera supervivencia y revitalización de la democracia radica en escuchar y convertir en fuerza de gobierno las ideas dimanadas de la sociedad.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Excusad el desastre, pero estamos trabajando para vosotros


Si los jóvenes estudiantes preguntan públicamente ¿Qué estáis haciendo con el sistema educativo?, ¿por qué nos quitáis nuestras becas?, ¿qué habéis hecho con los comedores escolares?, solo obtienen una respuesta: botes de humo y porras, acompañadas de una cantinela “Excusad el desastre, pero estamos trabajando para vosotros, para el bien de la mayoría”.

Si los jóvenes que quieren trabajar, levantando sus brazos al cielo, preguntan ¿Dónde están los puestos de trabajo que constitucionalmente nos corresponden?, ¿dónde el salario digno? La respuesta, con pequeñas variantes, no es modificada: porras, violencia policial y botes de humo, acompañados de la misma frase “Estamos trabajando por el futuro del país, por el bien de la mayoría”

Si los trabajadores preguntan en las calles ¿Por qué continuáis bajándonos los salarios?, ¿qué se ha hecho de los convenios colectivos?, la respuesta se repite con otras variantes: carga policial y porrazos, y la consabida “Estamos trabajando para vosotros, para el bien de la mayoría, porque hasta ahora habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”.

Si los profesionales de la enseñanza, de la medicina y de la salud se manifiestan y preguntan ¿Qué estáis haciendo con la escuela pública?, ¿a dónde la lleváis? ¿Qué se ha hecho con el derecho universal a la sanidad y la salud?, ¿dónde están los centros de atención especializados?, ¿qué estáis haciendo con el derecho de la mujer a decidir sobre su embarazo? Todos ellos obtienen la misma respuesta: porrazos, botes de humo y cargas policiales, y la misma frase “Excusad el desastre, pero estamos trabajando para vosotros, para el bien de la mayoría”.

Pensemos en cualquier otro sector de la vida social y económica y comprobaremos que la respuesta es siempre la misma: los mismos palos y la misma cantinela. Todo ello, bendecido con el agua sagrada de la iglesia católica, de los padres de la Unión Europea, de la sacrosanta CEOE, de los redimidos banqueros, de los “medios” domesticados. Los pilares fundamentales de nuestra idiosincrasia.

Y qué importa si a todos los que preguntan y se quejan les hace un poco daño, “después sucederá el milagro”, palabra de frau Merkel y de Mariano el Acólito. Mientras, los vampiros de la economía y los serviles medios de comunicación les dan sabios consejos: “Quitaos de la cabeza esa pamema de la lucha de clases. Es un concepto viejo, superado, inútil, peligroso, contraproducente”. Lo que, dicho de otra manera, viene a significar: abandonad toda ilusión.

Sin embargo, aún queda la esperanza en las calles y en las plazas. Frente al “estamos trabajando para vosotros”, aún queda la esperanza de la lucha. Frente a la muerte que nos imponen, queda la vida que vamos a reconquistar.

martes, 16 de octubre de 2012

Proposo... (davant de les eleccions al Parlament de Catalunya, 2012)

A Catalunya, tornem a les urnes. L’esquerra – la del capital i l’altra – continua dividida. Em proposo crear un grup de pressió, semblant als existents a Holanda, França i Itàlia, disposat a dir-li a l’esquerra quines són les coses innegociables que han de portar al seu programa electoral i que han de mantenir-ne després al govern o a l’oposició. Per tal de formar part d’aquest grup de pressió, només cal adreçar un correu a grupdepressio@gmail.com, tot manifestant la voluntat d’integrar-s’hi.
Aquest no és pas un programa polític sistemàtic. Aquestes són les idees fonamentals que concreten allò que considero un ideari d’esquerres. Algunes han estat exposades anteriorment en aquest blog, d’altres són incorporades ara. Tracto de resumir allò que dia rere dia manifestem, en petits comitès o al carrer, persones que volem canviar aquest país que va a la deriva.

Proposo una Europa dels ciutadans i no dels tecnòcrates: una Europa on les persones puguin escollir amb el seu vot un parlament i un govern europeu sobirà. Una Europa en la qual tots i cada un dels seus ciutadans tingui els drets socials fo-namentals garantits. Una Europa capaç de tallar les ungles als financers, de posar fi a l’especulació, de taxar les transaccions financeres i de regular els mercats.
Proposo una Catalunya amb zero precarietat. És a dir, eliminació dels contractes laborals precaris i un salari més elevat per als treballadors voluntàriament tem-porers. Indemnització per desocupació, malaltia, maternitat i paternitat, tant en el treball depenent com en l’autònom.
Proposo la defensa del federalisme com a forma d’articulació de l’Estat espanyol i del republicanisme com a forma de govern; federalisme fonamentat en la solidaritat amb la resta de pobles espanyols; republicanisme basat en la radicalitat democràtica i en la radicalitat social.
Proposo un sistema fiscal català, basat en el principi de la justícia social, que detregui al més rics, als rendiments del capital i als especulars financers, els recur-sos per fer arribar a tothom els drets socials i per dur a terme les inversions neces-sàries en un nou sistema productiu que ens porti a la sortida de la crisi. Proposo sancions per els beneficis procedents de paradisos fiscals, presó i confiscació de béns dels que evadeixen, sortida a la superfície de l’economia submergida, presó i confiscació dels béns indegudament acumulats pels polítics. Proposo la creació d’un grup bancari públic i d’institucions financeres públiques que orientin els beneficis cap a la política social, i la despesa i inversió útils.
Proposo un país on la defensa del territori i del mediambient se situïn abans que la construcció de grans infraestructures: protecció del sòl, transport públic, reciclatge i reutilització de residus, energies renovables.
Proposo un Govern i una societat laics i l’expansió dels drets civils per a tothom i en les mateixes condicions: extensió de tots els drets civils a totes i cadascuna de les persones, sense distinció d’edat, gènere, origen, procedència, orientació sexual, inclosos el matrimoni i l’adopció; dret a morir dignament; procre-ació assistida; creació de penes alternatives a la presó; drets fonamentals per a totes les persones immigrades per un o altre motiu; cancel•lació dels privilegis de l’església catòlica.
Proposo un rentat i un canvi de cara de la política: una llei que garanteixi la llibertat interna als partits; unes lleis i normes fèrries sobre el finançament dels partits, amb límits estrictes; eliminació de la immunitat dels polítics; salaris normals, sotmesos a taxes i contribucions, per als representants del poble; una llei electoral que sancioni les llistes obertes.
Proposo una llei sobre el conflicte d’interessos que impedeixi la connivència entre poders polítics, mitjans de comunicació i poders econòmics. Proposo una in-formació lliure, que els màxims responsables de tots els mitjans de comunicació públics siguin seleccionats entre reconeguts professionals independents i elegits pel Parlament; internet reconegut com a dret fonamental estatutàriament i llei sobre els drets dels seus usuaris; digitalització total de la burocràcia; transparència en les webs públiques.
Proposo una justícia veritablement igual per a tothom, confiscació dels béns del condemnats i durant els processos judicials on es prevegin possibles conseqüències econòmiques; confiscació del béns dels condemnats per delictes contra l’administració pública; legislació severa contra la corrupció.
Proposo un ensenyament laic i lliure a tots els seus nivells, una escola pública laica; una escola oberta a temps complet; eliminació de tot tipus de finançament de l’escola privada; elevació del dret a l’estudi (menjadors, borses d’estudi, beques, transport...); recuperació i elevació dels nivells de la recerca, investigació i innova-ció, universitària o no.
Proposo una sanitat universal i humana, que garanteixi que la salut és el primer dret i un factor de benestar i creixement, abans de considerar-la un cost; reducció dràstica i peremptòria de tot tipus de llistes d’espera.
Proposo un sistema de gestió de l’economia basat en la creació d’activitat i ocupació, un desenvolupament econòmic fundat en els recursos naturals, l’ecologia, la preservació de l’entorn, el desenvolupament de les capacitats humanes, el respecte a la diversitat cultural, la utilitat social de les activitats econòmiques i la producció; creació d’un entorn de servei públic que asseguri a tothom l’accés als béns comuns i protegeixi els recursos naturals vitals, tot retornant a l’administració pública la gestió de l’aigua, de la llum, dels transports, dels sistemes de comunicació virtual; foment d’una política agrària que permeti la sobirania alimentària, que no penalitzi al consumidor final, que controli els instruments, els mecanismes i la intermediació de la distribució.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La LOMCE y otras lindezas en el campo de la educación

No teníamos necesidad de un meteorólogo para saber la tormenta que se nos venía encima: el nombramiento de Juan Ignacio Wert como Ministro de Educación presagiaba truenos, relámpagos, ventiscas y todo tipo de fenómenos atmosféricos adversos. Quien, durante los últimos años, ha tenido la paciencia de escucharle en su entretenimiento remunerado como tertuliano quintacolumnista radiofónico ya podía vaticinar el futuro educativo que espera, y desesperará, a este país.

Antes de continuar con mis breves reflexiones, recomiendo la lectura de la entrada publicada por Mariano Fernández Enguita en su blog, donde ofrece una visión pedagógico-educativa, sociológica y comparada sobre la LOMCE (proyecto de Ley Orgánica para la mejora de la Calidad Educativa)
http://enguita.blogspot.com.es/2012/09/adonde-quiere-devolvernos-wert.html

Las propuestas de Wert, y no olvidemos, por tanto, que del Partido Popular, se mueven entre la idea del rendimiento capitalista y el control biopolítico: imposición de formas de jerarquización y autoritarismo justificadas por las “exigencias de la mejora de la calidad”. División y segmentación de la producción cognitiva, a través de la división entre formación “de liceo” y profesionalizadora, llevada a cabo mediante la reordenación de los cursos de los diferentes ciclos y reforzada por la creación de formas cada vez más invasivas de privatización de la educación, desde el parvulario a la enseñanza media, con la, cada vez mayor, presencia de los principio y dogmas del nacionalcatolicismo.

Por medio de la LOMCE y de otras imposiciones normativas y “resolutivas”, el partido gobernante, y Wert como brazo armado – no oculto mi animadversión por este espécimen humano, la misma que él demuestra con la parte menos económicamente pudiente de la sociedad española -, lleva a cabo un ataque y devastación de la educación, en general, y de la escuela pública en particular. Este ataque no es casual y extemporáneo. Se quiere hacer daño a la única institución que juega un papel de cohesión y socialización. El asalto a la escuela tiene como objetivo minar su capacidad de generar ciudadanos activos, capaces de ejercer de manera autónoma el derecho a pensar libremente y la crítica social.

La escuela pública se configura, en primer lugar, como un bien común, con capacidad de interacción social. Aquel bien común que definía Maquivelo (Discursos sobre la primera década de Tito Livio, 1513-1520) como el bien que comprende “no solo la tierra, de la que todos disfrutamos, sino también el lenguaje que creamos entre todos, las prácticas sociales que generamos y las formas de sociabilidad que definen nuestra manera de comportarnos”. La escuela manifiesta por medio de sus actores un potencial cooperativo – tal vez algo narcisista -, una dimensión de la socialización. Con estos componentes de la escuela quiere acabar la imposición legislativa wertziana (conjunción de Werz y berza). La LOMCE y el resto de perlas salidas de su mente quieren finiquitar con el derecho constitucional al aprendizaje, al saber, al desarrollo de la capacidad de aprender a aprender, en el fondo, a una vida digna de ser vivida.

domingo, 10 de junio de 2012

De la formación dual y de la falta de un sistema articulado formación-trabajo-formación


Las autoridades políticas de este país padecen el síndrome ADHD (atención dispersa, hiperactividad e impulsividad). Han prometido hacer todo lo que sea necesario para salvarnos y se han lanzado frenéticamente a legislar por activa y por pasiva. El problema es que, toquen el tema que toquen, lo hacen sin ton ni son, dando palos de ciego, cogiendo las cosas con alfileres... En fin, con resultados de chichinabo. Lo último que ha llegado a mis manos son dos borradores de reales decretos:
-         “Borrador del Real Decreto por el que se modifica el Real Decreto 34/2008, de 18 de enero, por el que se regulan los certificados de profesionalidad y los reales decretos por los que se establecen certificados de profesionalidad dictados en su aplicación”.
-         “Proyecto de Real Decreto ____/2012, de ___ de ______, por el que se desarrolla el contrato para la formación y el aprendizaje y se establecen las bases de la formación profesional dual”.
Existe un acuerdo generalizado sobre que nuestra sociedad y nuestra economía necesitan una articulación ordenada, integral e integrada del sistema de formación y de la relación de éste con la profesionalidad. Está claro que no puede continuar la actual situación, algo esquizofrénica, de enfrentamiento entre lo laboral y lo formativo: la formación profesional, en sus diferentes tipologías, ha de cumplir un objetivo económico y también un objetivo social. Y ello sólo será posible si permite la continuidad formativa a lo largo de la vida y no se convierte en un callejón sin salida. Sin embargo, a la hora de buscar soluciones, parece que nadie encuentra el camino adecuado. Los dos borradores citados anteriormente son un ejemplo más del desconcierto de los gestores políticos.
Por otro lado, nuestros redactores de legislación y nuestros legisladores padecen papanatismo agudo. Piensan que, copiando el nombre de una cosa, esta goza de los valores que se le suponen al original. Voy a intentar reflexionar sobre el segundo de los borradores citados, el referente a la formación dual.

1.    Recientemente, he escrito sobre el experimento con gaseosa que la Generalitat de Cataluña va a poner en marcha en relación con la implantación limitada del sistema dual (http://emiliopalacios.blogspot.com.es/2012/05/el-sistema-dual-de-formacio_30.html) y en anteriores ocasiones manifesté mis dudas y peros sobre la validez actual de dicho sistema en el caso concreto de su aplicación en Alemania (http://emiliopalacios.blogspot.com.es/2011/06/jovenes-trabajo-y-formacion-en.html y http://emiliopalacios.blogspot.com.es/2011/08/la-rumba-de-la-fp.html).
Creo que el Gobierno del Reino de España, en el proyecto de real decreto (PRD, en adelante) en el que se establecen las bases de la formación profesional dual, aunque habla de sistema y marca pautas, criterios y principios, también plantea un experimento y no se propone implantar un sistema. La lectura del PRD nos hace deducirlo: “establecer el marco para el desarrollo de proyectos de formación profesional dual en el sistema educativo”, “los proyectos irán dirigidos fundamentalmente a los ciclos formativos de formación profesional que tradicionalmente se han acercado a esta modalidad de formación con empresas del sector” (y cita algunas), “los proyectos se llevarán a cabo en centros educativos que dispongan de entornos productivos que reúnan requisitos idóneos para su aplicación”… No se trata de un sistema sino de un “proyecto”, es decir, un plan, una intención o un pensamiento.

2.    Si el PRD utilizar gaseosa para rebajar la calidad del producto que ofrece también recurre a ella para endulzar la vida del empresariado, pues las bases para implantar el sistema de formación profesional dual son una perita en dulce para aquél:  
  •     “Las empresas podrán financiarse el coste de la formación inherente al contrato mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, con cargo a la partida prevista en el presupuesto del Servicio Público de Empleo Estatal para la financiación de las bonificaciones en las cotizaciones de la Seguridad Social acogidas a medidas de fomento de empleo por contratación laboral” (art. 26,1). Es decir, la formación de los trabajadores sigue siendo gratuita para la empresa. La consideración de la formación como una inversión es una mera utopía. Ya que nuestros gobernantes, los de aquí, allá y acullá, son tan admiradores del sistema dual alemán, podrían copiarlo al pie de la letra: la inversión en formación dual es 90% a cargo de la empresa y 10% a cargo de la Administración pública.
  •             Las subvenciones para la formación dual “serán otorgadas por concesión directa” (art. 26, 2). El Gobierno dice: usted pida, nosotros le damos y después haga lo que quiera. Todo control se fía a la Inspección educativa que “realizará el seguimiento del desarrollo de los programas de formación tanto en el centro educativo como en la empresa”. ¿Inspección qué? ¡Venga ya, un poco de seriedad!
  •            La formación dual que se propone es cosa de dos: centro educativo y empresa, empresariado y poder público. Los “incómodos” sindicatos quedan fuera. No participan en la planificación del sistema, en la programación de la oferta formativa, en la evaluación de resultados, en el control de la aplicación de las subvenciones, en la sistematización de los convenios entre empresa y Administración, en la distribución de los horarios de formación y trabajo… La formación dual no es parte de la negociación colectiva. 

3.    A estos beneficios empresariales, hay que añadir otro que supone un gran detrimento para la persona formada en el sistema dual. Una vez finalizado el período de formación, el empresario no tiene ninguna obligación de contratar a la persona formada, ni por un período mínimo. Si te he visto, no me acuerdo. Que pase el siguiente o la siguiente. El sistema va a permitir formar a una persona en un (único) certificado de profesionalidad y en relación con un (único) puesto de trabajo. Ello tiene, entre otras, dos consecuencias: la positiva es, también en este caso, para la empresa, que ha seleccionado al trabajador-alumno y dispone de una persona formada con un importante grado de adaptación a un puesto, amoldada a una cultura de empresa. Acabado el período formativo no hay ninguna obligación de contratación, pero sí que se dispone de una mano de obra preparada para aquello concreto que la empresa pueda necesitar, cuando considere que lo necesita y sometida a unas condiciones laborales y económicas también diseñadas a medida de los intereses de la empresa. La consecuencia negativa es siempre para el trabajador-alumno que ve cercenada su capacidad de adaptación a puestos de trabajo y entornos laborales diferentes, además de que, una vez acabado el período formativo, habrá de salir a la búsqueda de trabajo como uno más. Es decir, el valor añadido que debe aportar toda formación, en lo que a saberes, capacidades y competencias se refiere, será minimalista, sólo para un único puesto de trabajo y, tal vez, para una única empresa.
4.    Algunas otras observaciones y preguntas, aunque no sean todas las posibles:
  •       El PRD no deja nada clara la diferencia entre sistema dual (eje, la empresa) y sistema en alternancia (eje, el centro de formación).
  •            “Los mecanismos de gestión, especialmente los que afectan a la formación dual del sistema educativo son confusos. Por lo que manifiesta el decreto, la base jurídica son los artículos 39.6, 41.2 y la disposición final 6ª, reguladores de la formación en centros de trabajo, por tanto, la base legal es muy débil: acreditación de profesorado de empresa, de instalaciones,…” (Francisco Miranda, en correspondencia privada).
  •             El sistema dual se plantea sometido al sistema educativo.
  •            ¿Cuál es el régimen que regula el acceso al sistema dual?
  •             En relación con el programa formativo, ¿qué quiere decir y cómo se articula eso de la formación “impartida en el centro educativo conjuntamente por los expertos de la empresa y el profesorado del centro” y “en la empresa impartida conjuntamente por los expertos de la empresa y el profesorado del centro” (art. 29,1)?
  •             La orientación personal y profesional, si exceptuamos la destinada a los aspectos meramente mecánicos e instrumentales del sistema dual, brilla por su ausencia en el PRD.
  •            ¿Quién, cómo, dónde, cuándo, serán formados didáctica y metodológicamente los formadores de la empresa? ¿Quién, cómo, dónde, cuándo, serán formados los formadores del centro de formación sobre la cultura de empresa y sobre los derechos laborales de los trabajadores-alumnos?

miércoles, 30 de mayo de 2012

El sistema dual de formació professional català: experiment amb gasosa

Nota de premsa del Consell Executiu de la Generalitat de Catalunya: “El Govern ha avalat avui l’informe per donar l’impuls a la Formació Professional que ha de permetre afavorir la reactivació econòmica. L’informe recull diferents accions que milloren l’oferta formativa i alhora consoliden la formació professional com una aposta de futur. Per fer-ho possible, s’ha acordat fer una clara aposta per la formació dual, que significa una major vinculació amb el món empresarial que ha de servir per fomentar l’ocupació”.
http://www.govern.cat/pres_gov/AppJava/govern/govern/consell-executiu/acords-govern/notapremsa-147859.html?mode=static

Un cop més, i són infinits, el Govern de la Generalitat de Catalunya – ara, l’actual; abans, l’anterior; més abans, el mateix d’ara – torna a la càrrega amb un experiment amb gasosa en l’àmbit de l’educació-formació. Ara toca, una altra vegada, “impulsar la formació professional amb l’objectiu de reactivar l’economia”. Podria cloure aquí aquesta entrada amb una sonora riallada, però aportaré algunes reflexions perquè el tema de la formació del jovent (així com la seva relació amb l’economia i el treball) és prou seriós i de nou es tracta amb desídia i falòrnia.

D’altra banda, en l’afamat sistema dual no tot és or. Aquí faré referència al cas alemany, malgrat que també està implantat a d’altres països europeus (com ara, Àustria, Dinamarca, Suïssa, però amb característiques diferents). 

1.    Per començar es fa servir el terme “sistema dual” com si fos la panacea.

En parlar de la formació professional dual, pensem immediatament en el sistema alemany de formació dels joves com a professionals. Aquest sistema compta amb molts anys d’història (s’inicià l’any 1874), però, actualment, es troba amb diferents greus dificultats per raons diverses de les quals citaré només algunes.

D’una banda, la manca de nivell de qualificació personal i professional dels joves alemanys un cop acaben el seu itinerari formatiu-laboral, car són formats a mida de les necessitats d’una determinada empresa i, com a molt, d’un determinat sector d’activitat – per això, donat que gaudeixen d’una formació més comprensiva, els joves formats en altres països europeus tenen bona acollida en el mercat de treball alemany -. Aquesta realitat es pot constatar consultant, per exemple, els informes elaborats per la Fundació Bertelsmann (Verbesserung des Übergangs von der Schule in die Berufsausbildung – resultats de l’enquesta sobre “transició de l’escola a la formació professional”-, 2011; Reform des Übergangs von der Schule in die Berufsausbildung – “reforma de la transició de l’escola a la formació professional”, 2011; Dauer von Ausbildungsberufen, - resultats de l’enquesta sobre “durada de les ocupacions”, 2012) o llegint la pàgina web de l’Office fédéral de la formation professionnelle et de la technologie OFFT de Suïssa, que gosa titllar el sistema alemany com “mancat d’actualització i poc útil” per a la llarga vida professional que espera al jovent, és a dir, no aporta valor com a instrument de formació a futur. Igualment, i en la mateixa línia, es pot fer lectura d’altres documents i informes, com ara, http://www.ceras-projet.org/index.php?id=1621 i

[Sense anar més lluny, un diari com El Mundo, tan admirador de l’actual situació socioeconòmica alemanya i del mode de fer alemany, s’ha despatxat molt recentment amb una desqualificació del sistema dual alemany:

Tal vegada, un dels aspectes més negatius del sistema dual alemany és que no persegueix cap finalitat social, tan sols dóna resposta a les demandes i interessos de les empreses. L’any 2009 es van quedar sense plaça de treball-formació 103.000 joves i, l’any 2010, 153.000 joves més (informe Bertelsmann). Està en mans de les empreses el fet d’acollir joves o no i el centre de formació té l’obligació de recollir a aquells que les empreses han seleccionat. Servei públic i social? Cap. Orientació i adequació a les potencialitats dels joves? Cap. Tan sols un quid pro quo: m’interesses?, t’interessa allò que t’ofereixo? Tens plaça. En cas contrari, pots anar a formar-te, però fora del sistema dual.

Sens dubte, hi ha una característica pròpia del sistema dual alemany que deu agradar força als governants catalans: la centralització. El poder d’organització i gestió està en mans de les Cambres de Comerç i dels Lands, tot ignorant la realitat local. 

2.    Per continuar, el concepte dual s’aplica a casa nostra paternalísticament “a la catalana” a favor de les empreses.

El director de l’Àrea de Formació Professional de la Cambra de Comerç de Bonn, senyor Juergen Hindenberg, en la jornada sobre “Formació dual a Alemanya: visions i experiències”, organitzada per la Fundació BCN-Formació Professional, celebrada el passat dia 25 de maig, va informar que les empreses alemanyes fan una inversió anual en formació dual propera als 30.000 milions d’euros (segons l’informe Bertelsmann, 14.700 milions l’any 2007). Els conceptes principals d’aquesta inversió són els salaris dels joves i les hores dedicades pels treballadors-formadors a formar-los.

Quina inversió faran les empreses catalanes? Segons l’acord signat entre el Departament d’Ensenyament i el president de la Corporació Alimentària Guissona, aquesta “oferirà estades a l'empresa a través de la formació en alternança i amb formació dual, mitjançant contractes laborals o beques”. Està per veure com es concreta finalment “la cosa”, però hi ha indicis que apunten que la major part de la inversió anirà a càrrec de l’administració pública catalana en forma de beques.

D’on surt aquesta deducció? En la mateixa jornada del passat dia 25, es va preguntar a la representant de la Cambra de Comerç de Barcelona si han realitzat un càlcul aproximat de la inversió necessària a fer per les empreses en cas que el sistema dual s’implanti a Catalunya de forma generalitzada, no en petits assajos. La resposta va ser doblement reveladora: “És un treball llarg de fer. Ara estem iniciant el camí i haurem de consultar als associats. També esperem la col·laboració de l’Administració”.

Estan els empresaris catalans preparats i disposats a proporcionar les prestacions que el sistema dual exigeix?, cerquen quelcom més que mà d’obra barata o gratuïta?, són conscients que, un cop implantat el sistema dual, no podran acusar el sistema educatiu-formatiu d’ésser incapaç de donar resposta a les demandes de les empreses? Les empreses disposen de treballadors capacitats per donar formació als joves del sistema dual? Com es prepararan els formadors?, qui els prepararà?, qui haurà d’invertir en la seva formació... Molt em temo que, si es vol implantar el sistema, serà “la mamà Generalitat” qui haurà de fer-se càrrec de tot.

3.    D’altra banda, es parla de sistema dual i a Catalunya es fa un experimentet no es planteja un sistema.

Un sistema és un “conjunt d’elements organitzats, principis, regles... sobre una matèria, enllaçats entre ells d’una manera racional, segons un mètode determinat” (J.B. Xuriguera, Nou diccionari de la llengua catalana). O bé, és un “tot orgànic” (Institut d’Estudis Catalans, Diccionari de la llengua catalana), és a dir, organitzat.

Doncs bé, suggereixo la lectura de la nota de premsa a la que faig referència a l’inici d’aquest article. En primer lloc, el Consell Executiu de la Generalitat  es limita a fer una nota de premsa en la qual parla d’un conveni signat amb una confederació empresarial i, al final de la nota, diu que això és la nova FP dual catalana. En segon lloc, la nota afirma que “amb el nou model, els alumnes tenen un contracte o beca salari i fan part de la formació en una empresa, ja sigui teòrica o pràctica”. En què quedem: contracte o beca?, contracte becat o beca contractual?, formació teòrica o formació pràctica en una empresa?, formació teòrico-pràctica en una empresa? Qui finançarà aquestes beques-salari?, continuarà fent-lo l’erari públic?, en aquest cas, com és possible que la formació teòrico-pràctica en un centre de formació tingui com a finalitat “l’activitat productiva a l’empresa”? (veure, a la web del Departament d’Ensenyament, el document Una nova Formació Professional per reactivar l’economia. Un model vinculat a l’empresa per fomentar l’ocupació. Barcelona, 8 de maig de 2012).

Ítem més, aquest últim document torna a insistir en presentar un experiment, no pas un sistema, car repeteix la confusió conceptual i pràctica del “nou model” en relació a la tipologia de relació entre formant i empresa. Afirma que permetrà a l’empresa participar en activitats formatives, mitjançant “l’acolliment dels alumnes amb contracte laboral o amb pla de pràctiques formatives remunerades amb beca salari”. Una cosa o l’altra? Qui decideix què i quan? Qui, finalment, paga? 

Igualment, el document citat anteriorment barreja la presentació del “nou model de FP” amb adaptacions curriculars portades a terme fins ara a Catalunya entre les quals no figura el cicle formatiu de grau superior de processos i qualitat en la indústria alimentària que és l’objecte de l’acord firmat entre el Departament d’Ensenyament i la Corporació Alimentària Guissona. Està en procés d’adaptació aquest cicle formatiu?, quina part s’adaptarà: el 45% (és el que diu el document del Departament del passat 8 de maig)? Però, el sistema dual alemany dedica l’80% del temps de formació-treball a la part pràctica en l’empresa i el 20% al centre de formació. Quina mena de model dual serà el català? 

4.    Finalment (per ara), algunes qüestions més que estan per clarificar en el model dual català: quants anys tardarà en completar-se?, qui formarà els treballadors-formadors?, qui atorgarà les titulacions (en el sistema alemany ho fan les cambres de comerç)?, com i quan s’adequarà l’actual professorat de formació professional inicial a la nova situació (en els aspectes curriculars, laborals, formatius de posada al dia...)?, quin paper jugarà l’orientació formativa i professional del jovent en el nou sistema (en el sistema alemany, cap ni un)?, quantes empreses estan disposades i poden, realment, donar resposta al nou model? Etc., etc. etc. Ah!, i el nou model ¿és “cosa dels d’ensenyament” o els de treball també tenen quelcom a dir?

viernes, 18 de mayo de 2012

Un derecho universal menos: la sanidad

El amigo Ignacio me ha enviado la intervención de la ministra Mato [la del marido corrupto en la trama Gürtel] en la puesta de largo de la nueva cartilla del Seguro que “universaliza la sanidad”, según palabras de la mendaz y farsante señora. La intervención de la ministra me ha empujado a echar un vistazo a la nueva legislación sobre el tema.

He comprobado que, como quien no quiere la cosa, hemos perdido otro derecho universal: hemos pasado de titulares de un derecho a dependientes del seguro (asegurados). Hasta ayer mismo, los españoles y los extranjeros (según lo que dicta la ley de extranjería) teníamos derecho a la protección de la salud y la atención sanitaria. Hasta ahora se trataba de un derecho universal para unos y otros. Con ciertas limitaciones, es cierto, impuestas por las prescripciones facultativas y por el control de posibles abusos.

Dado que, repito, hasta ahora, se trataba de un derecho universal, la sanidad se financia con recursos provenientes de los impuestos, no con las cotizaciones a la Seguridad Social. La sanidad se paga con los impuestos procedentes del IRPF, el IVA y otros impuestos. Como era un derecho universal, su aplicación estaba encuadrada en el Sistema Nacional de Salud, conformado por el Gobierno central y las Comunidades Autónomas. Como se trataba de un derecho universal ya no teníamos la “cartilla del Seguro”, en la que figuraban los “titulares” (cotizantes) y los “beneficiarios” (componentes de la familia del titular, habitualmente, mujeres que sólo trabajaban en casa e hijos menores de 26 años). Cada uno tenía su tarjeta sanitaria, cada uno era titular del propio derecho.

De un plumazo, es decir, una sencilla firma, realizada con pluma de oro [quién sabe si un regalo diferido de la Gürtel], la señora Mato (bueno, y Rajoy, y el que cayó del guindo, y el Werdzas, y el resto de la patulea) nos han devuelto, también en la sanidad y la salud, al lugar donde consideran que nunca debíamos haber salido: nos han retroproyectado a la época del franquismo. Ya se sabe que con él algunos vivían mejor; bueno, nunca han dejado de vivir tan bien como entonces. Como ellos no han salido de allí, tienen la amabilidad de devolvernos a nuestro lugar de origen para que podamos estar con ellos, en plan de iguales, vaya.

Ahora, para poder acceder a las prestaciones sanitarias habrá que “estar de alta” o “asimilado” (los pensionistas y parados somos asimilados, -ya veremos hasta cuándo-) en la Seguridad Social, a pesar de que los ingresos procedentes de las cotizaciones no están destinadas a la sanidad, sino que están destinados a financiar las prestaciones de jubilación, invalidez, enfermedad común o profesional y paro.

Esto quiere decir que las personas que trabajan en casa dejan de ser titulares del derecho a la salud. Vuelven a ser “beneficiarias”, si el marido (dado que suele tratarse de mujeres) las tiene a su cargo; si no las tiene, no tendrán derecho a la salud. Otro tanto sucede con los hijos menores de 26 años o que tienen una discapacidad superior al 65%, que sólo serán beneficiarios si están a cargo del titular de la “cartilla”. En caso contrario, unas y otros han dejado de tener derecho de acceso a la sanidad pública…, a no ser que la paguen enterita.

¡Ah!, y no nos olvidemos de todos los demás que quedan en el limbo sanitario, dada su “situación non grata”: miembros de familias formadas por parejas del mismo sexo, extranjeros, huérfanos sin “titular”, jóvenes menores y mayores de 26 años que aún no han tenido ocasión de trabajar y que han osado independizarse viviendo a base de trabajillos negros, porque es lo único que les ofrecen…

Por cierto, ¿habéis oído cómo ha aumentado inmediatamente el volumen del griterío de los partidos “de la izquierda” parlamentaria por la nueva expropiación del derecho universal a la sanidad?, ¿habéis leído sus proclamas e invitaciones a salir a la calle a exigir la devolución de un derecho universal y constitucional de las personas nacidas o que habitan en este país? Yo, tampoco.

viernes, 20 de abril de 2012

Los partidos políticos son necesarios..., si cambian

Hoy, aquello que sucede en un partido político es imputado a todos. Se acabó el “y tú más”. Existe una corresponsabilidad objetiva en el sistema político de tal manera que nadie escapa al descrédito. Terreno abonado para la demagogia y para la extrema derecha. La corrupción, principalmente, el uso en beneficio personal o partidario de los recursos públicos y la falta de referentes ideológicos facilitan la generalización. Es un error, pero sus consecuencias se convierten en un hecho político, porque afecta a la política y a su desarrollo.
La democracia solo existe cuando hay estructuras sociales de participación. Y a éstas les llamamos partidos. Ciertamente, pueden darse estructuras sociales de participación fuera de los partidos – asociaciones, alianzas, agrupaciones… -, pero sólo ellos pueden participar en política. Pueden cambiarse las modalidades de agrupación pero a la hora de la verdad, en el momento de presentarse a una elección, sólo valen los partidos, tengan el nombre que tengan. Las revueltas producidas en los países árabes son un buen ejemplo de asociación política –intangible, atomizada – que, finalmente, no han participado en la política.
En el espacio democrático, debemos preguntarnos qué esperamos realmente de los partidos y qué exigimos de ellos. Esperar y exigir, porque no pueden limitarse a ser maquinarias electorales. Esperar y exigir, porque la vocación política requiere su constante presencia social en contacto capilar con todos los problemas que se plantean a la ciudadanía. Es innecesario hablar de la importancia del papel que deben cumplir, sobre todo, en un tiempo de crisis social, económica, cultural, moral, como la actual.
El problema que se plantea es la urgencia del cambio que los partidos necesitan realizar en su relación con la ciudadanía, porque vivimos momentos de demagogia, de frustración, de debate insuficiente. No pueden continuar con la cabeza bajo la arena. Tienen la obligación de cambiar de personas, de cultura, de modos de hacer. Tienen el deber de saber gestionar el poder que les es concedido, de no traicionar a sus propios electores, de anteponer los intereses de los ciudadanos a los del partido, de escuchar a los ciudadanos antes que embarcarse en alianzas palaciegas, de no ignorar las propias imperfecciones, errores, deslices, corruptelas, por miedo a que salgan a la luz… En caso contrario, la anti-política continuará haciendo su agosto.
Espero que aún estemos a tiempo. Sobre todo, con los partidos llamados a sí mismos de izquierdas.

martes, 17 de abril de 2012

Un nuevo ciudadano-sujeto político

• En una entrada anterior de este blog, escribí que, debido a la honda y perversa influencia producida por la lectura de El Manifiesto, el actual presidente del Gobierno español “es un marxista al revés. Invierte los términos: declara la lucha de la clase dominante global contra la clase trabajadora y la clase media”. Sin duda, hoy, la lucha de clases existe y de qué manera. Sólo que al revés. El turbio neoliberalismo, con el cuarteto Ángela–Nicolás-Mario y Mariano a la cabeza, ha metido la directa contra las conquistas sociales y políticas del movimiento social y del movimiento obrero europeo conseguidas hasta los años setenta (y los ochenta, en el caso español).
• Nos encontramos en medio de un furibundo ataque a aquellas conquistas sociales y políticas, logradas a un alto precio. La doctrina neoliberal se impone desde los gobiernos - manu militari “cuando es necesario”, como en Grecia” -, comprimiendo los salarios, cortando en seco los gastos sociales, eliminando derechos, enviando al paro a millones de personas y empobreciendo a los menos pudientes de todas y cada una de las sociedades a las que dicen defender. En suma, trabajadores desprotegidos y esquilmados. Junto a ellos, millones de jóvenes, y cada vez menos jóvenes, en situación de precariedad, algunos supercualificados, víctimas de una flexibilidad salvaje – iniciada por una parte de la izquierda, es cierto – que les priva de dignidad y de futuro. Unos y otros, mientras tanto, bastante tienen con luchar contra la pobreza y, habitualmente, lo hacen divididos, hasta el punto que algunos incluso aceptan como buena la teoría que defiende que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades – olvidando en la práctica cómo viven “los otros” y las posibilidades que disfrutan, logradas a costa de los trabajadores que ahora sojuzgan -.
• Corre también la especie de que los partidos políticos, así urbi et orbi, son los causantes de la actual situación. A ellos se les ha adjudicado toda clase de males. No niego que sean causantes de algunos – unos más que otros, sin duda -, pero no por ello debemos prescindir de ellos, botarlos (con b). Bien es verdad que muchos políticos, tanto de la izquierda, como los de la derecha, se han hecho meros profesionales de la política, protegidos por un lenguaje técnico y burocrático que, en su mayor parte, es impermeable a los mensajes de la ciudadanía que se muestra políticamente consciente y activa.
• Es bien cierto que la doctrina neoliberal ha hecho presa también de parte de la izquierda y que ésta tiene miedo a aparecer como defensora de viejas ideologías (el fantasma del socialismo real de los países del Este europeo). Es cierto, igualmente, que la izquierda se ha preocupado poco, salvo opciones individuales, de difundir porqué ha nacido la crisis, cómo se ha desarrollado, por culpa de quién y de promover la persecución judicial de los causantes (ni la izquierda que ha gobernado, ni la situada en la oposición).
• Por otro lado, la ciudadanía, en conjunto, no hemos respondido, hasta ahora, de forma beligerante frente a este estado de las cosas políticas, económicas y sociales. Nos hemos acomodado, es decir, nos hemos acostumbrado a situaciones fáciles y, cuando han venido mal dadas, hemos buscado casi siempre salidas individuales o nos hemos refugiado en el llanto y crujir de dientes, porque hemos perdido buena parte de nuestros juguetes. Nuestro llanto ha sido (es), la mayoría de las veces, con lágrimas de cocodrilo, pues quisiéramos salvarnos individualmente y mantener privilegios sin deberes. El crujir de dientes se lo dedicamos, principalmente, a nuestros políticos. Justamente, en muchos casos, pues parte de ellos son espabilados que hacen caja – para sí mismos y/o para el partido -. Injustamente, cuando hacemos tabla rasa, considerando a todos igual, y, como consecuencia, nos desentendemos de la acción política. Es decir, de nuestro deber de actuar en tanto que ciudadanos con derechos y obligaciones.

Ante este estado de la cuestión, considero que no podemos dilatar más una reconversión individual y colectiva y que tenemos el deber ciudadano de hacer frente a la actual lucha de clases. Con ideas nuevas, eso sí. Es preciso que surja, con urgencia, un nuevo ciudadano-sujeto político. La democracia debe ser reescrita, abierta a la participación, eliminando la concentración de poder y de privilegios de los representantes, renovando las instituciones, limitando mandatos, estableciendo incompatibilidades… Pero, es imprescindible también que aparezca un nuevo ciudadano-sujeto, capaz de actuar con fuerza en la esfera política. Es el momento de movilizarse y de tirar los muros levantados por los mecanismos perversos del neoliberalismo y de las prácticas políticas obscenas.
Un nuevo ciudadano-sujeto que empiece por actuar en el ámbito físico más cercano. Que, implicado de abajo arriba, haga suyos los bienes comunes más cercanos y participe en la construcción de unos bienes comunes locales, nacionales y comunitarios (de la Unión Europea) no sometidos a reglas mercantiles. Un ciudadano-sujeto que active los movimientos ciudadanos defensores de los derechos humanos, civiles, laborales, de lucha contra la ilegalidad y la corrupción, de defensa de la dignidad y la igualdad de la mujer, de mejora de la calidad educativa y sanitaria, de preservación y mejora del medioambiente… Un nuevo ciudadano-sujeto que sea actor y agente del sistema democrático de representación política, único que garantiza la participación de todos los ciudadanos en condiciones de igualdad.
Para ello, hemos de conseguir, mediante la acción, que esta democracia sea verdaderamente participativa, única manera de alimentarla, garantizarla, estimularla y controlar su calidad. Una participación de estas características no puede limitarse sólo a la administrada habitualmente por los partidos políticos y, mucho menos, estar sometida a los criterios del mercado – la moda de los gobiernos técnicos -. Una participación que haga propios también los procesos políticos, obligando a los diversos poderes a justificar y exponer de manera clara las decisiones adoptadas, después de haber oído y tomado en consideración las instancias participativas de la ciudadanía.

sábado, 31 de marzo de 2012

Mariano tiene dos dioses y es marxista

Es un hombre creyente en el dios católico. A su iglesia no se le toca, es más se le obedece y sigue sus consignas. Para ello, encarga al beato Alberto que fulmine lo poco que quedaba de laico en este país. Es un hombre creyente en el dios mercado y a éste le ofrece trabajadores en el ara del sacrificio. Con esta finalidad, encarga a la improductiva Fátima (el nombre engendra el portentoso milagro: ser ministra de trabajo sin haber trabajado nunca) http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/2012-03-28/fatima-banez-la-ministra-de-trabajo-que-nunca-ha-trabajado/2012032818065400506.html, que liquide la negociación colectiva, abola la conciliación del trabajo con la vida personal y familiar, extinga la indemnización por despido… En resumen, que acabe la obra de convertir al trabajador en pura mercancía, dejándolo sin dignidad y sin derechos. Para poner el lazo a los presentes ofrecidos a los mercados, ha confiado al vicetiple Montoro y al torvo Guindos la elaboración de un presupuesto que combina “sacrificios con equidad”.

¿Escuchar a la ciudadanía y a los sindicatos? Para qué. ¿Rendir pleitesía a los grandes empresarios y a los banqueros? Es “deber de buen español”. Claro que, para cumplir con todo ello, ejerce además de paleto papanatas: piensa que todo lo que viene de Alemania es mejor.

Pero este buen español nos oculta algo: ha leído El Manifiesto y lo pone en práctica. Está encendiendo la mecha de la lucha de clases. Se ha aliado con la banca y con la gran empresa, es decir, la clase capitalista y los patronos. Es un marxista al revés. Invierte los términos: declara la lucha de la clase dominante global contra la clase trabajadora y la clase media. Aplasta, imponiendo sacrificios, a los más débiles al grito de “¡ricos y poderosos uníos!”. "Aquí hay un buen español dispuesto a ser vuestro brazo armado… por la gracia de dios" [como el otro]. Este es Mariano.

domingo, 25 de marzo de 2012

La normativa que regula la reforma laboral como buena práctica de ingeniería jurídica

De la misma manera que tenemos café sin cafeína o cerveza sin alcohol, ahora disponemos de una norma que está destinada a crear empleo pero que “no creará empleo” (Mariano y sus virreyes, dicen). La norma que reforma el mercado laboral utiliza una terminología falsa destinada a mistificar nuestra percepción y hacernos pensar lo que realmente no es, empezando por el mismo título dado que con ella no se reforma el mercado laboral.

El lenguaje jurídico es, generalmente, creativo dado que genera normas, actos administrativos, sentencias… Como todo lenguaje especializado, dispone de terminología propia, aunque con un cierto nivel de complejidad iniciática. No en balde se trataba, originariamente en el mundo romano, de un lenguaje sacerdotal: el pontífice máximo era sacerdote y jurista. Por otro lado, además de incorporar elementos creativos representa una cierta forma autoritaria de ejercicio del poder.

El real decreto ley que reforma el mercado laboral encarna, sobre todo, este último aspecto y, desde el punto de vista creativo es, ante todo, “un excelente ejercicio de ingeniería creativa jurídica” (profesor Pérez Amorós, catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad Autónoma de Barcelona-UAB), como la ingeniería creativa económica, fiscal, contable… Y, siguiendo con la proximidad a lo religioso, el profesor afirma que la repetida norma es “el Concilio de Trento” de las relaciones laborales, por su lenguaje excesivamente neoliberal y que nos retrotrae al siglo XIX. Se trata de una norma intervencionista, que no respeta los pactos sociales, que cambia el modelo de negociación colectiva reduciéndola a negociación individual.

La norma convierte a los empresarios en emprendedores, alarga los períodos de prueba hasta un año, manifiesta su carácter penalista frente a los trabajadores que son declarados malos por naturaleza, abusa del derecho comparado que amolda según los intereses del partido gobernante, retuerce y maltrata la negociación colectiva hasta el punto de provocar la ruptura del pacto social existente durante años.

En una conferencia impartida en el marco de las jornadas sobre “Crisis, empleo y cambio social en el Sur de Europa” (Institut d’Estudis del Treball de la UAB), el profesor Pérez Amorós ha tirado de proverbio para explicar la falsedad jurídica de la norma: “ha dicho media verdad, cuando diga la otra media, descubriremos que ha dicho dos mentiras”.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Mala tempora currunt. Diálogo frente a racismo y xenofobia

En los últimos años, la ola racista, antisemita, antimusulmana, xenófoba, va extendiéndose por Europa de Norte a Sur y de Sur a Norte. Desde Utoya y Oslo, a Florencia y Marsella, el esquema es siempre el mismo: un asesino, aparentemente solitario, relacionado con un grupo neonazi, abre fuego indiscriminadamente contra seres indefensos por el mero hecho de ser árabes, negros, socialdemócratas, judíos. No importa si es por el color de su piel, por la religión que profesan, el país de origen o la militancia política. El caso más reciente se ha producido en Marsella. Dice la prensa que el asesino pertenece a un grupo con antecedentes nazis y ahora se proclama muyaidin. Qué más da. En esta ocasión los damnificados han sido judíos. Hace unos días lo fueron militares franceses de origen magrebí y antillano.

Pero el terreno ha sido abonado y regado previamente. A lo largo del mes de febrero, en plena campaña electoral francesa, Sarkozy viró violentamente más hacia la derecha de lo que ya estaba con el objetivo de disputar votos al Frente Nacional. En ese viraje no dudó en recurrir a la islamofobia. Es evidente que, sin ideas que defender y lejos de todo tipo de escrúpulos morales y éticos, se buscan enemigos exteriores. Ahora proclama que “se ha hecho todo lo posible para asegurarse de que el sospechoso sea arrestado y llevado ante la justicia para la rendición de cuentas por los delitos cometidos" (“Le Monde”, 21 de marzo de 2012). ¿Qué sospechoso: él, el muyaidin o ambos?

En España también disponemos de ejemplos de “atizadores” profesionales. Durante la última campaña electoral celebrada en Cataluña, tuvimos que escuchar en boca de Durán Lleida – artista en eso de atizar la xenofobia – que “hay demasiados Mohameds y pocos Jordis”. En la misma campaña, el PP no dudó en distribuir panfletos con el lema “no queremos rumanos” y en relacionar directamente delincuencia con inmigración. Ayer, leíamos en la prensa (El País) que un instituto de Burgos ha expulsado a una alumna por llevar el hiyad dado que considera que ha incurrido en "una conducta perturbadora y gravemente perjudicial para la convivencia en el centro". El listado de ejemplos sería interminable.

La crisis económica, moral y ética que recorre Europa genera frustración, resentimiento, rencor colectivo. A su vez, algunos partidos políticos y medios de comunicación favorecen las bajas pasiones. Las plantas venenosas crecen en terreno adecuado y el terreno es vasto. El odio al diferente se nutre de ideas enarboladas por racistas “racionales” que infestan la opinión pública.

Reclamar vigilancia es necesario, pero no suficiente. Europa, todos nosotros, ha de volver a ser capaz de imaginar y construir vías de diálogo con “el otro”. Una vez más, es imprescindible la reflexión y el compromiso con el derecho humano a ser diferente.

sábado, 17 de marzo de 2012

La educación española en manos de la derecha conservadora, confesional y ultraliberal

El director de la revista Cuadernos de Pedagogía, Jaume Carbonell publica un jugoso editorial, en el número 421 de marzo de 2012 [http://www.cuadernosdepedagogia.com/], bajo el título “Las 10 ocurrencias del nuevo ministro” de Educación, Cultura y Deporte (quien tanto abarca, poco aprieta, es decir, se dedica a cazar moscas, aunque, sin duda, apretará y ahogará a la enseñanza pública). Carbonell afirma que el ministro se propone llevar a cabo una política neoliberal y conservadora. Es evidente que, pese a personificar estas características en dicho ministro, lo mismo puede afirmarse de los consejeros y consejeras de educación de las comunidades autónomas españolas en las que gobierna la derecha. El caso de Cataluña es también paradigmático, con el agravante del nacionalismo provinciano y clasista que caracteriza a su gobierno. Es decir, tanto monta.

Creo que la cosa va mucho más allá de lo que afirma Carbonell y que no se trata de simples ocurrencias. El pensamiento y el discurso del ilustre valido son una mera caricatura, resultado del más puro revoltijo del conservadurismo, el confesionalismo religioso católico y el ultraliberalismo. Bajo esta óptica trata los temas que le interesan: autoridad confundida con autoritarismo; rigurosidad como marca de la casa; negación del valor de la pedagogía; selección y exclusión tempranas; negación del derecho a acceder desde la escuela infantil a la ciudadanía democrática y a la autonomía solidaria; adoctrinamiento catequístico; odio a los enseñantes.

El ministro vende una escuela clasista y promueve una escuela de la desconfianza. Defiende los recortes presupuestarios basándose en la peregrina idea de que “el incremento de los recursos lleva a un deterioro de los resultados”. ¿Está diciendo, entre otras cosas, que hay un excesivo número de profesores y que ello provoca el empobrecimiento de la enseñanza? Efectivamente. ¿Y qué persigue? Enfrentar las familias con los profesores. Sabe que la sociedad española tiene alergia al corporativismo, al funcionariado (no importa que cada vez haya menos funcionarios entre el profesorado; eso se lo calla), y que su discurso cae en campo abonado.

¿Por qué el ministro no aprovecha su ministerio (concepto tan católico) para llamar a todos los actores de la comunidad educativa a una cruzada (él, tan de la iglesia católica) a trabajar juntos en una visión democrática de la escuela, como parte de un proyecto educativo compartido? Porque el ministro piensa que la escuela – salvo la confesional, clasista y elitista que defiende – es un peligro. Teme que la escuela colabore en la construcción de proyectos de vida para los niños, los jóvenes y los adultos. Teme que la escuela imparta enseñanza no fundamentalista y que, además, lo haga por igual para todos. Teme que la escuela anime a los ciudadanos más o menos jóvenes, a la unidad frente al individualismo, a la cooperación y la responsabilidad colectiva.

El ministro está claramente contra una escuela de la libertad individual y colectiva, de la cohesión social, de la solidaridad, del proyecto pedagógico comunitario. El ministro está contra una escuela que colabore en preparar a las personas para afrontar los desafíos culturales, sociales, económicos y democráticos que nos depara nuestra época.

viernes, 16 de marzo de 2012

"Los mercados" a por el agua que bebemos

Por si fuéramos pocos, parió la abuela: no tienen bastante con controlar las fuentes de energía fósiles y buena parte de las renovables - además de la física y la intelectual humanas - que ahora van a por el agua, no ya como fuente de energía (ya es suya) sino como elemento vital de la vida humana.


El 1999, el vicepresidente del Banco Mundial, que debe saber mucho sobre el tema porque está implicado desde hace años en la caza y captura del agua, afirmó: "Si las guerras del siglo XX se han provocado por el petróleo, las del siglo XXI tendrán como objetivo el dominio del agua". La OCDE acaba de publicar el informe La gouvernance de l'eau dans les pays de l'OCDE (también está disponible la versión en inglés), que, además de ilustrar sobre cómo se debe gobernar la gestión del agua a escala internacional, nacional e infranacional, aborda lo que llama los "retos del agua". Dicho a la pata la llana: cómo hacerse con el control privado del agua. Hoy he leído que, en el marco del VI Foro Mundial del Agua y del Foro Mundial Alternativo del Agua, que está celebrándose estos días en Marsella, "CCOO ha reclamado al gobierno de España que paralice los procesos privatizadores de los servicios públicos de abastecimiento y saneamiento que se están llevando a cabo en distintas ciudades y comunidades autónomas de nuestro país [...], y recuerda que el agua es un bien público que pertenece a todos y no puede utilizarse como moneda de cambio para que se enriquezcan unos pocos" (Boletín COMFIA-CCOO).


Del control sobre el agua mineral a la disputa por la gestión de los sistemas de abastecimiento y saneamiento, de los acueductos y la construcción de diques a la privatización de las reservas hídricas. Y en época de sequía... 


Se trata de una guerra discreta que no se dirime con el fragor de las bombas, que no se combate con ejércitos armados - por ahora y en nuestro país -, pero que se decide en las estancias enmoquetadas de los despachos (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, OCDE, Gobierno y Parlamento italianos, Gobierno de la Comunidad de Madrid...). En algunos casos, el FMI y el Banco Mundial han condicionado la concesión de préstamos a países pobres  a cambio de la cesión de la gestión de los servicios hídricos a empresas privadas externas (la película "También la lluvia" de Icíar Bollaín, nos puso sobreaviso hace unos años).


Poco a poco, el agua va cambiando de estatus: pasa de ser un derecho humano, fuera del alcance del mercado, a convertirse en una necesidad humana que, por tanto, hay que regular con las leyes de la oferta y la demanda. La nómina de los beneficiarios es de alta alcurnia: las francesas Vivendi y Suez, la alemana -¡cómo iban a faltar ellos! - RWE, las inglesas Thames Water y Seven-Trent, la italiana ACEA, la Nestlé, la Danone, la Coca-Cola... ¿Y, en nuestro país? La más espabilada está siendo "La Presidenta Esperanza Aguirre, S.A.", quien ha iniciado el proceso de privatización del Canal de Isabel II.


A los humanos nos declaran una nueva guerra. Habrá que armarse a marchas forzadas.

lunes, 5 de marzo de 2012

Recuperar una política y una acción propia de la Izquierda

Resulta difícil determinar hoy, genéricamente, cuál es el campo de la izquierda por lo que se refiere a la problemática social y económica de la sociedad – la nuestra y las restantes -. A lo largo de doscientos años, la izquierda se ha construido alrededor de una visión del mundo que actualmente no parece muy “practicable”. Esta visión ofrece dos manifestaciones. La primera ha abandonado hace tiempo la idea de un verdadero cambio y toda intención de contribuir a la creación de una estructura de poder diferente, alternativa, y ha practicado sustancialmente la misma política que la derecha, basada en el predominio del mercado por encima del trabajo, en el clientelismo, la privacidad – el “aparato” como propietario de las ideas – y un compromiso genérico con el bienestar. La otra manifestación de la izquierda debate internamente cómo construir y estimular la acción política lejos de las desviaciones practicadas por la primera. Y, nada más, salvo sus incursiones en el ecologismo. Es decir, está igualmente alejada de la sociedad y no encuentra la manera de articular un pensamiento y un discurso que contribuya a armar ideológicamente a la población. [En el primer caso, es sintomática la pérdida de credibilidad social y política del partido que ha representado la socialdemocracia en España: “El PSOE ha perdido tota autoridad moral entre la población, y como es natural, nadie lo ve como punto de referencia en las primeras manifestaciones de reactivación de la oposición social” (en A. Domènech, G. Buster y D. Raventós (2012) Reino de España: bienvenidos al cuatrienio negro, www.sinpermiso.info)].
En palabras de Paolo Flores d’Arcais (La sinistra presa sul serio, MicroMega, 8/2011), la política – en este caso, la de la izquierda - se ha convertido, doblemente, en un hecho privado: “está privatizada, en cuanto que ha sido secuestrada monopolísticamente por un colectivo de políticos de plantilla […] y ha sido sustraída al ciudadano…”. Este tipo de actuación ha comportado un abandono masivo de la militancia, ha desarmado a la sociedad más consciente y ha empujado a la población a la más absoluta pasividad, convirtiendo a los electores en clientes pasivos. Ni tan siquiera los ciudadanos militantes de los partidos tienen posibilidad alguna de cambiarlos desde dentro. Las nomenclaturas controlan los partidos-máquinas.
Aunque he aportado anteriormente, en este mismo blog (2009, 2010, 2011, 2012), otras reflexiones sobre la Izquierda, quiero volver sobre el tema a fuer de resultar pesado. Considero que argumentar y profundizar en la misma idea es la única manera de concienciarnos a cerca de la necesidad y urgencia de pensar y actuar políticamente. Si aún puede darse un pensamiento y una acción, si aún puede existir una radicalidad en la Izquierda, ésta consiste en aportar ideología a las personas para que salgamos de la pasividad, de manera que seamos capaces de actuar y de ser actores de nuestra existencia.
Creo que es necesario desarrollar una estrategia política que impulse a las personas a luchar por la justicia social. Pero, para hacer esto, es imprescindible que la Izquierda acepte llevar a cabo algo que, ciertamente, no es fácil: pensar en la política no en términos de campaña electoral, algo que se hace cada cuatro años, sino como un reto y un esfuerzo diario para reconstruir el tejido social. Lo otro es una trampa engañabobos – comenzando por sí misma -. A la vez, la Izquierda debe ser capaz de reformular su pensamiento no desde la óptica del consenso, sino del conflicto: el conflicto social. Es absurdo querer convencer a todos, desde el gran empresario al obrero, desde el obispo al creyente, de que su proyecto es válido lo mismo para unos que para otros. La Izquierda ha de reconstruir el pensamiento del conflicto.
Considero, también, que el conflicto de clase ha sido superado y que debe plantearse el “conflicto sectorial”. Hoy nos encontramos con un conflicto múltiple generado en sectores diversos de la sociedad, que tienen proyectos diferentes, pero que todos ellos se ven aplastados por el dogma neoliberal. La Izquierda debería abandonar la idea de “la clase” y aceptar la multiplicidad. Así, reconstruir el pensamiento del conflicto supone reconocer que no existe una única lucha, sino diferentes luchas que han de concurrir en un mismo objetivo: la justicia social.
Para alcanzar la justicia social hay que recoger de y aportar ideas a múltiples colectivos, grupos, asociaciones. Diluida la diferencia entre lo social y lo político, no es posible querer, caiga quien caiga, canalizar y disciplinar la actividad social, ciudadana. Hoy, más que nunca, es necesario abandonar liderazgos, personalismos, individualidades.
Existe, actualmente, una base social que no cree en la política. Las formas de “pertenencia” son muy elásticas, aunque concurren referentes comunes: unas veces se trata de los recortes en sanidad y educación, otras de los abusos cometidos por la usura bancaria, otras de la “dación en pago” o de otro tipo de injusticias. Sin embargo, no hay un sistema coherente y estructurado de referencia. Los movimientos, como el de los Indignados son movimientos de gran importancia no muy diferentes a aquellos que se generaban hace treinta y cuarenta años, organizados ad hoc de manera transitoria y que se focalizaban – se focalizan – con la finalidad de generar movilizaciones demostrativas del malestar y el descontento. Ciertamente, estas acciones sirven para agitar a la opinión pública pero no necesariamente tienen una eficacia práctica, aunque pueden tener un gran impacto simbólico. Son formas de movilización generalmente transitorias, que se transforman con bastante facilidad, son dúctiles, de manera que no responden a los criterios tradicionales de los partidos políticos, más habituados a las estáticas y dogmáticas campañas electorales.
Pese a ello, en nuestro actual sistema político, la estructura partidaria es ineludible para la acción política, por ello, la Izquierda para volver a ser digna de su nombre ha de reinventarse, ha de volver a nacer, ha de utilizar de nuevo un lenguaje y una manera de hacer que deje claro quién es y dónde está el enemigo. Sí, el enemigo. El miedo actual de la Izquierda a hablar claramente “del otro” la va reduciendo a una mera vaguedad, mientras aquél, acusando de todos los males a la Izquierda, no tiene pelos en la lengua, miente, manipula, explota, sojuzga, expropia derechos y oprime. La Izquierda ha de dejar de practicar, por un lado, lo que se llama una “política útil” - posición, cuanto menos, ridícula dado que solo sirve para apoyar la acción de la derecha – y, por otro, una política corta de miras, flotante, limitada a “mantener las conquistas”. La Izquierda ha de volver a los principios de solidaridad, internacionalismo, ética, moral, justicia distributiva, racionalismo, socialismo…
La Izquierda debe desenmascarar la lógica del capital que encierran todas las acciones del gobierno de la derecha y desarrollar, de una vez por todas, una oposición dura frente al único enemigo. Para ello, recuperando el espíritu italiano de Enrico Belinguer (años setenta del pasado siglo), dentro de la izquierda, por supuesto, se precisa un pacto de salida a la situación grave y enconada de descomposición institucional y de desmoronamiento socioeconómico que representa la derecha. Por ello, la Izquierda debe luchar activamente en defensa de los derechos sociales y de la democracia teniendo presente que, donde no existen o sobreviven malheridos, los derechos sociales y una democracia mejor son siempre objetivos revolucionarios. 

jueves, 1 de marzo de 2012

Que la represión no pare la lucha

En los últimos tiempos, estamos asistiendo a una serie de actos represivos contra la sociedad española. Me refiero no sólo a la represión física, sino también a la moral y a la económica. La protección del capital a costa de la desprotección del trabajo y del debilitamiento de los servicios públicos (la educación y la salud, principalmente); la laceración que sufren jóvenes estudiantes; el ultraje padecido por jueces que han osado enfrentarse a políticos corruptos… Cualquier día vendrán a por alguno de nosotros y será demasiado tarde.
Viejas historias todas ellas que se repiten cada vez que alguien levanta la cabeza frente a los poderosos, ya sean “los mercados”, ya los gobernantes que los protegen. Viejas historias que se repiten cuando elementos reaccionarios consiguen el poder, cuando las derechas (o ciertas llamadas izquierdas) y sus secuaces consiguen controlar el Estado y casi la totalidad de los medios de comunicación.
En los últimos días, cuando los jóvenes estudiantes valencianos han reclamado su derecho a estudiar sin pasar frío, las “fuerzas del orden” han actuado violentamente a la voz de “al ataque contra el enemigo”. Volvemos a los tiempos en que el pueblo es el enemigo que hay que humillar y masacrar, físicamente o siendo llevado ante los tribunales (¡valiente justicia la nuestra que sólo se atreve con los jóvenes y con los desvalidos de la sociedad!).
También, en los últimos días, desde el poder se ataca moral y económicamente a cualquier persona trabajadora o que busca trabajo, simplemente por reclamar el derecho al trabajo, a un trabajo digno, a un presente y un futuro social y económico.
Y vendrán más persecuciones: a la mujer porque aborta o lo intenta, a las personas del mismo sexo porque se aman, a los inmigrantes porque persiguen una vida digna, a las personas que no tienen trabajo porque lo reivindican, a las personas mayores porque se pondrán del lado de sus hijos maltratados, a los enseñantes, a los médicos, a las enfermeras, a los bomberos, a las artistas, a los conserjes, a los albañiles, a los ingenieros, a los cocineros… A cualquier persona que exija sus derechos y defienda la libertad. La respuesta será siempre la misma: represión, porras, arrestos, calles blindadas y todo tipo de acciones destinadas a destruir y apagar la lucha y los movimientos de los ciudadanos, con el fin de implantar aún más claramente el pensamiento único neoliberal, reaccionario, apostólico.
En la etapa de la dictadura franquista los ciudadanos mantuvimos una lucha constante frente a la represión, que también era moral y física, y de nuevo ahora hemos de continuar aquella lucha. Tristemente, los años pasados recientemente (que para los más jóvenes son los de toda su vida) han sido un paréntesis. Se ha vuelto a las andadas. Frente a la violencia autoritaria, a las porras, a la cacareada muerte de las ideologías, a la debilidad de cierta izquierda, a los jueces reaccionarios, a los “mercados” y sus paladines…, volvamos a enarbolar la libertad y los derechos humanos.